Sánchez y Xi Jinping sellan una nueva etapa de cooperación estratégica en pleno pulso comercial
En un contexto internacional marcado por la creciente tensión comercial entre EE UU y China, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha protagonizado en Pekín una visita de alto contenido político con su homólogo Xi Jinping. Este encuentro, el tercero entre ambos líderes en apenas tres años, marca un nuevo capítulo en la relación entre España y el gigante asiático, con mensajes cruzados que apuntan a una alianza estratégica reforzada y alineada con una visión multilateralista frente al proteccionismo de Washington.
Sánchez ha trasladado de forma clara que España ve a China como “un socio de la Unión Europea”, utilizando una expresión que se aleja del lenguaje más ambiguo empleado por Bruselas, que define a Pekín como “socio, competidor y rival sistémico”. La elección de palabras no es casual. En plena guerra de aranceles impulsada por Donald Trump, el presidente español busca abrir un nuevo canal de entendimiento con China, en nombre propio y con el respaldo tácito de una UE que, aunque dividida, contempla con creciente interés un reequilibrio de sus relaciones exteriores.
Por su parte, Xi Jinping ha elogiado el compromiso de Sánchez con la relación bilateral, destacando su “firme voluntad de profundizar las relaciones sino-españolas”. El líder chino ha puesto en valor el papel de España como interlocutor fiable dentro de la UE, especialmente en un momento que él mismo ha definido como de “turbulencias y cambios profundos” en la escena internacional. Aunque sin mencionar directamente a EE UU, Xi ha aludido por primera vez al conflicto arancelario como una amenaza al equilibrio global, defendiendo el fortalecimiento de los lazos con socios europeos como respuesta.
El simbolismo ha acompañado cada momento del encuentro: desde la entrada conjunta de ambos líderes a la gran sala del Palacio Presidencial —flanqueada por las banderas de ambos países— hasta los gestos de cortesía diplomática que marcaron el tono de una reunión planificada desde 2024, pero que ha ganado especial relevancia tras la última ofensiva comercial de Trump. Sánchez, en declaraciones a los periodistas, ha sido contundente al afirmar que en el Gobierno español quiere diversificar sus relaciones, sin menospreciar a EE UU, pero reconociendo que China es un “actor de primer orden en la economía global”.
Sánchez y Xi exhiben su buena sintonía
Uno de los temas clave ha sido el desequilibrio comercial entre la Unión Europea y China. Sánchez ha insistido en la necesidad de construir unas “relaciones equilibradas”, una demanda compartida por otros socios europeos que reclaman a Pekín mayor apertura a los productos y empresas extranjeras. Aun así, el líder valora “como un gesto de respeto y de amistad hacia España este encuentro bilateral que prueba nuestro mutuo interés por mantener una interlocución fluida y al más alto nivel, a la que hoy damos un nuevo impulso”.
“Queremos trabajar en temas de interés común, fomentando el comercio y las inversiones de una forma equilibrada para que redunden en el desarrollo de nuestros países desde nuestras visiones respectivas y queremos fomentar el acercamiento entre nuestras sociedades. China y España son dos países con una larga historia, con una rica cultura de alcance universal. Queremos impulsar el aprendizaje de nuestros idiomas, el intercambio académico y científico y el conocimiento de nuestro inmenso patrimonio cultural a través del turismo”, afirmó el presidente español.
Desde el punto de vista geopolítico, Sánchez y Xi han coincidido en la importancia de mantener el orden multilateral, la solidaridad internacional y la lucha conjunta contra desafíos globales como el cambio climático o la pobreza. El presidente español ha recordado, además, su reciente colaboración con los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, en un artículo conjunto en defensa del multilateralismo, gesto que Xi ha valorado como ejemplo de visión estratégica compartida. En este contexto, la cooperación entre China y la UE aparece como una vía realista para contrarrestar la actual polarización internacional.
La guerra en Ucrania ha sobrevolado la reunión. Aunque no fue un tema central en esta ocasión, la postura de China como actor cercano a Rusia sigue siendo un punto sensible para Europa. En su visita de 2023, Sánchez ya instó a Xi a mediar en el conflicto. @mundiario