No es país para viejos 

Las jubilaciones, una inquietud para las personas mayores. / Pixabay
Las jubilaciones, una inquietud para las personas mayores. / Pixabay
El Gobierno de España acaba de aprobar la reforma de las pensiones, que incluye incentivos a la prolongación de la edad laboral y penalizaciones si esta se reduce.
No es país para viejos 

Hubo un tiempo en que yo era el más joven o uno de los más jóvenes en todas las reuniones en las que participaba, salvo en las de mi grupo de investigación y en las de mi casa, con mis hijos. Fui rector con 39 años, así que al menos en parte era por eso. Ahora es al revés, lo cual me fastidia mucho. No por el hecho de compartir mi tiempo y tareas con gente joven, bien al contrario, sino por lo que significa sobre mi edad. Me estoy haciendo mayor. 

Tengo 58 años, y cuando yo era niño veía a las personas de esta edad como viejos. No solo lo pensaba yo, entonces los sexagenarios eran vistos así y así se veían ellos mismos. Se les llamaba viejos, en definitiva, que entonces se edulcoraban poco las palabras.  

Al principio de la década de los 70 la esperanza de vida en España era de 72 años; escasamente 70 para los hombres y 75 para las mujeres. En el medio siglo transcurrido desde entonces ambas cifras se han incrementado en una decena. Es mucho, pero lo más notorio es lo que han mejorado las condiciones físicas, de salud, de actividad vital y profesional con las que llegamos a las seis décadas de vida y siguientes. Hoy no se piensa que una persona con 60 años sea vieja. 

En todo caso, el envejecimiento progresivo de la población nos lleva a algunas situaciones con las que hay que lidiar. La edad media de la población española se aproxima ya a los 45 años y se estima que en 2050 una de cada tres personas en nuestro país tendrá 65 años o más (hoy es una de cada cinco). Este envejecimiento demográfico tendrá un gran impacto sobre nuestra capacidad laboral y sobre la economía. Se hace necesario, y más se hará con el tiempo, aumentar la productividad de los que trabajen para sostener al conjunto.  

Se habla mucho ahora de la economía sénior, también denominada economía plateada, que es la traducción directa de la expresión en inglés: silver economy. El nombre, por si no resulta obvio lo diré, hace referencia a las canas que la edad nos va poniendo a todos. Es la economía que gira alrededor del modo de vida, de los intereses y necesidades de los mayores y cada vez es más relevante, pero en los países desarrollados, porque en el resto es más bien la pobreza plateada

El Gobierno de España acaba de aprobar la reforma de las pensiones, que incluye incentivos a la prolongación de la edad laboral y penalizaciones si esta se reduce. Son medidas necesarias, aunque paliativas. Lo más importante es que sepamos crear entre todos un tejido productivo que no expulse a sus trabajadores a medida que se hacen mayores, que cree más empleo y de alta cualificación y que incorpore las tecnologías innovando y no sustituyendo a las personas sin más. De no ser así, España, igual que el país que nos contaron los hermanos Cohen en una de sus mejores películas, no será un país para viejos. @mundiario

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