El PP aprovechará la guerra comercial para desgastar a Vox por sus relaciones con Trump
La política exterior y su impacto en la economía están reconfigurando el escenario político español. La reacción de Vox ante los nuevos aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump ha brindado al Partido Popular un nuevo frente de ataque contra la formación de Santiago Abascal. Alberto Núñez Feijóo ha adoptado un discurso de confrontación directa, considerando que la postura del partido de extrema derecha frente a EE UU puede desgastarlo entre el electorado español.
El enfriamiento de la relación entre el PP y Vox coincide con la negociación de los Presupuestos en comunidades clave como Murcia y Aragón. Aunque oficialmente los populares aseguran que ambas cuestiones no están relacionadas, la tensión creciente entre los partidos podría dificultar los acuerdos autonómicos y afectar la estabilidad de los gobiernos autonómicos donde ambas formaciones son socios.
Desde que Vox evitara criticar abiertamente los aranceles impuestos por Trump a Europa, el PP ha encontrado un nuevo argumento para distanciarse del partido de Abascal. Feijóo ha afirmado que “ningún patriota puede respaldar a Trump” y ha acusado a Vox de mantener un “silencio connivente” ante unas medidas que afectarán negativamente a la economía española, especialmente a sectores clave como la agricultura y la siderurgia.
El cambio de tono de Feijóo no es casual. En el seno del PP existía un debate sobre cómo gestionar la relación con Vox, pero la crisis comercial con EE.UU. ha servido como catalizador para unificar posiciones dentro del partido. La dirección popular considera que la estrategia de Abascal solo contribuirá a su desgaste, ya que las consecuencias económicas de los aranceles impactarán en parte de su base electoral.
Las últimas encuestas han detectado un estancamiento en el crecimiento de Vox, lo que ha llevado al PP a intensificar su ofensiva. En el partido ultra minimizan las repercusiones de los aranceles y argumentan que su base de votantes comparte su crítica a las políticas económicas de la UE. Sin embargo, en Génova sostienen que la realidad económica pronto hará mella en la imagen de Vox y que la asociación de Abascal con Trump podría volverse en su contra.
Esta dinámica se traslada también a la negociación presupuestaria en comunidades donde Vox es clave para la gobernabilidad. Desde el PP se insiste en que Vox está utilizando estos acuerdos como moneda de cambio dentro de su estrategia nacional, lo que dificulta la estabilidad política en estos territorios.
El impacto de los aranceles en el discurso de Vox
Uno de los pilares del discurso de Vox ha sido la necesidad de mantener buenas relaciones con Trump y su administración. Sin embargo, la imposición de aranceles del 10% a los productos europeos ha debilitado este argumento. Incluso primeros ministros europeos aliados de Vox, como la italiana Giorgia Meloni y el húngaro Viktor Orbán, han visto cómo sus países también resultaban afectados, evidenciando que ni siquiera los socios ideológicos de Trump han logrado evitar estas medidas proteccionistas.
Inicialmente, Vox intentó minimizar el impacto de los aranceles, argumentando que las políticas de la UE, como el Pacto Verde, tenían un efecto más perjudicial para la economía española. Sin embargo, con el anuncio de un gravamen específico del 25 % al acero y al aluminio, la postura del partido ha evolucionado. Recientemente, el portavoz económico de Vox, José María Figaredo, admitió que estas medidas causarán “algún daño” a la economía nacional, lo que supone un reconocimiento implícito de su impacto.
El choque entre el PP y Vox promete intensificarse en las próximas semanas, con repercusiones tanto a nivel nacional como autonómico. En comunidades como la Valenciana, donde los ultras sostienen al Gobierno de Carlos Mazón, los equilibrios políticos podrían verse alterados según cómo evolucione la relación entre ambos partidos.
Feijóo, consciente de los riesgos de un acercamiento a Vox, parece decidido a marcar distancias con Abascal de cara a futuras elecciones generales. Mientras tanto, Vox enfrenta el desafío de justificar su postura ante los aranceles y redefinir su estrategia frente a un electorado que podría verse directamente afectado por las medidas de Trump. @mundiario