¿Por qué España debe aprender de la vuelta a clases de otros países?

La ministro de Educación, Isabel Celaá, reiteró mensajes de confianza, las comunidades se dedicaron a difundir sus protocolos de seguridad. No obstante, crecen las voces de profesores y de padres que avizoran desastres y se están movilizando para reclamar más medidas de seguridad.   
Mujer dando clases. / RR SS.
Mujer dando clases. / RR SS.

Marcado por el auge de los casos de coronavirus España mira a su alrededor cómo en otros países el retorno a clases se convierte en rutina. ¿Estará España preparada para el retorno a clases?.

La ministro de Educación, Isabel Celaá, reiteró mensajes de confianza, las comunidades se dedicaron a difundir sus protocolos de seguridad. No obstante, crecen las voces de profesores y de padres que avizoran desastres y se están movilizando para reclamar más medidas de seguridad.   

España se acerca al modelo que implanta Alemania, en ambos países existe un gran nivel de autonomía de las regiones en cuanto a la organización escolar. En España, las comunidades elaboraron sus protocolos justo después de la declaración de la nueva normalidad, sobre la base de los datos que en ese momento existían sobre la pandemia. El plan gallego, establece que los alumnos puedan estar sin mascarilla dentro de clase guardando un metro de distancia.

La mayoría de autonomías prevé, formar grupos burbujas, que son estancos, no tienen relación con los estudiantes de otras clases, y pueden relacionarse con sus compañeros de aula sin mantener distancia ni usar mascarillas, de hasta 25 alumnos en infantil y primaria. Y grupos de tamaño todavía mayor, aunque utilizando mascarilla en las etapas educativas posteriores.

A finales de junio todas esperaban poder empezar en el nivel de alerta inferior; a la vista de la evolución del virus es posible que tengan que empezar, al menos, en el siguiente escalón, que incluye grupos más reducidos y que los alumnos, al menos a partir de la ESO, asistan a clase en días o semanas alternos.

En Alemania, los chicos no entran todos a la misma hora, para evitar aglomeraciones en la puerta. Arrancaron de forma escalonada en los distintos Estados. El cierre de dos escuelas en el norte del país la primera semana de apertura al detectarse contagios da una idea del reto. En ese sentido en Alemania, cada land traza las líneas generales para la reapertura y luego cada centro desarrolla su propio plan de higiene.

Solo en Renania del Norte-Westfalia, el land que acumula más infecciones, la mascarilla es obligatoria en las aulas. En el resto, los alumnos deben llevarla en pasillos y patios, pero pueden quitársela una vez que estén sentados. En Finlandia, la distancia de seguridad se ha fijado en dos metros. Una de las claves es el mantenimiento de grupos fijos y que los menores de distintas clases no jueguen entre ellos.

En Escocia  lo hicieron entre medidas de seguridad que ponen el énfasis en la higiene continua, pero no fijan distanciamiento mínimo entre alumnos, aunque sí entre ellos y los profesores. En Finlandia el profesorado del colegio de Itäkeskus, en la zona oriental de Helsinki, mostraban su satisfacción, pues prácticamente todos los estudiantes (de un total de 460) se habían presentado. 

En Uruguay, se acondicionaron los espacios para asegurar medidas de higiene y distanciamiento de 1,5 metros y se redujo a cuatro horas el tiempo de permanencia en la escuela. 

Tailandia por su parte, lleva más de dos meses libre de coronavirus, según sus autoridades, por lo que todas las escuelas recuperaron su horario normal. EE UU es más abierto a todas las modalidades; aún así en el condado de Cherokee, al norte de Atlanta (Georgia), 1000 alumnos permanecían en cuarentena por un brote que ha obligado a cerrar dos institutos apenas unos días después de reabrirlos. @mundiario

Comentarios