Italia da el último adiós a Berlusconi en un funeral de Estado en el Duomo de Milán

Funeral de Silvio Berlusconi en el Duomo di Milán. / RR.SS.

El multitudinario sepelio del magnate y ex primer ministro ha congregado a decenas de miles de seguidores políticos, deportivos y del entretenimiento que marca el fin de una era.

Italia ha despedido con honores a Silvio Berlusconi, quien hasta en tres ocasiones fue primer ministro, en un funeral de Estado en la catedral de Milán, su ciudad natal. El Duomo de Milano ha albergado a casi dos mil personas en su interior, pero otra decena de miles de asistentes en la explanada a su alrededor, con estrictas medidas de control, a un controvertido evento que entierra toda una era en el país transalpino y al que también han acudido mandatarios extranjeros.

En la enorme explanada que antecede al templo, en el centro de la ciudad, se congregaron al menos unas 12.000 personas, que han podido seguir la liturgia a través de dos grandes pantallas gigantes dispuestas en las calles aledañas. Los seguidores del magnate Berlusconi llevaban pancartas, ondeaban banderas italianas y del equipo de fútbol AC Milán, del que fue presidente hasta que lo vendió en 2017. Desde que se conoció la muerte del exmandatario, los simpatizantes de Il Cavaliere se han acercado hasta la villa de Arcore, su principal residencia en las afueras de Milán, donde le han rendido homenaje con flores y objetos de recuerdo.

En esa misma mansión los familiares de Berlusconi, socios y amigos cercanos lo habían estado velando en privado. El magnate falleció el lunes a los 86 años, en el hospital San Rafaele, donde había sido ingresado días antes por sufrir de leucemia. En la tarde de este miércoles sus restos partieron desde su mansión de Arcore a bordo del féretro hasta el Duomo, donde ha sido recibido por sus cinco hijos y su última pareja, la diputada Marta Fascina del propio partido de Berlusconi, Forza Italia, y de apenas 33 años.

El ataúd del magnate fue cubierto por rosas rojas y blancas, ha sido escoltado por seis carabinieri vestidos de gala a la salida y a la entrada del templo, donde ha sido recibido con honras por parte de Ejército de Tierra, la Aeronáutica Militar y la Marina. De últimos han llegado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el presidente Sergio Mattarella, como dicta el protocolo. Otros asistentes han sido el líder de la Liga, Matteo Salvini, y su predecesor, Umberto Bossi; o el ex primer ministro Matteo Renzi. También no podía faltar Antonio Tajani, coordinador de Forza Italia y vicepresidente del Gobierno encargado como ministro de Exteriores, que la noticia del fallecimiento de su jefe le pilló en un viaje oficial en EE UU.

Los restos de Berlusconi serán cremados

Los funerales de Estado italianos están reservados para los presidentes de organismos constitucionales, a los ministros en el ejercicio de sus funciones o aquellas personalidades que hayan prestado sus servicios a la nación. Por ello, la decisión de concederle uno a una figura tan polémica, que ha estado salpicada por escándalos sexuales con menores de edad y que fue condenado por fraude fiscal, ha sido controvertida en estos dos últimos días.

La coalición de Gobierno derechista, de la que hace parte el partido de Berlusconi, ha decidido rendirle el máximo tributo al magnate, principalmente por su papel como jefe del Gobierno durante tres mandatos. Esa despedida, y el hecho de que el Ejecutivo decretó un día de luto nacional y que las banderas ondearían a media asta durante otras dos jornadas más, ha generado malestar entre la oposición que considera estas acciones como indiscretas debido al peso judicial que hay detrás de Berlusconi.

Al funeral de Berlusconi también han acudido representaciones europeas, como el embajador español en Roma, Miguel Ángel Fernández-Palacios, además del comisario europeo de Economía y ex primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, o el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Webber. También han asistido el primer ministro húngaro, Viktor Orbán; el emir de Qatar, Tamim bin Hamad, o el presidente de Irak, Abdul Latif Rashid, de visita en Italia.

El cuerpo del ex primer ministro será incinerado cerca de la ciudad de Alessandria, y después sus cenizas serán trasladadas hasta el mausoleo familiar en su mansión de Arcore, que él mismo mandó a construir para ser enterrado junto a sus parientes, pero que no podrá ser posible dado que la ley solo permite que los cuerpos sean enterrados en cementerios públicos. @mundiario