La sanidad del ahorro: Ribera y el plan para reutilizar catéteres en Torrejón
El mensaje es breve, técnico y aparentemente aséptico. Pero su contenido resulta demoledor. Reutilizar material sanitario de un solo uso para ahorrar más de 160.000 euros anuales en el Hospital de Torrejón de Ardoz. Esa era la orden interna que circuló dentro del Grupo Ribera y que ahora vuelve a situar a la empresa en el centro de la polémica sobre los límites de la gestión privada de hospitales públicos. El correo al que ha tenido acceso EL PAÍS, fechado el 6 de octubre y firmado por la jefa de auditoría del grupo, no solo planteaba implantar la práctica en Torrejón, sino que la presentaba como algo ya habitual en otro centro gestionado por la compañía: el Hospital del Vinalopó, en Elche.
La propuesta no hablaba de grandes recortes ni de complejas reestructuraciones. Se centraba en algo mucho más concreto y, precisamente por eso, más inquietante: la reutilización de catéteres empleados en procedimientos de electrofisiología cardíaca, dispositivos con marcado CE para un solo uso. Según el correo, cada uno podía emplearse hasta diez veces, siempre que pasara por un proceso de esterilización interno y no mostrara “signos visibles” de deterioro. Un Excel, detallaba el mensaje, se encargaría de llevar el control.
El ahorro potencial estaba perfectamente cuantificado. En Torrejón se utilizaban de media 2,02 catéteres por procedimiento, frente a los 0,59 del hospital de Elche. Traducido a euros: más de 160.000 anuales que, según la dirección, podían evitarse. No era una sugerencia vaga, sino una instrucción clara para “comenzar con esta práctica lo antes posible”.
El contexto en el que se envió ese correo no es menor. Once días antes, el consejero delegado del Grupo Ribera, Pablo Gallart, había pedido a una veintena de directivos que fueran “imaginativos” para mejorar el EBITDA del hospital madrileño, al que consideraba deficitario. Los audios de aquella reunión, publicados meses después, retrataban una presión explícita por aumentar la rentabilidad. El correo sobre los catéteres parece encajar como una pieza más de ese engranaje.
Un ahorro pequeño, un riesgo enorme
La cantidad puede parecer modesta en el contexto de la sanidad: 160.000 euros frente a un canon anual de 76 millones que la Comunidad de Madrid paga por el Hospital de Torrejón, al que se sumaron 146 millones adicionales entre 2019 y 2024. Pero el debate no es contable. Es ético y sanitario.
Expertos en electrofisiología recuerdan que estos catéteres están diseñados para un solo uso y que su reutilización solo es legal si pasan por empresas especializadas que los reacondicionan y obtienen un nuevo marcado CE. Incluso en ese caso, el número máximo de reutilizaciones ronda las cuatro. Nunca diez. Y jamás mediante esterilización realizada por el propio hospital.
El precedente de Elche
El correo interno es explícito: la práctica ya se realizaba en el Hospital del Vinalopó. Sin embargo, tras estallar la polémica, la Consellería de Sanidad valenciana realizó una inspección sorpresa y aseguró no haber encontrado pruebas de reutilización de material de un solo uso. El Grupo Ribera, por su parte, lo niega tajantemente.
Esa contradicción abre otro frente: el de la opacidad. Si la reutilización existía, ¿por qué no se detectó? Y si no existía, ¿por qué se describía con tanto detalle en un correo oficial de la empresa?
Inspecciones, tribunales y dudas persistentes
Tanto en Elche como en Torrejón, las inspecciones posteriores no hallaron irregularidades. Pero llegaron semanas después de que el escándalo saltara a la prensa. Para muchos profesionales sanitarios, ese margen de tiempo es suficiente para borrar cualquier rastro.
Mientras tanto, la gestión del Hospital de Torrejón ya está bajo investigación judicial. La Fiscalía ha unificado varias denuncias que apuntan a posibles manipulaciones destinadas a mejorar el rendimiento económico “en detrimento de la prestación adecuada de los servicios sanitarios”.
Más allá de este caso concreto, el episodio plantea una cuestión que incomoda a administraciones y empresas por igual: ¿hasta dónde puede llegar la lógica del ahorro cuando se aplica a la sanidad pública? Reutilizar catéteres de un solo uso para cuadrar balances no es solo una decisión técnica. Es una línea roja que, de cruzarse, transforma al paciente en variable de ajuste. @mundiario