Las huellas en las ruedas centran la investigación del choque de Adamuz, aunque sin conclusiones definitivas

Accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba). / Guardia Civil.
Las primeras pruebas técnicas del accidente ferroviario de Adamuz apuntan a anomalías en la rodadura del tren de Iryo y de otros convoyes que pasaron minutos antes por el tramo, pero el Gobierno pide prudencia y mantiene abiertas todas las hipótesis sobre el origen de la tragedia que dejó 43 muertos.

La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) avanza con cautela, apoyada en indicios técnicos que, por ahora, no permiten señalar una causa clara. Los trabajos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) han detectado marcas anómalas en las ruedas del tren de alta velocidad de Iryo que descarriló el pasado domingo y en otros dos convoyes que circularon poco antes por el mismo punto de la línea Madrid-Sevilla. Sin embargo, esos rastros no aparecen en los trenes que atravesaron la zona con mayor antelación, lo que introduce nuevos interrogantes en la reconstrucción de los hechos.

Según explicó el ministro de Transportes, Óscar Puente, las muescas localizadas en la rodadura afectan a los cinco primeros coches del tren siniestrado y presentan un patrón inusual: hendiduras de aproximadamente un milímetro de espesor y varios centímetros de anchura, visibles en los bogies. Marcas similares han sido identificadas en “dos o tres trenes” que pasaron poco antes del descarrilamiento, mientras que los convoyes de Renfe que circularon por el tramo más de una hora antes no muestran ningún tipo de señal comparable.

El tren de Iryo, que cubría el trayecto Málaga-Madrid, descarriló a las 19.45 horas e invadió la vía contraria, provocando apenas nueve segundos después la colisión frontal con un Alvia de Renfe que viajaba en sentido opuesto. Ambos convoyes circulaban a unos 200 kilómetros por hora, por debajo del límite permitido en ese tramo recto. Esa breve secuencia temporal es clave para entender por qué ni el maquinista del Iryo ni el personal de control fueron plenamente conscientes de la magnitud del accidente en los primeros instantes.

Los investigadores tratan ahora de determinar qué originó las marcas en las ruedas. Entre las hipótesis que se manejan figura la posibilidad de que existiera un elemento extraño sobre la vía o que el propio raíl comenzara a deteriorarse antes del descarrilamiento. El foco se sitúa especialmente en un segmento de unos 30 centímetros de carril arrancado en el punto kilométrico 318, donde podría haberse producido una rotura en una soldadura. La cuestión central es establecer si ese daño fue la causa inicial del accidente o una consecuencia del paso del tren ya descontrolado.

Puente ha insistido en que, aunque las marcas son un dato relevante, sería “prematuro” atribuirlas de forma concluyente a un fallo de la infraestructura. De hecho, uno de los bogies analizados presenta señales en el lado izquierdo, a diferencia del patrón observado en el tren de Iryo, lo que añade complejidad al análisis y obliga a descartar explicaciones simplistas.

Las ruedas de varios trenes de Iryo que atravesaron el tramo crítico hasta en nueve ocasiones el mismo domingo están siendo examinadas en talleres especializados de Madrid, mientras que la Guardia Civil ha tomado moldes de las muescas para compararlas con el estado real del raíl. En la investigación participan la operadora Iryo, el fabricante del tren, Hitachi, el gestor de la infraestructura Adif y Renfe, directamente afectada por la colisión.

El contexto añade más elementos a la prudencia oficial. El tramo donde se produjo el accidente había sido renovado recientemente, dentro de un plan de modernización de la línea Madrid-Sevilla que supuso una inversión de 700 millones de euros y que concluyó en mayo de 2025. Además, entre octubre y noviembre se realizaron varias revisiones —geométricas, dinámicas y a pie— que no detectaron anomalías relevantes.

La CIAF será la encargada de emitir un informe final que determine las causas del siniestro y, en su caso, las responsabilidades. Hasta entonces, el Ministerio de Transportes subraya que todas las hipótesis permanecen abiertas y que cada indicio debe ser analizado con rigor técnico. En un accidente de consecuencias tan devastadoras, recuerdan, la investigación exige tiempo, método y cautela antes de extraer conclusiones que podrían condicionar decisiones políticas, técnicas y judiciales. @mundiario