Trump y Harris reflejan la persistencia del proteccionismo y la indiferencia hacia el déficit
Las elecciones presidenciales en EE UU condicionarán la economía mundial. Kamala Harris y Donald Trump, aunque con enfoques distintos, parecen encaminarse hacia políticas que afianzan el déficit público y el proteccionismo. Esta tendencia preocupa a escala global, ya que EE UU no solo es la mayor economía, sino también un punto de referencia para muchas políticas económicas en otros países.
A pesar de una recuperación económica que ha sorprendido por su resiliencia tras la pandemia, los problemas internos en EE UU persisten. La inflación, el alto coste de vida y el encarecimiento de servicios esenciales como la sanidad y la educación han generado críticas hacia la Administración de Joe Biden.
Los planes de ambos candidatos también afectarán fuera de EE UU. Trump propone un proteccionismo radical, mientras que Harris plantea una estrategia que, aunque más moderada, sigue centrada en fortalecer la economía interna. Ambas perspectivas ponen en peligro las relaciones comerciales y pueden avivar el conflicto comercial con China y Europa.
Trump, con su historial de políticas arancelarias y retórica agresiva hacia el libre comercio, promete un regreso a un proteccionismo extremo, impulsando aranceles para proteger la industria nacional. No solo prevé un aumento de los aranceles para China, sino también para países europeos, lo que podría escalar en una guerra comercial de proporciones globales. En contraste, Harris opta por centrarse en aliados clave y restringir el comercio con países considerados amenazas, como China o Rusia. Pero incluso esta postura más moderada hace probable la continuación de restricciones al libre comercio.
Atrapados entre tensiones regulatorias
Las elecciones americanas parecen presagiar, por tanto, una economía estadounidense en desacoplamiento progresivo de la economía global, con efectos negativos para los mercados financieros y las cadenas de suministro internacionales. Incluso la innovación y el liderazgo tecnológico de EE UU, con importantes ecosistemas empresariales en Silicon Valley, Nueva York, Miami y otras grandes ciudades, podrían quedar atrapados entre tensiones regulatorias.
Este renovado proteccionismo también podría fragmentar aún más el comercio global y profundizar la polarización económica entre bloques, aumentando los costes de productos y dificultando la cooperación en temas de tecnología y seguridad. Alejado del ideal de un mercado global abierto, EE UU plantea serias dudas sobre su papel en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en los acuerdos bilaterales.
Ambos candidatos han mostrado también una preocupante falta de interés por abordar el creciente déficit fiscal de EE UU, que ha alcanzado niveles históricos. Trump planea recortes de impuestos y un incremento de los aranceles que parece difícil de equilibrar con el gasto previsto en sus políticas internas, mientras que Harris apuesta por la inversión pública en áreas esenciales como la vivienda, salud y educación.
Según las estimaciones que manejan Judith Arnal y Federico Steinberg, del Real Instituto Elcano, estas políticas podrían llevar el déficit a más del 6% del PIB durante los próximos años, con una deuda pública que superaría el 140% del PIB en 2032. La aparente indiferencia de ambos candidatos hacia un necesario ajuste fiscal puede acarrear graves problemas financieros a medio plazo, afectando tanto a EE UU como a sus aliados. @J_L_Gomez
AL ALZA
El déficit
En una economía mundial donde las políticas expansivas se ven limitadas por un entorno de inflación persistente, el déficit y la deuda estadounidenses no solo afectarán a sus cuentas internas, sino que también tendrán consecuencias para los mercados internacionales. La deuda pública a largo plazo puede llevar a una dependencia del dólar que afectaría a otras economías, mientras que una potencial crisis de confianza en el mercado de bonos de EE UU podría repercutir en toda la economía mundial.
A LA BAJA
La regulación
El liderazgo de EE UU en sectores tecnológicos es indiscutible, y la transición ecológica con la Inflation Reduction Act (IRA) ha demostrado que el país sigue comprometido con su papel de liderazgo en tecnologías limpias. Sin embargo, las propuestas regulatorias de ambos candidatos podrían cambiar el panorama: Trump apuesta por una desregulación agresiva, mientras que Harris prefiere un enfoque de intervención más estructurada en sectores como la protección de datos y la inteligencia artificial (IA). @mundiario
PROTAGONISTAS
Joe Biden
Presidente de EE UU
La Administración de Biden ha mantenido una postura de colaboración con la Unión Europea, especialmente en asuntos de defensa y de apoyo a Ucrania, pero Harris podría reducir la colaboración transatlántica y Trump sería aislacionista.
Kamala Harris
Candidata demócrata
Ha dejado claro que pretende moderar la inflación a través de políticas que reduzcan la especulación de precios. La candidata demócrata se ha visto presionada por Trump, crítico con la Reserva Federal por su política monetaria contractiva.
Donald Trump
Candidato republicano
Las políticas de desregulación que propone Trump están cuestionadas por favorecer una concentración de poder en las grandes corporaciones, mientras que el enfoque de Harris es más moderado, aunque con riesgos para la cooperación internacional.
Jerome Powell
Presidente de la Reserva Federal
Las políticas de la Fed no solo afectan a EE UU, sino también a las economías de todo el mundo, dado el peso del dólar y su papel en los mercados financieros globales. El BCE deberá estar atento a un cambio de rumbo de la Reserva Federal. @mundiario