El PNV se rebela contra el “trilerismo político” del Gobierno y exige el fin de los decretos ómnibus
La caída del decreto ómnibus con la subida de las pensiones no solo ha evidenciado la fragilidad parlamentaria del Ejecutivo, sino que ha destapado un malestar latente en uno de sus apoyos más previsibles. El PNV, que votó a favor del texto, ha decidido romper la contención habitual y denunciar abiertamente lo que define como “trilerismo político”, sobre una forma de legislar que fuerza votaciones al límite, mezcla asuntos sin consenso previo y desplaza el centro de la negociación fuera del Congreso.
Las palabras de la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, suponen un endurecimiento del tono en uno de los aliados menos volátiles del Gobierno de Pedro Sánchez. Los jeltzales, acostumbrados a la discreción y al pragmatismo, afirman estar “hartos” y reclaman un “cambio de actitud” en la manera en la que La Moncloa se conduce con las formaciones que integran su bloque de investidura. La crítica apunta a los decretos ómnibus, el método al que recurre el PSOE para aprobar paquetes cerrados de medidas heterogéneas y confiar en que la presión política obligue a los socios a tragarlos en bloque.
Para los nacionalistas vascos, esta dinámica no solo tensiona las negociaciones, sino que acaba perjudicando a la ciudadanía al poner en riesgo consensos amplios, como el de la revalorización de las pensiones, por la inclusión de iniciativas que generan rechazo en parte de la Cámara. “Lo que ocurrió ayer con la votación no puede volver a producirse”, reprochó Vaquero, para dejar claro que el presidente del Gobierno “no tiene carta blanca para todo”.
El PNV no cuestiona la necesidad de proteger a los colectivos vulnerables ni de abordar reformas sociales, pero sí el instrumento elegido. Los decretos ómnibus, en su opinión, distorsionan el debate parlamentario al obligar a los grupos a votar un “todo o nada”, incluso cuando están de acuerdo con unas medidas y en desacuerdo con otras.
El caso de la suspensión de desahucios a personas vulnerables ilustra esta tensión. Los nacionalistas vascos comparten el objetivo social, pero rechazan que el coste recaiga sobre pequeños propietarios sin una respuesta integral de la Administración. A juicio del PNV, mezclar esta cuestión con las pensiones, el Gobierno convirtió una medida con respaldo transversal en un campo de batalla ideológico.
Bilateralidad y Congreso en segundo plano
Otro de los reproches centrales del PNV es la negociación “a espaldas del Congreso”. Los recientes acuerdos del Ejecutivo con ERC sobre el nuevo sistema de financiación autonómica o con Podemos sobre regularización masiva de inmigrantes han reforzado la percepción de que el Gobierno prioriza pactos bilaterales con socios concretos y después intenta trasladarlos a la Cámara como hechos consumados para superar el estado de parálisis en el que se encuentra, debido a las exigencias heterogéneas de sus socios, el caos ferroviario tras el accidente de Adamuz, los casos de corrupción y las denuncias de acoso sexual en las filas del PSOE.
Desde la óptica del PNV, esta estrategia erosiona el papel del Parlamento y dificulta la construcción de mayorías estables. En algunos asuntos, como inmigración o vivienda, las posiciones del PNV convergen parcialmente con las de Junts o incluso con las críticas del PP. Esa coincidencia no implica alineamiento político, pero sí refuerza la idea de que el Gobierno está ignorando resistencias reales en la Cámara. El riesgo, como advirtió la diputada Begoña Sagastizabal en el pleno del decreto ómnibus del martes, es convertir cada votación en una “ruleta rusa”.
El malestar del PNV llega, además, tras una nueva reunión institucional entre el presidente del Gobierno y el lehendakari, Imanol Pradales, de la que pudo arrancar compromisos como más transferencias de competencias en materias como inmigración, la cogestión de aeropuertos y la clasificación de Euskadi como “frontera norte” de España. Los nacionalistas recuerdan que mantienen una agenda de acuerdos pendientes desde la investidura y reclaman que el nuevo periodo de sesiones sirva para ejecutarlos con un método distinto. @mundiario