Crisis en Vox: la cúpula de Abascal suspende a Ortega Smith y le enseña la puerta de salida
El Comité Ejecutivo Nacional decidió suspender cautelarmente la militancia del exsecretario general del partido, después de que rechazara abandonar la portavocía del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid, como decidió la dirección nacional.
La ruptura entre la cúpula de Vox y la clase política que produjo sus dirigentes históricos ya es formal. El órgano de dirección nacional decidió apartar cautelarmente al exsecretario general Javier Ortega Smith después de que rechazara abandonar la portavocía del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid, último cargo institucional de peso que conservaba dentro del partido.
La dirección había acordado sustituirle por la concejal Arantxa Cabello como nueva portavoz municipal. La negativa de Ortega Smith a asumir esa decisión que, según fuentes internas, ya había sido comunicada a las filas madrileñas, precipitó la activación del expediente disciplinario y su suspensión de militancia.
Desde la formación se califica el “desacato” como un hecho “muy grave” y se subraya que la pérdida de confianza en el dirigente es “total”. El caso ha sido remitido a la Comisión de Garantías, que deberá decidir si la suspensión cautelar desemboca en una expulsión definitiva.
El enfrentamiento entre Santiago Abascal y uno de sus otrora dirigentes más cercanos es de larga data. Ortega Smith, que fue secretario general de Vox entre 2016 y 2022 y uno de los hombres de máxima confianza del líder de la formación ultra en la etapa fundacional, llevaba meses perdiendo peso orgánico.
La secuencia ha sido escalonada después de ser relevado como número dos en favor de Ignacio Garriga, y después relegado a una vicepresidencia:
- Pérdida de la portavocía adjunta en el Congreso.
- Salida del Comité Ejecutivo Nacional.
- Reubicación física en el hemiciclo hasta los asientos al final conocidos como el “gallinero”.
- Retirada de responsabilidades sectoriales.
Paralelamente, el dirigente venía expresando públicamente su malestar por lo que consideraba una deriva interna que se alejaba, a su juicio, de los principios fundacionales del partido y de una mayor democracia interna. A principios de febrero, Ortega Smith trasladó una misiva a los miembros de la cúpula de Vox, en la que denunciaba la instrumentalización de “la mentira, la manipulación y la tergiversación o las interpretaciones interesadas” para dejarlo al margen de la formación.
Gestos de desmarque y señales de ruptura
En la carta, Ortega Smith reprochó a los vocales del CEN que “la mayoría de vosotros no dedicasteis tiempo ni siquiera a leer, puesto que procedisteis a votar mi expulsión en tromba en menos de dos minutos”. Además, el exsecretario general atribuyó su expulsión a “una estrategia decidida hace ya mucho tiempo, incluso por gente que no forma parte de la estructura del partido, que tiene como objetivo hacer desaparecer a todas aquellas personas que podamos tener alguna notoriedad pública, que reivindicamos los principios y valores fundacionales y cuestionamos las incoherencias actuales”.
Antes de llegar a la suspensión cautelar de esta semana, otros episodios de desaires alimentaron la tensión en el partido. Ortega Smith acudió a la presentación de la fundación Atenea impulsada por su amigo y excompañero de filas Iván Espinosa de los Monteros pese a la ausencia de Abascal, y mantuvo posturas críticas con la estrategia de confrontación permanente con el PP. También hubo desencuentros en actos institucionales, como su presencia en la tribuna de autoridades durante el Día de la Hispanidad el año pasado, cuando Abascal optó por situarse fuera de ella, plantando a Felipe VI y a Letizia en el proceso.
Estos gestos fueron interpretados por el núcleo dirigente como signos de alineamiento con sectores críticos o, al menos, como una desautorización implícita del liderazgo actual.
Una nueva salida en la generación fundacional
Si la expulsión se confirma, Ortega Smith se sumaría a la lista de figuras relevantes que han abandonado Vox en los últimos años, entre ellas Macarena Olona, Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio o Juan García-Gallardo, aunque en sus casos la salida fue voluntaria.
La diferencia ahora estriba en que se trata de una expulsión impulsada desde la cúpula contra uno de los cofundadores del partido y antiguo número dos. Además, el movimiento consolida el control orgánico del entorno de Abascal sobre las estructuras territoriales, en particular la de Madrid, considerada estratégica para las elecciones municipales de 2027. Aunque ya se especulaba entre los militantes que la acumulación de choques con Abascal le impediría a Ortega Smith reeditar su puesto al frente de la lista por Madrid, ahora parece ser que podría ser apartado del partido incluso antes de los comicios. @mundiario