El PSOE y la socialdemocracia en España: del proyecto colectivo al liderazgo personalista

Sede del PSOE en la calle Ferraz, en Madrid. / Mundiario
De partido vertebrador de la socialdemocracia a organización centrípeta, el PSOE afronta una crisis de identidad y de modelo territorial.

El PSOE ha sido el partido político aglutinante de la socialdemocracia en España. No ha habido otra alternativa para el pensamiento y la acción de la socialdemocracia en nuestro país; una ideología que ha experimentado una evolución notable en los últimos sesenta años. Porque nada tienen que ver los partidos socialdemócratas europeos de posguerra con los muy pocos que ahora gobiernan en algunos países de Europa.

Algunos otros partidos se titulan socialdemócratas, como es el caso portugués, cuando en realidad defienden una política liberal y conservadora. Pero sin duda el exponente más relevante de la socialdemocracia en Europa es el SPD. Un partido que tuvo que pasar por su travesía del desierto hasta llegar a la gran coalición de gobierno con la derecha alemana. Y un partido que ha sabido conjugar perfectamente la centralidad de Berlín con la descentralización plena, organizativa y funcional, de su implantación en los länder.

¿Por qué no ha sabido hacerlo igual el PSOE? Desde las iniciales proclamaciones programáticas por el reconocimiento de las nacionalidades españolas, incluso con algún complejo a la hora de proclamar la “autodeterminación”, el PSOE no ha encontrado la fórmula para cohonestar su federalismo organizativo con la realidad de cada territorio español. Con la llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general se agudiza la tendencia centrípeta de una organización cada vez más volcada sobre la personalidad central de un líder decisor unilateral de cuanto puede suceder en cualquier ámbito territorial del partido.

A propósito, releo ahora un documento que, con el título Socialismo es libertad, publicó Felipe González en 1978. Por lo que a mí más me afecta, el ex secretario general del PSOE escribía: “La justicia, hacer justicia, promover la justicia es cosa nuestra: oficio de socialistas”. Pero, además, este documento fundamental constituyó el programa básico y de principios que los españoles apoyaron masivamente en las elecciones de 1982 que llevaron al PSOE al Gobierno de la nación. Allí podemos encontrar un balance de la Transición junto a las acciones a poner en marcha en materia de educación, políticas sociales, autonomías, economía o convivencia. El socialismo comenzó a enraizar entre los españoles por la fuerza y la efectividad de la política llevada a cabo desde los municipios a partir de 1979, en una España que no renunciaba a progresar hacia una democracia avanzada.

Hoy Sánchez, según las encuestas, tiene una valoración popular de 2,6 sobre 10. El PSOE ha sufrido una derrota espectacular en Extremadura. Posiblemente ocurra algo parecido en Aragón, Castilla y León y Andalucía. En ninguna de las encuestas aparece la posibilidad de que el PSOE vuelva a gobernar en coalición, mientras que la suma de PP y Vox lo haría holgadamente. El partido está agonizando internamente, vacío de contenido socialdemócrata desde hace tiempo y sin que se vislumbre solución alguna más allá de la alargada sombra del secretario general. @mundiario