Detrás de los percebes hay personas que arriesgan sus vidas por estos crustáceos

"El trabajo que yo estoy viendo es pura adrenalina, suben y bajan de las rocas escapándose de los golpes de mar a una rapidez asombrosa". Relato al lado de un percebeiro.
Detrás de los percebes hay personas que arriesgan sus vidas por estos crustáceos

coruna pescaderia plaza de Lugo (5)

Percebes, uno de los manjares más cotizados de Galicia  Canon via Compfight

Bernabé Toba Vilela, conocido por Berna, perteneciente a uan saga de percebeiros muy importante, me ayudará a llevar el mundo del percebe a vosotros. Nos situamos en Muxia, puerto pesquero situado en la llamada Costa da Morte. La costa esta dividida en tres zonas: 1) Cabo Touriñán 2) Punta da Buitra  y 3) A Barca. Durante los meses de enero, febrero y marzo nos vamos a Cabo Touriñán, rincón este tan salvaje como hermoso; abril, mayo y junio tiramos hacia la maravillosa zona de Punta Buitra, donde el mar vierte toda su furia y ya en el mes de julio estamos en A Barca.

Nos disponemos a salir, necesitamos un mar lo más en calma posible, aunque en esta costa esta circunstancia pocas veces se da. Los percebeiros se enfundan sus trajes de neopreno, sus zapatillas antideslizantes para saltar de roca en roca, una buena raspa de hierro con la que despegan de la roca el percebe y un bolso en donde introducen el preciado crustáceo. Bajamos rocas y rocas, hasta encontrar la nuestra, eso sí, siempre con un ojo en el percebe y otro en el mar, cualquier golpe de mar nos lanzaría si nos coge despistados.

Estamos en la primera marea diurna, bajamos dos horas y media antes de la bajamar y permanecemos una hora y media más con poca marea. El trabajo que yo estoy viendo es pura adrenalina, suben y bajan de las rocas escapándose de los golpes de mar a una rapidez asombrosa. Hay compañerismo, concentración y, sobre todo, pura adrenalina. Se permite coger seis kilos de percebe por persona y día, por supuesto, no siempre se consigue. Esta vez si!

El gran problema es el furtivismo, cada vez más controlado. Los furtivos esquilman todo, cogen todos los percebes del fondo de la roca con equipos de buceo adecuados y, por tanto, no dejan que en esas rocas el percebe crezca hacia arriba, esa roca ya no criará percebes hasta que pasen cinco o seis años.

Berna, nuestro percebeiro, tiene 37 años. Casado y con una hija, lleva desde los quince años en el mar, arriesga todos los días su vida en esta furiosa Costa muxiana por un puñado de percebes, que tanto nos hacen disfrutar a los degustadores de este manjar.

Gracias a todos los percebeiros,  por hacernos la vida un poquito más feliz.

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