La Audiencia Nacional llama a declarar como imputada a la expareja de Koldo García

La exmujer de Koldo García Patricia Uriz. / RR. SS.
La Justicia vuelve a poner el foco en el entorno más cercano de Koldo García y reactiva una de las piezas más delicadas del caso.

La Audiencia Nacional vuelve a mover ficha en el conocido como caso Koldo y lo hace apuntando directamente al núcleo más cercano del principal investigado. El juez Ismael Moreno, titular del Juzgado Central de Instrucción número 2, ha citado a declarar como investigada a Patricia Uriz, expareja de Koldo García, el próximo 20 de enero. Una citación que no es un trámite más, sino un gesto que confirma que el instructor considera que aún hay piezas clave por encajar en una de las causas de corrupción más incómodas para el poder político de los últimos años.

Uriz ya figuraba como investigada en el procedimiento, pero ahora será interrogada formalmente en el marco de la investigación principal: las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. No se trata, al menos por ahora, de los pagos en metálico vinculados al PSOE, aunque su nombre aparece también en esa otra línea de investigación, como una sombra que conecta despachos, sobres y conversaciones comprometedoras.

El caso Koldo, que estalló como un escándalo sobre contratos de emergencia en plena crisis sanitaria, ha ido mutando con el tiempo. De una trama empresarial supuestamente dedicada a lucrarse con la urgencia de la pandemia, ha pasado a convertirse en un retrato mucho más amplio de cómo se movía el dinero, quién lo custodiaba y qué papel jugaban las personas del entorno más próximo a los protagonistas. En ese contexto, la citación de la expareja de Koldo no es anecdótica: apunta al posible uso de vínculos personales como engranaje para ocultar fondos y diluir responsabilidades.

Un blanqueo que la Audiencia se niega a archivar

El juez Moreno ya dejó clara su posición el pasado mes de junio, cuando rechazó archivar provisionalmente la investigación contra Uriz. En aquel auto, el magistrado admitía que podía no haber indicios sólidos de delitos como organización criminal, cohecho o tráfico de influencias, pero subrayaba que sí existían “indicios racionales” de un presunto delito de blanqueo de capitales. Esa afirmación es la que ahora cobra pleno sentido con la citación para declarar.

La decisión se apoyó entonces en el criterio de la Fiscalía y en informes policiales que señalaban la participación de Uriz en supuestas maniobras para ocultar el origen ilícito del dinero obtenido por otro investigado, su entonces pareja. Entre esas maniobras figuraba la búsqueda de asesoramiento legal para articular la donación de una vivienda a nombre de Koldo García, una operación que los investigadores interpretan como un posible intento de dar apariencia legal a fondos de procedencia dudosa.

Conversaciones, sobres y efectivo

Aunque la citación del 20 de enero se circunscribe a la pieza de las mascarillas, el nombre de Patricia Uriz aparece también en el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre los pagos en efectivo realizados desde el PSOE para devolver gastos anticipados, entre ellos los del exministro José Luis Ábalos. Un informe que ha añadido una carga política explosiva a la causa.

Los investigadores sostienen que parte de esas liquidaciones se entregaban en sobres recogidos en la sede socialista de la calle Ferraz. En conversaciones intervenidas, Uriz habla sin tapujos de “el sobre de Ferraz” y de traslados en coche hasta “Balbina”, una referencia que la Guardia Civil vincula con la residencia oficial de Ábalos durante su etapa como ministro. El tono cotidiano de esos mensajes —dinero en el cajón, recuentos, entregas pendientes— dibuja una escena inquietante: la normalización del efectivo como herramienta habitual.

Más allá de los detalles concretos, la citación de Uriz pone el foco en una cuestión clave del caso Koldo: el papel del entorno personal como posible escudo frente a la acción de la Justicia. @mundiario