Japón se prepara para un megaterremoto que apunta a ser inminente

Rescatistas en el terremoto en Wajima, Japón. / RR.SS
La Agencia Meteorológica de Japón estima que hay un 70-80% de posibilidades de que ocurra un megaterremoto de magnitud 8 o 9 en los próximos 30 años.

La semana pasada, Japón emitió su primera "advertencia de megaterremoto" tras un sismo de magnitud 7,1 que sacudió la costa sureste de Kyushu, la principal isla sureña del país. Aunque el terremoto no causó víctimas ni daños graves, la alerta ha generado una gran preocupación entre la población y ha desencadenado una serie de preparativos y reacciones en todo el país.

El aviso, emitido por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), surgió después de que el sismo incrementara la probabilidad de un terremoto mayor en la fosa de Nankai, una región geológica de gran preocupación. La JMA estima que hay un 70-80% de posibilidades de que ocurra un megaterremoto de magnitud 8 o 9 en los próximos 30 años, con la probabilidad actual "más alta de lo normal" tras el reciente evento sísmico.

La fosa de Nankai es una extensión submarina que va desde Hyuganada, cerca de la costa sudoriental de Kyushu, hasta la bahía de Suruga, en el centro de Japón. Esta región, de aproximadamente 800 kilómetros, es conocida por su capacidad para generar terremotos y tsunamis devastadores debido a la interacción entre la placa del Mar de Filipinas y la placa euroasiática. El último gran terremoto en esta zona ocurrió en 1946, con una magnitud de 8,0 y más de 1.300 muertos.

Un megaterremoto en la fosa de Nankai podría ser catastrófico. Según un estudio de 2013, un evento de magnitud 9,1 podría generar un tsunami de más de 10 metros y causar la muerte de unas 323.000 personas, además de destruir más de 2 millones de edificios y provocar daños económicos superiores a 220 billones de yenes (1,3 billones de euros).

En respuesta a la advertencia, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, ha cancelado su viaje previsto a Asia Central y se ha comprometido a liderar la respuesta gubernamental. La Agencia de Gestión de Desastres e Incendios ha ordenado a los 707 municipios en riesgo revisar sus planes de evacuación y medidas de respuesta.

Los funcionarios y expertos han instado a la población a mantenerse tranquila y continuar con sus actividades diarias, aunque también recomiendan asegurar suministros de emergencia y revisar los planes de evacuación familiares. La JMA, en una nota tranquilizadora, ha señalado que hasta ahora no se han detectado indicios de actividad sísmica anormal que sugiera un megaterremoto inminente.

La advertencia ha generado una mezcla de alarma y confusión en todo Japón. Algunas ciudades han cerrado las playas y cancelado eventos, lo que ha causado inconvenientes durante la semana de vacaciones de Obon, una época de festivales en el país. Los supermercados han visto una alta demanda de productos de emergencia, como arroz y agua embotellada, mientras que los viajeros han pospuesto planes y se han abastecido de suministros.

En Matsuyama, en la isla de Shikoku, los hoteles y complejos turísticos han revisado sus procedimientos de evacuación y equipos de emergencia, mientras que las compañías ferroviarias en la región han reducido la velocidad de sus trenes como medida de precaución. La ciudad costera de Kuroshio, en la prefectura de Kochi, inicialmente instaló 30 refugios, aunque solo dos permanecen abiertos tras la última actualización de la JMA.

Por su parte, Shirahama, en la prefectura de Wakayama, ha cerrado sus fuentes termales y parques, y ha cancelado su festival anual de fuegos artificiales. Los residentes de Higashi Osaka han sido advertidos para evitar viajes no esenciales en caso de un gran terremoto. La posibilidades de que los sismos anticipados se presenten son altas, mientras tanto los ciudadanos tratan de continuar con sus actividades diarias con precaución. @mundiario