Sergio Sánchez admite cobros de la consultora vinculada al rescate de Plus Ultra

El exsocio de Análisis Relevante y directivo de Movistar Plus, Sergio Sánchez Benítez, en el Senado este viernes. / Captura de video.
Un exalto cargo del CNI rompe su silencio parcial en el Senado, pero evita responder al fondo del caso.

El llamado caso Koldo suma un nuevo episodio cargado de sombras. En una comparecencia tan breve como reveladora, un exsocio de la consultora clave en el rescate de Plus Ultra ha reconocido haber cobrado 18.000 euros por trabajos que, según sostiene, fueron “ocasionales”. Lo que no aclaró —y ahí reside la grieta— es el verdadero alcance de su implicación en una trama que investiga la Audiencia Nacional por presunto blanqueo de capitales.

Sergio Sánchez, actual director de relaciones institucionales de Movistar Plus y antiguo alto cargo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), compareció este viernes en la comisión del Senado que analiza las ramificaciones políticas y económicas del rescate de la aerolínea. Confirmó que llegó a poseer el 25% de Análisis Relevante, la consultora que trabajó para Plus Ultra, y que percibió 18.000 euros por la elaboración de informes basados en fuentes abiertas. Pero su intervención dejó una sensación incómoda en la sala: explicó, sí; respondió, no.

Desde el primer momento, Sánchez optó por una estrategia de contención. Tras una breve exposición inicial, se negó a contestar a las preguntas de los senadores, alegando que ya había dado las explicaciones pertinentes. Un gesto que, lejos de cerrar el debate, lo avivó. La política, en estos casos, funciona como un amplificador: lo que no se dice pesa tanto como lo que se reconoce.

El contexto es clave. Análisis Relevante está en el centro de una investigación judicial por su presunto papel en el uso de fondos públicos destinados al rescate de Plus Ultra en 2021, una operación que ya nació rodeada de polémica y que ha ido ganando densidad con el paso de los meses.

La consultora, fundada en 2020, no solo asesoró a la aerolínea, sino que también sirvió como vehículo de pagos a figuras relevantes, entre ellas el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, quien, según contó EL PAÍS, llegó a percibir cerca de 463.000 euros en seis años por trabajos de consultoría.

El socio que “no sabía nada”

Sánchez defendió una tesis que, en términos narrativos, resulta difícil de sostener sin fricciones: asegura que fue accionista, que elaboró informes y que cobró por ello, pero que desconocía por completo los negocios reales de la empresa. Según su versión, nunca escuchó hablar de acuerdos con Plus Ultra ni vio ingresos vinculados a la aerolínea.

Esa desconexión entre responsabilidad formal y conocimiento efectivo es, precisamente, uno de los elementos más controvertidos del caso. ¿Puede alguien poseer una cuarta parte de una empresa y, al mismo tiempo, ignorar su actividad principal?

El propio Sánchez afirma sentirse “engañado” por el funcionamiento de la consultora, una declaración que introduce un matiz casi emocional en un relato dominado por cifras, contratos y estructuras societarias. Pero también abre otra pregunta incómoda: si hubo engaño, ¿quién engañó a quién?

El silencio como estrategia

La escena en el Senado fue reveladora. Mientras los senadores formulaban preguntas —algunas centradas en su relación profesional con Zapatero—, Sánchez se limitaba a reiterar que ya había respondido. No hubo confrontación directa, pero sí un vacío discursivo que terminó por dominar la sesión.

La negativa a declarar no es un hecho aislado en esta comisión. Otros protagonistas, como el empresario Julio Martínez, también han optado por el silencio amparándose en su condición de investigados.

El resultado es un patrón reconocible: comparecencias que aportan datos fragmentarios, pero evitan el núcleo de las decisiones. Un rompecabezas donde las piezas existen, pero no terminan de encajar.

Más allá de los 18.000 euros

En términos estrictamente económicos, la cifra reconocida por Sánchez —18.000 euros— podría parecer menor dentro de un caso que maneja millones de dinero público. Pero el foco no está en la cantidad, sino en el circuito: quién pagó, por qué se pagó y qué papel jugó cada actor.

El rescate de Plus Ultra, defendido por el Gobierno como una operación estratégica, se ha convertido en un terreno de disputa política y judicial. La sospecha de que parte de esos fondos pudiera haber sido desviada o utilizada para otros fines ha transformado una decisión económica en un posible caso de corrupción de gran alcance.

En ese tablero, figuras como Sánchez ocupan un lugar intermedio: no son los principales protagonistas, pero sí piezas clave para entender cómo se articuló la red.

La comparecencia deja una conclusión inquietante: la verdad avanza, pero lo hace a trompicones. Cada declaración aporta un dato, pero también abre nuevas incógnitas. Cada cifra reconocida convive con un silencio estratégico. @mundiario