El Gobierno activa la evacuación de españoles en Oriente Próximo ante la escalada entre EE UU e Irán
La escalada militar entre EE UU e Irán, tras los ataques cruzados con participación israelí y la respuesta iraní, ha situado a miles de ciudadanos extranjeros en una posición de vulnerabilidad en Oriente Próximo. En ese contexto, el Gobierno español ha activado un dispositivo de evacuación para los más de 30.000 españoles que se encuentran en la región, combinando medios civiles y militares en función de la evolución del conflicto y de las denominadas “ventanas de oportunidad”.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció tras el Consejo de Ministros que “ya están en marcha las operaciones de evacuación de los españoles en distintos territorios de la región”. La primera confirmación concreta fue la salida de un vuelo comercial desde Abu Dabi con 175 ciudadanos españoles a bordo, cuya llegada a Madrid estaba prevista en torno a las 19.00 horas. Es, por ahora, el único movimiento confirmado públicamente en una operación marcada por el hermetismo.
La magnitud del desafío es considerable. Según los datos facilitados por Exteriores, más de 30.000 españoles se encuentran actualmente en Oriente Próximo, aunque la distribución es desigual. La situación más delicada se localiza en Irán, donde residen algo más de 150 españoles, en un entorno sometido a bombardeos y represalias. En Emiratos Árabes Unidos, en cambio, la cifra asciende a unas 13.000 personas, entre residentes permanentes y ciudadanos en tránsito por turismo, trabajo o escalas internacionales.
El propio Albares subrayó la gravedad del momento al advertir que “Estamos ante un salto cualitativo y cuantitativo de la violencia con consecuencias imprevisibles y no sólo para la región”. A la vez, insistió en que “la seguridad de los más de 30.000 españoles que se encuentran en estos momentos en la región es prioridad absoluta”. El mensaje combina dos planos: el diplomático, centrado en la desescalada y el derecho internacional, y el operativo, enfocado en la protección consular.
Las evacuaciones se están diseñando caso por caso. “Los medios empleados y el nivel de dificultad, así como la duración, varían de un país a otro, pero empleamos todos los medios, tanto terrestres como aéreos, para repatriar lo antes posible al mayor número de españoles que lo deseen”, explicó el ministro.
Esta estrategia flexible responde a un entorno cambiante: el cierre intermitente de espacios aéreos, los riesgos de desplazamientos por carretera y la dependencia de permisos sobrevenidos para despegar o aterrizar.
En Emiratos Árabes Unidos, el traslado terrestre a países vecinos se considera inviable debido al cierre casi generalizado del espacio aéreo en la zona. Por ello, el Ejecutivo ha optado por aprovechar aperturas puntuales del tráfico aéreo comercial. El vuelo de Etihad desde Abu Dabi constituye un ejemplo de esas “ventanas de oportunidad” que condicionan el ritmo de las repatriaciones. También se estudian rutas alternativas vía Estambul, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.
Más allá del operativo inmediato, la crisis tiene derivadas políticas. El Gobierno ha decidido no autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en el marco de la ofensiva estadounidense contra Irán. Albares aseguró que “no esperamos en absoluto ninguna consecuencia” y recordó que “Son bases de soberanía española que tienen un marco dentro del tratado con los Estados Unidos, por el cual pueden ser utilizadas”. Según afirmó, no ha habido “ninguna queja” ni “ninguna solicitud” por parte de Washington en relación con esta operación concreta.
En paralelo, Exteriores reforzará los recursos humanos y materiales en las embajadas de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Omán, y desplegará presencia diplomática en Baréin desde Riad. Este refuerzo apunta a una previsión de crisis prolongada, en la que la capacidad de asistencia consular será determinante para responder con rapidez a nuevas contingencias. @mundiario