Accidente en el Hudson: un vuelo en helicóptero que le costó la vida a una familia española

Bomberos de Nueva York en el río Hudson. / @FDNY

El siniestro, que ha conmocionado tanto a EE UU como a España, plantea serias dudas sobre la seguridad de los vuelos turísticos en Nueva York y el historial de la empresa operadora, actualmente bajo escrutinio federal.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) ha iniciado una exhaustiva investigación para esclarecer las causas del trágico accidente de helicóptero ocurrido el jueves en el río Hudson, en Nueva York, que se cobró la vida del piloto y de cinco miembros de una familia española. La aeronave, un modelo Bell 206 L-4, se desintegró en pleno vuelo antes de precipitarse al agua, según confirmaron las autoridades en base a grabaciones en vídeo y testimonios presenciales.

Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, compareció el viernes ante los medios en Nueva York para ofrecer los primeros datos oficiales y subrayó la complejidad de la investigación. “Aún no han transcurrido 24 horas desde el accidente, por lo que no vamos a especular sobre causas probables. Este proceso llevará bastante tiempo”, afirmó. Homendy detalló que el rotor principal, el de cola y la transmisión aún no han sido recuperados, lo que impide reconstruir completamente la secuencia del accidente. Equipos de buzos del Departamento de Policía de Nueva York continúan rastreando la zona para localizar los restos faltantes.

La responsable de la agencia federal también indicó que el piloto, identificado posteriormente como Sean Johnson, un veterano de los Navy Seal de 36 años, contaba con 780 horas de vuelo acumuladas y había pasado su último reconocimiento médico en septiembre de 2024. El vuelo, de apenas 20 minutos de duración, terminó en tragedia cuando el helicóptero cayó de forma invertida en aguas del Hudson, frente al lado de Nueva Jersey. La NTSB ha solicitado a cualquier testigo o persona con información sobre el suceso que colabore con la investigación.

Los fallecidos eran Agustín Escobar, alto ejecutivo de Siemens, su esposa Mercè Camprubí Montal, también directiva, y sus tres hijos menores, que habían viajado a Nueva York para celebrar el 40º cumpleaños de la madre y el noveno aniversario de una de las niñas. Según los alcaldes de Nueva York y Jersey City, el vuelo formaba parte de una celebración familiar que culminó en tragedia. Uno de sus familiares ya se encuentra en la ciudad para colaborar con las autoridades en la repatriación de los cuerpos.

La investigación del accidente continúa

Michael Roth, propietario de la firma, declaró al Telegraph que el piloto había advertido por radio de que se encontraba bajo de combustible y regresaba al helipuerto, pero nunca llegó. “Llamó diciendo que aterrizaba y necesitaba combustible. Veinte minutos después no había regresado”, relató Roth, quien añadió que otro de sus pilotos localizó el helicóptero boca abajo en el agua. El aparato, según se ha sabido, fue alquilado a una compañía de Luisiana.

El entorno regulatorio también ha sido objeto de críticas. El helicóptero se encontraba en la Zona de Reglas de Vuelo Especiales (SFRA) sobre Nueva York, donde los controladores aéreos no prestan servicios directos. El exsecretario de Transporte de la Administración Trump, Sean Duffy, señaló en redes sociales que el aparato había recibido apoyo de tráfico aéreo desde LaGuardia antes de entrar en esta zona sin control activo, un factor que podría complicar las tareas de supervisión en caso de emergencia.

En paralelo, la NTSB y la Administración Federal de Aviación (FAA) han iniciado otra investigación por un accidente aéreo en Florida ocurrido este mismo viernes. En este caso, una avioneta Cessna 310 se estrelló cerca del aeropuerto de Boca Ratón, dejando tres muertos y un herido. @mundiario