De las fiestas ‘bunga bunga’ al fraude fiscal: los escándalos alrededor de Silvio Berlusconi

Silvio Berlusconi, ex primer ministro italiano. / RR.SS.

El ex primer ministro italiano se enfrentó a 35 cargos penales, pero solo fue condenado por uno, incluyendo la trama de relaciones sexuales con una menor en sus fiestas.

Silvio Berlusconi, el extravagante multimillonario de los medios de comunicación que fue tres veces primer ministro de Italia, y que falleció este lunes a los 86 años, cubrió las portadas de los periódicos con sus numerosos escándalos políticos, financieros y de su vida personal que dejaron huella en el país transalpino y lo tuvieron envuelto en causas judiciales durante los últimos 30 años.

Il Cavaliere, nacido en 1936, fue blanco fue obligado a dimitir en 2011 y fue expulsado del Senado años después. Estuvo inhabilitado políticamente, pero siempre resurgía con más fuerza. Nunca pisó la prisión, ni siquiera por el único caso de una treintena por el que fue condenado. La mayoría de las batallas legales fueron anuladas, prescribieron, él mismo fue absuelto o beneficiado con reducirle sus años de sentencia y hacer servicio comunitario en un centro geriátrico.

Pero más allá de la política, Berlusconi fue tendencia durante muchos años por sus extravagancias. Estuvo envuelto en casos que lo vinculan con relaciones sexuales con menores y masivas fiestas con trabajadoras sexuales, al tiempo que también era acusado de casos de fraude fiscal y malversación de fondos. Antes lo vincularon con la mafia italiana, la Cosa Nostra. Pero el líder del partido Forza Italia siempre salió bien parado ante la justicia.

A lo largo de los años, el magnate fue el centro de una serie de juicios e investigaciones que se abrieron tras su demoledora entrada en la política, en 1994. En total, el dueño de Mediaset y del AC Milán se enfrentó a 35 cargos penales, pero solo fue condenado por uno de ellos.  

Las fiestas ‘Bunga Bunga’ de Berlusconi

Las mansiones de Berlusconi, especialmente la de villa de Arcore en las afueras de Milán, fueron el epicentro de la vida social del exmandatario, que a veces presumía de poseer más de 20 propiedades. Fue precisamente en ese domicilio en el que ocurrió un suceso que empañaría aún más su reputación: el ‘caso Ruby’. La investigación lleva el nombre artístico de la marroquí Karima el Mahroug, también conocida como ‘Rubacuori’ (Ruby Robacorazones), una joven prostituida con la que el magnate habría tenido relaciones sexuales cuando ella tenía 17 años.

En 2010, cuando Berlusconi era primer ministro, la joven fue detenida por un robo en Milán. El magnate llamó personalmente por teléfono a la comisaría y exigió la liberación de Ruby, pues, según medios italianos él decía que se trataba de una sobrina o nieta del entonces presidente de Egipto, el dictador Hosni Mubarak que gobernó el país durante 30 años. Berlusconi alegaba que buscó evitar un drama diplomático, pero al salir a la luz la presión que el primer ministro ejerció sobre los oficiales, entonces la Fiscalía le acusó de abuso de poder y de prostitución de menores.

En 2013, el magnate fue declarado culpable por pagarle a una menor para mantener relaciones sexuales y abusar de sus funciones como jefe de Gobierno, pero el fallo fue anulado apenas un año después. Sin embargo, las horas de juicio pusieron en evidencia las excentricidades de la vida del primer ministro y sus redes de colaboradores y poderosos amigos. Gracias a ello salieron a la luz varias orgías con jóvenes a las que el propio Berlusconi les restó importancia y las calificó como simples “cenas elegantes”.

Las sesiones de sexo masivas fueron bautizadas como ‘Bunga Bunga’, según reveló la propia Ruby, y Berlusconi siempre negó que le hubiera pagado a alguien para participar en ellas, pues a su juicio ello le haría “perder el placer de la conquista”. El magnate también fue juzgado por este caso en Roma, Siena y en la propia Milán después de ser acusado de sobornar a testigos de las fiestas para que mintieran, para lo que empleó unos 10 millones de euros. Pero fue absuelto de cada una de las causas judiciales en su contra.

La única condena en decenas de juicios nulos contra Berlusconi

En agosto de 2013 tuvo lugar la única condena contra Berlusconi, de la mano del ‘caso Mediaset’, por fraude fiscal, contabilidad falsa y malversación de fondos vinculados a su imperio mediático. El Tribunal Superior de Italia de hecho confirmó la sentencia de cuatro años de prisión para el magnate, pero tres de ellos fueron anulados gracias a un indulto. Aun así, nunca estuvo tras las rejas, pues debido a que entonces tenía 77 años de edad, pudo cambiar un año de cárcel por servicio comunitario en el geriátrico desde 2014 hasta 2015. Pero no salió completamente liso, el caso supuso su expulsión del Senado, la renuncia al título de Il Cavaliere que adquirió en 1977 y una inhabilitación para ocupar cargos públicos hasta 2018.

Y es que en 30 años de batallas legales Berlusconi logró escapar de la mayoría de los procedimientos en su contra. En principio fue gracias a la impunidad, pero también su gran influencia y los cambios a las leyes hechos a medida que le ayudaron a sortear sus casos. Al menos 10 de los casos en su contra terminaron en absolución, mientras que dos de ellos fueron cerrados porque los delitos prescribieron, después de que el Gobierno cambiara la ley a su beneficio.

Pero Berlusconi fue absuelto de otros siete casos porque “las acusaciones no resultaron ser fundadas” incluidas investigaciones por presuntos sobornos a la policía fiscal, sobornos a jueces y evasión fiscal. Fue encontrado inocente en otro juicio después de que el juez dictaminó que los hechos no constituían un delito. Otra decena de juicios se frenaron de golpe cuando la ley de prescripción que entró en vigor tuvo un efecto demoledor, entre los que están el caso por el que Berlusconi fue acusado de sobornar a un senador para que cambiara de bancada política y ayudara a derrocar al Gobierno de centroizquierda de 2006, encabezado entonces por su rival Romano Prodi. @mundiario