La rutina que define tu salud: caminar o conducir hacia el trabajo marca la diferencia

Persona manejando una bicicleta. / Pixabay
Un estudio de la Universidad de Glasgow revela que la forma de desplazarse al trabajo influye en la salud física y mental a largo plazo. Los ciclistas y peatones tienen menores riesgos de mortalidad y enfermedades.

Cada mañana, la rutina marca el comienzo del día: levantarse, ducharse y salir al trabajo, repitiendo este ciclo casi de forma automática. Pero lo que parece un acto insignificante —el modo en que te desplazas— podría tener un impacto decisivo en tu salud a largo plazo. Un reciente estudio de la Universidad de Glasgow, que siguió a 82.297 personas durante 18 años, demuestra que quienes caminan o usan la bicicleta para ir al trabajo disfrutan de mejor salud, menos mortalidad y menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer o problemas de salud mental.

El informe, dirigido por Bruce Whyte, director del Programa de Salud Pública de la Universidad de Glasgow, analiza cómo aquellos que se desplazan activamente, como ciclistas y peatones, tienen una ventaja clara sobre quienes prefieren el coche o el transporte público. Aunque los usuarios del transporte público pueden tener mejores resultados que los conductores debido a los trayectos a pie que incluyen sus viajes, el estudio los englobó en un grupo general de "no activos", señalando que los beneficios del desplazamiento activo son superiores.

Los resultados no solo resaltan los beneficios del ejercicio integrado en la rutina diaria, sino también la importancia de las políticas públicas para fomentar este tipo de desplazamientos. Whyte señala que la construcción de más carriles bici y la inversión en transporte público y peatonal son claves para mejorar la salud pública a largo plazo.

El uso del coche

El estudio también advierte de un aumento constante en el uso del coche, especialmente en países como España, donde el 61,3% de los trabajadores eligen este medio de transporte, a menudo relacionado con la distancia entre hogar y trabajo, y con el nivel de ingresos. Mientras tanto, la bicicleta sigue siendo un medio residual, utilizado por menos del 10% de los transeúntes.

Jeff Speck, experto en urbanismo, sostiene que la vida urbana puede ofrecer mayores beneficios sociales y de salud al facilitar el transporte activo y reducir la dependencia del coche. Según Speck, el diseño urbano juega un papel crucial en nuestra calidad de vida, fomentando interacciones sociales y reduciendo el aislamiento.

El estudio concluye que la forma en que elegimos desplazarnos no solo impacta nuestra salud física, sino también nuestro bienestar mental. Incorporar hábitos saludables en la rutina diaria, como caminar o andar en bicicleta, puede ser la clave para una vida más larga y plena. @mundiario