Feijóo relanza la protesta en la calle y llama a una movilización “abierta y sin siglas”
El Partido Popular vuelve a situar la calle como escenario central de su estrategia política. La entrada en prisión preventiva del exministro José Luis Ábalos y de su asesor Koldo García —acusados en el marco de la trama de las mascarillas, la rama que derivó hacia el núcleo del caso Koldo— ha desencadenado una nueva convocatoria de protesta impulsada directamente por Alberto Núñez Feijóo. El líder de la oposición, que interpreta este episodio como un punto de inflexión en el desgaste del Ejecutivo, aspira esta vez a una movilización “abierta, cívica y sin siglas”, diseñada para trascender el marco partidista.
La concentración se celebrará este domingo en el Templo de Debod, apenas seis meses después de la última protesta del PP contra el Gobierno. Feijóo la presenta como una respuesta al deterioro institucional acumulado, y en un contexto en el que su partido sostiene que la agenda judicial pone en jaque la continuidad de Ejecutivo que, pese a todo, sigue dándose por no aludido. La convocatoria llega también en plena frustración del electorado conservador por la incapacidad de la oposición para forzar un cambio de inquilino en La Moncloa.
Feijóo sostiene que la entrada en prisión de Ábalos y García “no es un hecho aislado”, sino una pieza más en una cadena de investigaciones que, según su interpretación, cercan políticamente al presidente Pedro Sánchez. En su intervención de urgencia tras conocerse la decisión judicial, el líder del PP insistió en que la responsabilidad última de este escenario recae sobre el jefe del Ejecutivo, aludiendo a la sucesión de causas que involucran a figuras del PSOE y su entorno.
“Lo que ha ocurrido hoy no es un hecho aislado, ni mala suerte, ni conspiración del Poder Judicial”, proclamó Feijóo en una comparecencia de urgencia desde la sede del partido en la calle Génova. “Sánchez no es un hombre rodeado de manzanas podridas. La manzana podrida es él y ha podrido todo a su alrededor”, acusó el líder de la oposición, para lo cual justificó que “el 100 % del clan” que acompañó al líder del PSOE “en su heroico regreso a la política ha acabado encarcelado”.
Una movilización en clave estratégica
Desde el inicio de la legislatura, el PP ha impulsado más de media docena de manifestaciones, inicialmente centradas en la oposición a la ley de amnistía y más tarde orientadas a denunciar la supuesta degradación institucional. La última, bajo el lema “Mafia o democracia”, reunió a entre 45.000 y 50.000 personas, según la Delegación de Gobierno, y hasta 100.000, según el PP. Ahora, la dirección popular intenta evitar que la indignación dé paso a la resignación entre sus votantes.
La convocatoria se enmarca también en el cálculo político de Génova. Feijóo ha descartado —por ahora— presentar una moción de censura, en contra de lo reclamado por Vox este mismo jueves, al considerar que no cuenta con apoyos suficientes y que podría reforzar a Sánchez en caso de fracasar. El líder del PP reconoció que Sánchez “intentará aguantar hasta el último aliento”, pero ante la incapacidad de articular una mayoría de derechas (con Vox, UPN, PNV, Junts y Coalición Canaria en la misma ecuación) que pueda desbancar al PSOE de La Moncloa, por ahora Génova espera que el calendario judicial siga erosionando al Gobierno.
“Hasta ahora no la he presentado (la moción de censura) y, visto lo visto, creo que he acertado”, respondió Feijóo ante las preguntas de la prensa. “Si me hubiese precipitado presentando una moción sin los apoyos necesarios y sin toda esta información, me habría equivocado. Espero seguir acertando en el futuro y, cuando tenga que decir algo, lo diré”, dijo el líder de la oposición, abriendo la puerta a registrar la iniciativa si consigue el apoyo de las otras formaciones que podrían soltarle la mano a Sánchez y votar a favor de su cese.
La movilización del domingo pretende igualmente atraer a votantes y cargos de otros partidos, incluidos socialistas críticos y dirigentes de Vox, aunque el PP insiste en que el acto no tendrá siglas ni protagonistas políticos. El objetivo declarado es reivindicar el Estado de derecho y trasladar la protesta del plano parlamentario al social.
Expectación ante la respuesta ciudadana
El anuncio de Feijóo llega en una semana marcada por el rechazo de Junts a la senda de déficit, lo que compromete por tercer año consecutivo la aprobación de los Presupuestos. También coincide con la condena del Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado, episodio que ya había provocado otra comparecencia extraordinaria del líder del PP.
A todo ello se suma el impacto político de las investigaciones judiciales que afectan a distintos cargos socialistas, incluido el propio Ábalos, cuya trayectoria política se había visto en entredicho desde el inicio de la causa. El PP interpreta esta confluencia de hechos como un escenario que demanda una respuesta social contundente, mientras el Gobierno insiste en que las decisiones judiciales deben respetarse sin convertirlas en un arma política.
La clave ahora es la capacidad del PP para convertir esta nueva protesta en un movimiento transversal que, como aspira Feijóo, supere el marco partidista. La dirección popular confía en que el impacto simbólico de las últimas decisiones judiciales active de nuevo a la oposición social al Gobierno.
En un momento de profunda polarización política y con el Ejecutivo lidiando con una mayoría parlamentaria cada vez más ajustada, la protesta del domingo servirá como termómetro del estado de ánimo de una parte del electorado. Lo que está claro es que Feijóo ha decidido redoblar su apuesta por la calle como herramienta de presión política, en un escenario que el PP considera cada vez más decisivo para el futuro inmediato del país. @mundiario