Feijóo y la gestión opaca de la tragedia de la dana en Valencia
El pasado 29 de octubre de 2024, la Comunidad Valenciana vivió una de las tragedias naturales más devastadoras de su historia reciente: 230 muertos y cientos de familias afectadas por la dana. La investigación judicial ha sacado a la luz un dato sorprendente: el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, desconocía la existencia del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), el órgano que debía coordinar la respuesta a la crisis. Su declaración ante la jueza de Catarroja muestra una desconexión preocupante entre quienes toman decisiones políticas y los mecanismos operativos que protegen a la ciudadanía.
Este desconocimiento no es un simple descuido; refleja un fallo estructural en la comunicación entre instituciones y partidos. Cuando un dirigente afirma no saber qué es un organismo clave en emergencias y admite que su contacto se limitó a mensajes de WhatsApp con otros líderes, se revela una grieta en la preparación ante fenómenos extremos. En un contexto de cambio climático, donde las lluvias torrenciales y episodios de gota fría serán cada vez más intensos, esta desconexión no es inocua: es potencialmente mortal.
Mensajes de WhatsApp y la ilusión de control
Feijóo explicó que se puso en contacto con otros presidentes autonómicos por iniciativa propia y que no recibió alertas de organismos nacionales. Este argumento, más cercano a un consuelo personal que a un plan de acción, ilustra cómo la improvisación sustituye a la planificación. Los mensajes de WhatsApp no pueden reemplazar protocolos claros de emergencia ni sustituir la presencia de las autoridades en el terreno. Es como intentar apagar un incendio con un vaso de agua mientras se ignora la manguera conectada. La coordinación entre administraciones no puede depender de la buena voluntad individual de un político, sino de estructuras robustas y comunicadas en tiempo real.
La defensa de Feijóo, al comparar la dana con el accidente del Alvia en Santiago, busca subrayar su experiencia previa ante tragedias. Sin embargo, el contexto valenciano demuestra que la experiencia personal no sustituye la responsabilidad institucional. El hecho de que Mazón, entonces presidente valenciano, pasara horas en un restaurante mientras la ciudad se inundaba, evidencia que la distancia física y la falta de protocolos claros agravan los efectos de cualquier emergencia.
Aprender de la tragedia para evitar la próxima
Más allá de las explicaciones y justificaciones políticas, la dana deja lecciones claras: la prevención, la comunicación eficaz y la presencia activa de responsables políticos son esenciales. La ciudadanía necesita saber que sus autoridades están informadas y coordinadas, y que no dependen únicamente de conversaciones privadas. Es urgente reforzar los Cecopi y garantizar que todos los niveles de gobierno comprendan su papel en la gestión de emergencias. La confianza se construye con acción, no con declaraciones tardías.
El agua no distingue entre colores políticos ni jerarquías. La tragedia de la dana demuestra que las estructuras de emergencia deben ser tan fluidas como la amenaza que enfrentan, capaces de moverse rápido y de coordinar a todos los actores implicados. Ignorar esta lección sería como intentar contener un río con las manos: inútil y devastador. @mundiario