LAS COSAS COMO SON

Venezuela, soberanía en disputa: crimen transnacional, poder externo y tensión con EE UU

Una pared pintada con los colores de la bandera de Venezuela. / David Peterson en Pixabay
Un especial del diario El Nacional concluye que Venezuela ha perdido su soberanía. Sus analistas advierten de que el país se ha convertido en plataforma del crimen organizado, mientras crecen las tensiones con Estados Unidos y se agudiza la fractura institucional.

La tensión entre Estados Unidos y Venezuela alcanza un nuevo nivel. El Gobierno de Nicolás Maduro ha anunciado una amplia movilización de reclutas en todo el país, en respuesta a lo que considera “amenazas de agresión” por parte de Washington. Mientras tanto, la Administración de Donald Trump ha redoblado sus advertencias y acusa a Caracas de provocar deliberadamente una escalada militar. El anuncio llega tras una semana marcada por declaraciones incendiarias, ejercicios militares y gestos de fuerza en ambos lados, lo que alimenta el temor a un incremento significativo de la confrontación política y estratégica entre ambas naciones.

Venezuela está, a su vez, en el epicentro de una tormenta de poder. El país, durante años una democracia que parecía consolidada, vive ahora una encrucijada histórica. Un reciente especial del diario El Nacional reúne las visiones de analistas, juristas y activistas que coinciden en un diagnóstico común: el país ha perdido el control efectivo de su soberanía. Según los autores, el poder en Venezuela ya no emana del pueblo ni se somete a la Constitución, sino que responde a dinámicas paralelas, donde convergen el crimen transnacional, la influencia de actores externos y un régimen que ha erosionado la institucionalidad democrática.

Durante años, el territorio venezolano ha servido de plataforma para el tráfico masivo de drogas hacia Estados Unidos y Europa, el lavado de activos, el contrabando de oro, coltán, torio, diamantes y tierras raras, así como para el tráfico de armas y el apoyo a grupos insurgentes y organizaciones terroristas. El Nacional advierte de que esta realidad ha convertido Venezuela en un nodo crítico del crimen organizado internacional, con consecuencias profundas para la estabilidad regional.

Soberanía secuestrada: voces desde el exilio y la resistencia

Entre las voces más contundentes está la de Tamara Suju, activista de derechos humanos, quien titula su artículo “Soberanía secuestrada: Venezuela convertida en base del crimen transnacional”. Suju sostiene que el régimen ha cedido espacios estratégicos del territorio a grupos armados irregulares y carteles internacionales, erosionando la autoridad estatal. "Hoy, Venezuela está ocupada por una alianza de fuerzas ilegítimas, el país se transformó en la base de operaciones de una organización criminal transnacional", concluye Suju.

El colombiano Francisco Santos, exvicepresidente de Colombia y exembajador de Colombia en Estados Unidos, coincide en el diagnóstico y plantea una pregunta central: “¿Soberanía? La hipocresía de Maduro y sus populistas”. Para Santos, la narrativa oficialista sobre defensa de la soberanía es contradictoria, pues mientras se invoca el discurso antiimperialista, se permite la penetración de organizaciones criminales.

El exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, en su texto “La soberanía entregada”, va un paso más allá y recuerda que la soberanía no es solo una delimitación geográfica, sino el derecho de un pueblo a decidir su destino. “Cuando ese derecho es confiscado por grupos armados o por un poder que no rinde cuentas, el concepto mismo de soberanía pierde su esencia”, sostiene.

Un Estado frágil frente a actores no estatales

La especialista Soranib Hernández de Deffendini advierte en su artículo de la pérdida de soberanía de Venezuela por la criminalidad organizada transnacional, una vez que el país ha cedido casi por completo el control territorial. A su juicio, Venezuela es hoy un Estado frágil, incapaz de regular su propio espacio, donde operan a sus anchas guerrillas colombianas, organizaciones terroristas y carteles internacionales.

Por su parte, el politólogo Aníbal Romero, en el artículo Esencia emocional de la soberanía, apunta que el problema no es solo territorial, sino simbólico: “Quienes gobiernan el país con mano de hierro no encarnan la soberanía, aunque administren el aparato estatal”.

El sociólogo Tulio Hernández, en su texto titulado La soberanía nacional como una banda elástica, añade que el uso ambiguo y maniqueo del concepto de soberanía por parte del régimen tiene consecuencias graves. Para Hernández, la manipulación política de principios como autodeterminación y paz termina debilitando la posición del país en el escenario internacional.

El discurso oficial: propaganda frente a la realidad

En su análisis titulado La soberanía: encrucijada y desafíos de un concepto en evolución”, David Petit sostiene que el régimen convirtió la soberanía en un “mantra propagandístico”. En la narrativa oficial, cualquier crítica externa se interpreta como una agresión imperialista, mientras se ignoran las profundas vulnerabilidades internas.

Por último, Claudio Alberto Briceño Monzón contextualiza históricamente el debate en su artículo titulado La soberanía territorial venezolana y el bloqueo de 1902”, recordando la definición clásica de Jean Bodin: la soberanía es el “poder absoluto y perpetuo de una República”. A la luz de esta definición, concluye, Venezuela ya no ejerce ese poder absoluto, pues múltiples actores controlan espacios clave del país.

Donald Trump. / Mundiario

Tensiones crecientes con Estados Unidos

La crisis venezolana no se desarrolla en un vacío. En paralelo, las tensiones entre Caracas y Washington se intensifican. El vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó este sábado que el uso directo de las Fuerzas Armadas para combatir a los carteles de droga es “el mejor empleo posible” de sus capacidades militares.

El escenario se agravó tras un operativo estadounidense en aguas del Caribe que dejó 11 muertos en una embarcación procedente de Venezuela. En respuesta, Donald Trump ha amenazado con derribar aviones venezolanos y ha enviado 10 cazas F-35 a Puerto Rico, ordenando responder con fuego ante cualquier aproximación considerada hostil.

Según el analista Andrés Cañizález, de El Estímulo, “el ataque con drones en aguas internacionales, sumado al sobrevuelo de F-16 venezolanos sobre un destructor estadounidense en el sur del Caribe, ha elevado las tensiones a una escala sin precedentes”.

Entre la autodeterminación y la dependencia

El especial de El Nacional coincide en que Venezuela enfrenta un dilema estructural: por un lado, reivindica un discurso de autodeterminación frente a las potencias extranjeras; por otro, ha cedido soberanía de facto a actores ilegales y fuerzas externas que condicionan su política, su economía y su seguridad.

Mientras el régimen de Nicolás Maduro insiste en presentarse como defensor de la independencia nacional, los expertos consultados sostienen que la realidad demuestra lo contrario: Venezuela no controla plenamente su territorio, su economía ni su destino. La soberanía, concluyen, no se pierde de un día para otro, pero puede diluirse hasta convertirse en un concepto vacío. @mundiario