La ensoñación de Monago choca de bruces contra los que hoy “ya no son Charlie”

Captura del vídeo 'Dos sures', del PP de Extremadura.
Captura del vídeo 'Dos sures', del PP de Extremadura.

El esperpéntico 'Dos sures', lanzado por los populares extremeños, despierta incluso a aquellos que, por unos días, estuvieron obnubilados con la golosina envenenada de la libertad de expresión.

La ensoñación de Monago choca de bruces contra los que hoy “ya no son Charlie”

Se ha escrito y dicho mucho sobre 'Dos sures', la última salida de tono del 'presidente viajero' de Extremadura y motivo de vergüenza ajena no solo para extremeños o andaluces, sino para todo aquel que tenga un mínimo de decoro y buen gusto.

 

Igual, la idea no era mala, pero algo falló en la sala de máquinas, en la ejecución. Monago solo quería contar su historia, su ensoñación.

 

Sobre el papel, imagino a los palmeros (alma mater de toda organización política y humana en general) aplaudiendo esta original iniciativa propagandística con continuos asentimientos con la cabeza. Todo en un marco muy coherente. Todo lo coherente que puede ser un PP extremeño que se jacta de no utilizar “filtros ni marketing” en un vídeo propagandístico (una herramienta del marketing, vaya...) anterior al que nos ocupa.

 

A veces tengo la sensación de que, en el PP extremeño, son los asesores de marketing los que toman las decisiones políticas y los políticos en sí los que gestionan la comunicación integral. O, lo que es lo mismo, el mundo al revés...

 

Siguiendo con la obra maestra de 'Dos sures', voy más allá y puedo imaginar incluso alguna afirmación de autoconvencimiento entre los peones populares. “Se trata de comparar dos regiones unidas históricamente por la mediocridad, el clientelismo y el conformismo (lo que se llama regiones de estómagos agradecidos) y contar la historia de una de ellas, Extremadura, que desde que gobernamos nosotros ya vuela libre del régimen socialista antaño establecido”, podría explicar un palmero -y tiremos de tópicos- de pelo engominado, pulserita de España sin el grosor del gualda duplicado y chinos rojos a otro recién llegado, más joven, endeble, de apariencia enfermiza y con la cara llena de acné.

 

A partir de ahí, y según mi hipótesis de andar por casa, algo debió torcerse, pues se pasó de una idea meramente propagandística a un trabajo chabacano y ordinario que no hace más que generar bochorno entre los que lo hemos visualizado, incluyendo, claro está, los populares de toda España (excepto, lógicamente, los que rodean al 'presidente viajero'. Y, es que, la pela es la pela).

 

Aun quedando clara mi crítica posición con semejante despropósito como forma de hacer política, mención especial en esta tribuna merecen los que hoy, como yo, critican el vídeo, pero hace algunas semanas (y aquí ya no me incluyo) se les llenaba la boca diciendo, escribiendo y plasmando incluso en sus perfiles sociales aquello de “Je suis Charlie”, obnubilados por la golosina envenenada de la libertad de expresión. Pidamos coherencia, pero haciendo uso de ella.

 

 

La ensoñación de Monago choca de bruces contra los que hoy “ya no son Charlie”
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