El PSOE activa el modo electoral para desbancar al PP en Andalucía y Castilla y León
Ferraz calienta la precampaña para el próximo ciclo electoral para aprovechar la erosión de Mañueco en la gestión de los incendios y la intención de reconquistar el feudo socialista en manos de Moreno.
El PSOE ha puesto en marcha la maquinaria electoral con el objetivo de recuperar posiciones en dos de los territorios clave de la política española: Andalucía y Castilla y León. Consciente de que ambas comunidades son ahora feudos estratégicos del Partido Popular, la dirección socialista ha decidido activar desde ya el botón electoral y apostar por un discurso que combina reivindicación de la gestión del Gobierno central con una crítica directa a la acción de los ejecutivos autonómicos del PP.
La candidata de los socialistas andaluces, María Jesús Montero, reunió a cargos institucionales y orgánicos en Montilla (Córdoba) para arrancar el curso político bajo la premisa de “convencer para vencer”. La también vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda, vicesecretaria en Ferraz y secretaria general del PSOE-A pidió a los suyos un ejercicio de confianza en la remontada electoral, “y el que no se lo crea que se aparte”. Con este tono de firmeza, Montero marcó el inicio de una campaña de largo aliento que aspira a poner fin al mandato de Juanma Moreno al frente de la Junta y recuperar la hegemonía del feudo histórico de la izquierda.
La estrategia socialista en Andalucía se apoya en dos ejes fundamentales. Por un lado, reivindicar los logros de la gestión de Pedro Sánchez en la Moncloa, desde la subida del Salario Mínimo Interprofesional hasta la revalorización de las pensiones. Montero defiende que esas políticas han tenido un impacto directo en el bienestar de los andaluces y subraya que su presencia en el Ejecutivo central es la mejor garantía de que Andalucía tendrá voz en las grandes decisiones.
Por otro lado, el PSOE busca confrontar con el deterioro de los servicios públicos, especialmente la sanidad, donde acusan al Gobierno de Moreno de avanzar hacia la privatización. La recogida de firmas para blindar el sistema público de salud se ha convertido en una bandera de la oposición de izquierdas.
Los incendios, un problema para Mañueco
En paralelo, el PSOE prepara su ofensiva en Castilla y León, donde el conservador Alfonso Fernández Mañueco afronta una reelección marcada por la gestión de los incendios forestales y por causas judiciales vinculadas a antiguos gobiernos del PP. Tras más de 40 años de gobiernos conservadores, los socialistas creen que el desgaste del actual presidente autonómico abre una ventana de oportunidad.
La visita de Sánchez a León, en plena crisis medioambiental, refuerza ese mensaje de alternativa. El Ejecutivo central ha querido exhibir compromiso con la región, mientras el PP se ve señalado por lo que los socialistas califican de “inacción” frente a emergencias repetidas desde la tragedia de la Sierra de la Culebra en 2022.
Carlos Martínez, candidato del PSOE para 2026, ha intensificado las críticas contra Mañueco acusándole de actuar “como pollo sin cabeza” en la gestión de los incendios. A ello se suma la proximidad del juicio de la Trama Eólica, que implica a 16 acusados vinculados al PP y que podría erosionar aún más la imagen del partido en un territorio históricamente blindado para los populares. Desde la dirección de Ferraz, el mensaje es rotundo: el PSOE no solo confía en aprovechar el desgaste del PP, sino en demostrar que este ya no es un “instrumento útil” para los castellanos y leoneses.
La hoja de ruta socialista se construye así sobre una doble apuesta. En Andalucía, mostrar a Montero como la cara visible de un PSOE que quiere recuperar el gobierno autonómico apoyándose en la gestión de Sánchez y en la defensa de los servicios públicos. En Castilla y León, presentarse como la alternativa regeneradora frente a una derecha que, según los socialistas, acumula desgaste, errores en la gestión de crisis y escándalos judiciales.
El reto no es menor. En ambas comunidades, el PP conserva una sólida implantación y un electorado fiel. Sin embargo, el PSOE ha decidido activar ya su modo electoral, convencido de que la combinación de gestión en Moncloa, discurso territorial y confrontación con las debilidades de los gobiernos autonómicos puede abrir la puerta a un vuelco político que hace solo unos años parecía impensable. @mundiario