De Caracas a Ginebra: el rastro internacional que alimentó el ‘caso Plus Ultra’
El caso Plus Ultra ya no puede explicarse solo desde Madrid ni limitarse al debate político que rodeó el rescate público de la aerolínea. Su origen —el verdadero germen de la investigación— se sitúa a cientos de kilómetros, en despachos financieros de Suiza y Francia, y apunta a una red internacional donde confluyen capital venezolano, banca privada europea y sociedades instrumentales con ramificaciones en España. En el centro del foco aparecen dos nombres hasta ahora secundarios para el gran público: Danilo Alfonso Díazgranados, broker venezolano vinculado al chavismo, y Luis Felipe Baca Arbulu, exbanquero en el país helvético.
La detención la semana pasada del presidente y del consejero delegado de Plus Ultra, Julio Martínez Sola y Roberto Roselli, no fue un punto de partida, sino la consecuencia más visible de una investigación discreta, prolongada y transnacional. Fuentes de la causa explican a EL PAÍS que la Fiscalía Anticorrupción llevaba meses trabajando con información remitida por Francia y por la Fiscalía de Ginebra, que advertían de posibles operaciones de blanqueo de capitales a gran escala. En ese entramado, la aerolínea española habría funcionado —según los investigadores— como una pieza más de una maquinaria diseñada para mover y lavar fondos de origen presuntamente ilícito.
La hipótesis es contundente: parte de los 53 millones de euros del rescate aprobado por el Consejo de Ministros en marzo de 2021 pudieron ser desviados casi de inmediato a través de préstamos, sociedades pantalla y adquisiciones patrimoniales. La rapidez de esos movimientos y la complejidad de las estructuras financieras encendieron las alarmas fuera de España antes incluso de que el caso adquiriera dimensión pública.
Un broker del chavismo y un banquero suizo en la sombra
Danilo Alfonso Díazgranados, de 61 años, no es un actor menor en el universo financiero venezolano. Investigaciones periodísticas previas lo han situado como uno de los operadores de confianza del chavismo durante la etapa de Hugo Chávez. Documentos de la banca privada suiza revelaron que llegó a gestionar alrededor de 1.500 millones de euros de fondos venezolanos destinados a inversiones en bonos internacionales. Hoy reside entre Nueva York y una exclusiva zona residencial de La Romana, en República Dominicana, lejos del foco mediático pero no del radar judicial.
A su lado aparece Luis Felipe Baca Arbulu, exbanquero en Suiza que, tras abandonar la banca privada, se instaló en Francia. Desde allí habría articulado sociedades con las que adquirió viviendas de alto valor en Las Landas y propiedades en barrios prime de Madrid. Su perfil es bajo, casi invisible, pese a figurar de manera recurrente en medios digitales como supuesto experto o consultor en sectores tan dispares como la energía o la tecnología.
España como escenario del lavado de dinero
Para la Fiscalía, España fue un territorio clave para transformar el dinero en activos aparentemente legales. La compra de inmuebles, la constitución de sociedades de asesoramiento financiero y la adquisición de bienes de lujo forman parte del patrón clásico de blanqueo que describen los investigadores. La UDEF ejecutó registros en Madrid, Tenerife y Mallorca, incautando documentación y dispositivos que ahora sustentan la causa.
Uno de los elementos más sensibles del caso es la conexión directa con Plus Ultra. Anticorrupción sostiene que algunas de las operaciones se canalizaron mediante contratos de préstamo suscritos por la propia aerolínea, lo que refuerza la tesis de que el rescate público no solo salvó una empresa en crisis, sino que pudo ser utilizado como combustible financiero para una red internacional. @mundiario