Ortega Smith acusa a Abascal de cesarlo por denunciar irregularidades económicas en Vox

Javier Ortega Smith, exsecretario general de Vox y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. - @ortegs_smith
El exsecretario general de Vox rompe su silencio y sugiere que fue destituido tras denunciar pagos opacos dentro del partido.

Durante años, Vox ha proyectado hacia fuera una imagen de disciplina férrea y liderazgo incontestable. Pero ahora, desde dentro de la propia organización, uno de sus fundadores ha decidido levantar la alfombra. Javier Ortega Smith, hasta hace poco secretario general del partido, ha acusado públicamente a la dirección encabezada por Santiago Abascal de haberlo cesado en 2022 por denunciar irregularidades económicas internas. Sus palabras han abierto una grieta inesperada en la estructura del partido en un momento políticamente delicado.

La revelación, lanzada en una entrevista en Telecinco, supone un giro en el relato oficial sobre su salida de la secretaría general. Durante estos años se sostuvo que Ortega Smith había renunciado voluntariamente al cargo. Ahora él sostiene que aquello fue, en realidad, un cese encubierto. Según su versión, el detonante fue su insistencia en señalar dentro de los órganos del partido determinadas decisiones económicas que consideraba problemáticas.

El dirigente asegura que trasladó sus preocupaciones directamente al Comité Ejecutivo Nacional, al Comité de Gestión y al propio Abascal en conversaciones periódicas. “Un día tras otro iba poniendo sobre la mesa irregularidades que estaba viendo”, afirmó este lunes en el Programa de Ana Rosa. A su juicio, su destitución no fue una coincidencia, sino la consecuencia directa de esas advertencias.

Las acusaciones llegan además en un momento particularmente sensible para Vox: en plena campaña electoral en Castilla y León y con las encuestas apuntando a un posible resultado histórico para la formación. La dirección del partido ha optado por restar importancia a la polémica, mientras Abascal ha evitado responder directamente a las acusaciones y ha denunciado una supuesta “guerra sucia” de sus adversarios políticos.

Las sombras sobre las cuentas del partido

Aunque Ortega Smith no ha detallado con precisión a qué irregularidades se refería, el debate ha vuelto a poner el foco sobre algunos episodios que desde hace años generan interrogantes en torno a la contabilidad de Vox.

Uno de ellos son las transferencias millonarias realizadas a la fundación Disenso, el laboratorio de ideas impulsado por el propio Abascal. En apenas cinco años, el partido habría transferido cerca de 11 millones de euros a esta entidad. El hecho de que el líder de Vox sea también su presidente y patrón perpetuo ha alimentado críticas sobre la relación entre ambas estructuras.

Otro punto controvertido son los contratos de asesoría con Tizona, una empresa vinculada al entorno empresarial de Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza. El Tribunal de Cuentas ya advirtió en su momento sobre facturas de gran cuantía por servicios genéricos adjudicados sin competencia. Algunas de esas facturas superaban el medio millón de euros.

Ortega Smith ocupaba entonces un puesto clave: como secretario general formaba parte del Comité de Gestión encargado de aprobar los gastos del partido. Según señalaron fuentes de Vox al diario EL PAÍS, determinadas facturas debían pasar por su visto bueno para poder ser abonadas. Su salida del cargo alteró ese circuito de control.

Un partido cada vez más cerrado

Más allá de las acusaciones económicas, la intervención de Ortega Smith refleja también una disputa más profunda sobre el modelo de liderazgo dentro de Vox. El dirigente ha descrito la organización como una estructura “piramidal” donde las decisiones se concentran en un pequeño círculo de poder.

Según su relato, alrededor de Abascal operaría un reducido grupo de figuras con influencia decisiva en la estrategia del partido. Aunque evitó citarlos explícitamente, dentro de Vox se interpreta que sus críticas apuntan a empresarios y asesores del entorno más cercano del líder.

El episodio también ha reavivado el debate sobre la falta de competencia interna en la formación. La última asamblea en la que Abascal fue reelegido presidente se celebró con una única candidatura, prolongando su liderazgo hasta 2028.

La batalla política y judicial que se avecina

El enfrentamiento no se limitará al terreno mediático. Ortega Smith ha anunciado que presentará una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos por la filtración de la resolución que comunica su expulsión del partido. Argumenta que los expedientes disciplinarios son confidenciales y que la resolución aún no es firme.

La dirección de Vox, por su parte, sostiene que el comunicado difundido se limitaba a informar de la decisión del Comité de Garantías sin revelar el contenido del expediente.

Mientras tanto, el dirigente ha dejado claro que no tiene intención de renunciar a su escaño si la expulsión se confirma. De producirse, pasaría al Grupo Mixto, abriendo un nuevo capítulo en una crisis interna que amenaza con proyectarse más allá del partido.

El pulso entre uno de los fundadores de Vox y su actual dirección ha destapado tensiones que durante años permanecieron bajo la superficie. Lo que comenzó como una disputa interna amenaza ahora con convertirse en un problema político mayor: cuando un partido construido sobre la disciplina ve cómo uno de sus propios arquitectos decide hablar, la caja de los truenos queda inevitablemente abierta. @mundiario