El PP se apoya en el Senado para presionar al Gobierno, mientras Junts pacta con el PSOE
El Senado, controlado por la mayoría absoluta del Partido Popular (PP), celebró un pleno extraordinario con el propósito de aprobar una moción que exigía al Gobierno la inmediata implementación de varias medidas sociales, como la subida de pensiones, bonos al transporte y ayudas a los afectados por la dana.
Estas medidas, que formaban parte del decreto ómnibus, fueron paralizadas la semana pasada en el Congreso, con el voto en contra del PP, Vox y Junts. La moción pedía también la convocatoria urgente de un Consejo de Ministros extraordinario, coincidiendo con la reunión ordinaria de la mañana en La Moncloa. Sin embargo, el intento de presión se diluyó rápidamente cuando, a las 13.30, el Gobierno y Junts anunciaron un acuerdo para reactivar las medidas que el PP urgía desde la plataforma institucional del Senado.
La moción presentada por el PP arrancaba con una dura crítica al Gobierno. La finalidad de los populares era disipar cualquier duda sobre su actuación en el Congreso la semana pasada, donde su rechazo al decreto ómnibus podría haber comprometido su imagen ante ciertos colectivos ciudadanos, particularmente los pensionistas, una franja del electorado esencial para el principal partido de la oposición.
En este contexto, el texto de la moción se centraba exclusivamente en la solicitud de esas tres medidas sociales, omitiendo otros aspectos del decreto, como las subidas del ingreso mínimo vital y las actualizaciones de los fondos del Estado para las comunidades autónomas y ayuntamientos, que principalmente afectan a administraciones gobernadas por el PP.
El texto también pasó por alto algunas medidas del decreto ómnibus que el PP no había contemplado, como las ayudas a los damnificados por el volcán de La Palma, lo que obligó al grupo parlamentario a presentar una enmienda de última hora para incluirlas.
Los populares cargan contra el Gobierno
Durante el pleno, la portavoz popular, Alicia García, desplegó una retórica feroz, comparando las acciones del Gobierno con una “estafa”, “trampa” y “chantaje”. García también calificó al presidente Pedro Sánchez de ser un “autócrata de estilo venezolano” con el objetivo de “hacer todo el daño posible a los pensionistas”.
En cuanto al contenido del decreto, García presentó dos objeciones principales: la devolución al Partido Nacionalista Vasco (PNV) del palacete de París incautado durante la II Guerra Mundial por la Gestapo, y lo que consideraba medidas en favor de la okupación, que la izquierda defiende como una moratoria para proteger a las familias vulnerables de los desahucios.
La moción del PP contó con el apoyo de Vox y UPN, pero fue recibida con fuertes críticas del Gobierno y sus aliados. Representantes de Más Madrid, Compromís y Geroa Bai coincidieron en señalar que la iniciativa del PP era una “cortina de humo” o un “escaparate para salvar su relato”. La portavoz del BNG, Carme da Silva, ironizó diciendo que “cuando pongamos en un buscador la palabra chiringuito, nos va a salir el Senado”.
Por otro lado, Junts, que en paralelo cerraba un acuerdo con el Gobierno para reactivar las medidas sociales, se abstuvo en la votación, a pesar de la tensión con ambas partes del hemiciclo. El portavoz de Junts, Eduard Pujol, lanzó críticas al Gobierno por sus “decretos fake” y su gestión, acusando a los socialistas de fabricar “pura apariencia” sin contenido real. Sin embargo, Pujol también dejó claro que su grupo no tenía intención de acercarse al PP, diferenciándose rotundamente de la bancada popular. “Nosotros estamos en el centro del centro. El PP y Junts se parecen como un huevo a una castaña”, señaló Pujol.
Junts se desmarca del bloque de la investidura y la oposición
A pesar de las tensiones y la polémica generada en el debate, el PP ganó la votación sin dificultades, con 146 votos a favor, 91 en contra y 6 abstenciones. Sin embargo, la falta de entusiasmo fue palpable, ya que ni los propios diputados del PP aplaudieron el resultado. El ambiente en los pasillos del Senado era tranquilo, con la atención de los medios y políticos centrada principalmente en La Moncloa, donde el Gobierno y Junts ultimaban los detalles de su acuerdo.
Este acuerdo entre Junts y el Ejecutivo, que surgió tras intensas negociaciones, implica una revisión del decreto ómnibus original y su división en dos proyectos separados: uno para las medidas sociales y otro para las económicas. Junts había bloqueado previamente la aprobación de dicho decreto, pero ahora se ha logrado alcanzar un consenso para retomar las medidas que causaron una alarma social, como la revalorización de las pensiones y las ayudas a los afectados por la dana.
Este pacto, que también permite levantar la congelación de las negociaciones sectoriales con el PSOE, representa un respiro para el Gobierno, aunque la relación con Junts sigue marcada por la exigencia de cumplir ciertos compromisos, como el traspaso de competencias en inmigración a Cataluña. @mundiario