Una sequía extrema afecta gravemente al Canal de Panamá: ¿qué implica?
La escasez de lluvias ha provocado una disminución en los niveles de agua del canal, lo que ha obligado a implementar medidas operativas y ha generado retrasos en la navegación de los buques, así como pérdidas millonarias.
En las últimas semanas, el Canal de Panamá, construido entre 1904 y 1914 por Estados Unidos y transferido al control local en 1999, ha sido impactado significativamente por los estragos de una sequía que azota la región. La falta de precipitaciones y la consiguiente reducción en los niveles de agua han llevado a las autoridades a tomar medidas excepcionales para mantener las operaciones del canal en funcionamiento, aunque estas medidas no están exentas de consecuencias.
Gran parte de Centroamérica lleva meses lidiando con una sequía que ha sido exacerbada por la presencia del fenómeno climático conocido como El Niño. Según los expertos, este fenómeno podría resultar en un aumento de las temperaturas, convirtiendo los años 2023 y 2024 en los más cálidos hasta la fecha, además de instaurar un clima más árido en la región.
Esta situación ha llevado a que las precipitaciones y los niveles de agua en el Lago Gatún, el cual abastece de agua al canal interoceánico, sean escasos. Esto plantea una cuestión crítica, ya que el sistema de esclusas utilizado para permitir el paso de los enormes buques depende de este suministro de agua dulce, que regula y facilita la navegación de las embarcaciones en su tránsito de un océano a otro.
“Cuando inició la estación seca, (los niveles de agua del lago) estaban en su máxima capacidad. Lo que ha ocurrido es que la estación seca se ha prolongado mucho más”, explicó una autoridad del Canal de Panamá.
Cambios en las regulaciones operativas
La adversidad climática han obligado a una serie de cambios en las regulaciones operativas de esta arteria fluvial, construida entre 1904 y 1914 por Estados Unidos y transferida al control local en 1999, cuyo papel vital es facilitar el tránsito de aproximadamente el 3,5% del comercio mundial.
El administrador del Canal, Ricaurte Vásquez, ha anunciado recientemente que hasta el 2 de septiembre se implementarán restricciones en el número de buques permitidos diariamente, reduciendo de 38 a 32 embarcaciones. Además, se han introducido cargos por excedentes y limitaciones de peso, medidas de conservación del agua y se ha establecido un calado máximo de 13.4 metros para los próximos meses.
La "emergencia climática" declarada por el Gobierno Nacional de Panamá respalda las afirmaciones previas de la Autoridad del Canal sobre la escasez de agua dulce. Aunque estas medidas buscan mantener la viabilidad operativa, el impacto se ha sentido en el tráfico de buques, con alrededor de 130 embarcaciones reportando retrasos de entre 15 y 19 días, acompañados de pérdidas económicas significativas. Se están explorando rutas alternativas para mitigar esta situación.
Vásquez lamentó comunicar que las proyecciones para el año fiscal 2023-2024 indican una disminución de los ingresos entre 150 y 200 millones de dólares. Además, se advierte que los retrasos y las nuevas tarifas podrían reflejarse en los precios de los bienes de consumo transportados a través del canal. @mundiario