Refriega institucional en Bruselas a propósito del Mecanismo Único de Resolución

Refriega institucional en Bruselas.
En Bruselas hay refriega institucional.

Las instituciones europeas mantienen posiciones distintas respecto del Mecanismo Único de Resolución. El Consejo Europeo de diciembre recuerda a los legisladores que deben cerrarlo antes del final de la legislatura.

Refriega institucional en Bruselas a propósito del Mecanismo Único de Resolución

Las instituciones europeas mantienen posiciones distintas respecto del Mecanismo Único de Resolución. El Consejo Europeo de diciembre recuerda a los legisladores que deben cerrarlo antes del final de la legislatura.

 

Definitivamente, los meses que faltan para las elecciones europeas de mayo prometen.

El candidato del Partido Socialista Europeo a la presidencia de la Comisión, Martin Schulz, actual Presidente del Parlamento Europeo, lleva ya un tiempo afeando públicamente la conducta a los líderes estatales que se sientan en el Consejo Europeo.

La semana de la última reunión anual de esta institución no podía desaprovechar la oportunidad de escenificar el desencuentro entre las instituciones de la Unión Europea que representan a los Estados miembros (Consejo Europeo y Consejo de Ministros) y las que defienden el interés general de la Unión (Comisión Europea o Banco Central Europeo) o representan directamente a los ciudadanos (Parlamento Europeo).

Mario Draghi, jefe del Banco Central, regaló el lunes un guiño cómplice al presidente de la Eurocámara. Mientras, Durao Barroso, carente de la legitimidad democrática de la que disfrutará su sucesor o sucesora tras los próximos comicios europeos, mantuvo su perfil bajo.

Para garantizar la estabilidad financiera a largo plazo, el 6 de junio de 2012, la Comisión Europea adoptaba una propuesta legislativa sobre el rescate y la resolución de entidades de crédito y empresas de inversión, tema que se decide en pie de igualdad por parte de las dos instituciones que conforman el legislativo de la Unión: el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo.

La principal idea fuerza de la propuesta de Directiva era que los costes de futuras reestructuraciones o liquidaciones de entidades recaerían en sus propietarios y acreedores en lugar de en los contribuyentes como hasta ahora. El documento inicial de la Comisión ponía el acento sobre: i) la prevención, con un aumento en las exigencias a los bancos y a las autoridades estatales de supervisión en este terreno, y sobre todo ii) la rapidez en la intervención cuando un banco estuviese a punto de incumplir los requisitos de capital reglamentario.

En la reunión del ECOFIN de 27 de junio de 2013 los ministros de finanzas acordaron la posición negociadora del Consejo de Ministros sobre este asunto, que abría la puerta a las negociaciones con el Parlamento Europeo, con la previsión de que se completasen antes de finalizar el año.

El jueves 12 de diciembre, a una semana de la última reunión del Consejo Europeo en 2013, se unieron los vértices del triángulo institucional: la Comisión, el Parlamento y los ministros alcanzaron un acuerdo sobre el texto de la nueva ley europea sobre rescates y resoluciones bancarias.

Sin embargo, la autoridad que aplicará en los 28 Estados miembros (no solo en la eurozona) estas normas comunes, el Mecanismo Único de Resolución, sigue sobre la mesa de los legisladores; y todo indica que seguirá siendo motivo de disputa pública entre gobiernos estatales y europarlamentarios en los primeros meses de 2014.

De la propuesta de los primeros destaca su negativa a ceder el control en este terreno a las autoridades supraestatales, poniendo en riesgo la posibilidad de aplicar la nueva Directiva de forma rápida y sin generar incertidumbre y tensiones entre países.

El lunes 16, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, mostró en el Parlamento su oposición a la solución intergubernamental sobre un asunto capital para la estabilidad financiera de la eurozona.

El martes 17, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara fijó y dio a conocer nítidamente la posición de ésta: la Comisión actuará como autoridad de resolución.

La diputada que lidera el asunto en esta comisión parlamentaria, la socialdemócrata Elisa Ferreira, se expresó con enorme contundencia: “Necesitamos alcanzar un acuerdo bueno para la estabilidad financiera en Europa, no solo para los titulares de vuelta a casa. Como dijo Draghi, precisamos un mecanismo que no solo sea `único´ de nombre”. Más aún, “como el Consejo últimamente parece estar viviendo en una realidad paralela, podemos pensar que el no acuerdo sería mejor que un muy mal acuerdo”, afirmó.

Las conversaciones oficiales sobre el Mecanismo de Resolución entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros se iniciarán en enero, bajo presidencia griega del Consejo. La negociación será larga y complicada. Pero, ninguna de las instituciones que conforman el legislativo europeo está en verdad interesada en no alcanzar un compromiso sobre el elemento que pondrá el broche a la unión bancaria antes de los comicios del año que viene, así que el acuerdo sobre este mecanismo también llegará.

Mientras, los aspirantes a liderar la Europa que viene después de las elecciones de mayo nos entretendrán con vibrantes exhibiciones de sus habilidades políticas, demostrando por el camino que en el diseño de las reglas de juego y las decisiones ordinarias de la Unión Europea siempre existen alternativas.

Nunca es tarde si la dicha es buena.

Habrán notado que no hemos hablado de dinero ni de Alemania; no siempre toca.

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