Podemos avala la unidad: el 81% de las bases respalda negociar su adhesión a Por Andalucía
La militancia morada avala las negociaciones con Izquierda Unida y Movimiento Sumar para mantenerse en la candidatura de la coalición a la izquierda del PSOE, antes de la reunión clave para formalizar el registro antes del vencimiento del plazo.
El plazo de inscripción de candidaturas para las elecciones en Andalucía cierra este viernes. En este contexto, la decisión de las bases de Podemos en la comunidad autónoma de avalar negociaciones para integrarse en Por Andalucía supone un cambio de rumbo con implicaciones estratégicas para todo el espacio político a la izquierda del PSOE, que quizás podría tener efectos a escala nacional.
Durante buena parte de la legislatura, Podemos mantuvo una posición distante —cuando no abiertamente hostil— respecto a la confluencia con Movimiento Sumar y el resto de fuerzas de izquierdas. Sin embargo, el resultado de la consulta interna evidencia que la militancia ha optado por priorizar la unidad frente a la fragmentación.
El dato es contundente de más del 81% de los participantes respalda negociar una candidatura conjunta. No implica una integración automática, pero sí legitima a la dirección para intentar un acuerdo contrarreloj. Este cambio no puede entenderse sin el contexto reciente. La pérdida de representación en Aragón y Castilla y León ha incrementado la presión sobre la marca Podemos, que se enfrenta en Andalucía al riesgo real de irrelevancia parlamentaria si concurre en solitario.
El sistema electoral andaluz penaliza la división. La fragmentación del voto a la izquierda del PSOE no solo reduce escaños, sino que puede dejar fuera a formaciones que no alcancen el umbral necesario en cada provincia. En ese escenario, la integración en Por Andalucía aparece como una estrategia para evitar quedar condenada en la irrelevancia, pero también como una oportunidad para reconstruir un espacio político más competitivo de cara a las elecciones generales de 2027.
Sin embargo, el movimiento llega tarde. La coalición lleva meses estructurándose con el liderazgo de Antonio Maíllo, y con un reparto de candidaturas ya avanzado entre Izquierda Unida (Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada, Jaén y Almería), Movimiento Sumar (Cádiz) e Iniciativa del Pueblo Andaluz (Huelva). La entrada de Podemos obligaría a reabrir equilibrios delicados.
Negociar a contrarreloj: poder, listas y visibilidad
El verdadero desafío no es el “sí” de las bases, sino el “cómo” de la integración. Las negociaciones girarán en torno a cuestiones clave como las posiciones en las listas, peso político dentro de la coalición y reparto de recursos.
Podemos aspira a asegurar representación en puestos de salida, pero el margen es limitado. Las demás fuerzas ya han consolidado su presencia territorial y no parecen dispuestas a ceder espacio sin contraprestaciones.
Además, aceptar la candidatura liderada por Maíllo y convivir con Sumar supone, en la práctica, renunciar a la estrategia de vetos a la formación de Yolanda Díaz que llevó a los morados a quedarse fuera de todos los parlamentos en el último ciclo electoral, menos Extremadura, y asumir un nuevo equilibrio de poder dentro del espacio progresista.
Desconfianzas internas en la izquierda
El escepticismo no es menor. En Por Andalucía persiste el recuerdo de 2022, cuando los desacuerdos de última hora dejaron a Podemos fuera del registro formal de la coalición, obligando a que sus candidatos estuvieran inscritos en las listas como independientes.
Evitar repetir ese escenario es una prioridad compartida, pero las tensiones acumuladas dificultan la confianza plena. El giro de última hora de Podemos genera dudas sobre su compromiso a medio plazo y sobre la estabilidad del proyecto conjunto.
El panorama se complica aún más con la presencia de Adelante Andalucía, liderado por la exmorada Teresa Rodríguez, que concurrirá en solitario. Esta fragmentación añade presión a la necesidad de acuerdos, ya que cada candidatura adicional reduce el margen de representación del conjunto. @mundiario