La educación, un tema de Estado

Carta abierta a Su Majestad Felipe VI. No puede ser que en España haya 17 libros de texto diferentes –uno para cada comunidad autónoma– de una misma asignatura.

Felipe VI. / Casa de S.M. el Rey
Felipe VI. / Casa de S.M. el Rey

Carta abierta a Su Majestad Felipe VI:

Quiero darle las gracias de todo corazón en nombre de toda mi familia por el mensaje que transmitió a toda la nación. Y muy especialmente por sus palabras de aliento y apoyo incondicional a los españoles que vivimos en esta maravillosa tierra de nuestra hermosa patria que es Cataluña. Su compromiso y firmeza nos ha llenado de orgullo y valor. Porque he de confesarle que Su Majestad, en estos difíciles y oscuros días, es la única luz que nos da esperanza. Porque su figura representa la unidad de España y los españoles, la concordia y la solidaridad de nuestro pueblo. Y el respeto a ley y el ordenamiento jurídico que libremente nos hemos dado. Y eso es precisamente todo lo que necesitamos en este momento tan delicado. Quiero decirle que después de su emotivo y sincero mensaje ya no tenemos ningún miedo. Al igual que Su Alteza yo también juré en su día lealtad a nuestra hermosa bandera y, si es necesario, sepa  Su Majestad que defenderé nuestra tierra ante cualquier posible golpista hasta el final. Mientras quede un español en pie, Cataluña siempre será España. 

Y para que mi conciencia esté del todo tranquila, si Su Majestad tiene a bien escucharme, necesito decirle algo que considero de vital importancia para el futuro de nuestra patria y, por extensión, de su propia dinastía. Cuando aun era un crío y durante varios años, el perverso sistema de adoctrinamiento (que no educativo) del nacionalismo catalán, intentó inyectar en mi cantidades ingentes de odio hacia España y hacia todo lo español. Todo formaba parte de un maquiavélico y perverso plan a largo plazo. Y en mi caso tuve la suerte de poder vislumbrarlo e intuirlo a tiempo. Ya entonces, pude darme cuenta de su repugnante y sedicioso plan. Y fracasaron. En mi caso particular fracasaron estrepitosamente. Pero lamentablemente muchos de mis compañeros no corrieron la misma suerte. Ellos nacieron libres como yo y con la capacidad de decidir pero el denigrante sistema de adoctrinamiento del nacionalismo catalán se la arrebató a pronta edad Majestad. De la forma más ruin y miserable y con los engaños y las mentiras más execrables. Falseando la historia de nuestra gran nación para romper todo aquello que nos une y transformarlo en un odio exacerbado hacia todo lo español. Es precisamente por eso que en aquellos tiempos el independentismo catalán no suponía más de un 15% y en la actualidad es un 48%.

Ni que decir tiene que, mientras los diferentes gobiernos de nuestra nación obtenían el apoyo nacionalista en el Congreso, su perverso plan daba el fruto esperado y los españoles catalanes lo sufríamos con la vulneración sistemática y reiterada de nuestros derechos y libertades durante las últimas décadas. Y lo que es peor Majestad, sin que ninguno de esos reiterados abusos haya sido juzgado y castigado tal y como nuestra Constitución señala. Y no le quepa ninguna duda a su Majestad de que, de no enmendarlo, ese porcentaje independentista y ese plan secesionista seguirá avanzando aunque esta vez no tenga éxito. No se trata de una ideología sana y plural, es un intensivo y salvaje adoctrinamiento que implica odio a España y a todo lo español, con el daño que eso supone para toda la ciudadanía. Es por eso que le ruego a Su Majestad que tenga a bien el considerar y hacer considerar seriamente a nuestros políticos y dirigentes la educación como un tema de Estado. Porque no puede ser que en nuestro país haya 17 libros de texto diferentes –uno para cada comunidad autónoma– de una misma asignatura Su Majestad. Creo que eso es un auténtico disparate. Y si encima obedece a oscuros y sectarios intereses puede convertirse, como desgraciadamente estamos viendo ahora, en un arma de destrucción masiva al servicio de aquellos que quieren despedazar nuestra patria y enfrentar a nuestro pueblo.Tan solo confío plenamente en Su Majestad y en nadie más para llevar a cabo la ardua y difícil tarea de reconstrucción de nuestra educación y de los lazos que nos unen a todos los españoles. Porque solo así podremos vivir con total libertad y evitar que el odio y la confrontación entre españoles vuelva a brotar jamás. Porque tenemos que poder presumir de ser españoles en todos los rincones de nuestra patria, sin que a nadie se le insulte y se le discrimine por algo tan noble como amar a su propio país.

Muy atentamente, un ciudadano español.

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