La sorprendente gestión de las empresas y servicios públicos
Varias noticias económicas sorprendieron esta semana que finaliza por la dureza de su descripción y el lamentable estado financiero.
El nuevo presidente de Correos, Pedro Saura, fue el primero que ofreció un diagnóstico dramático de una empresa pública dependiente del Gobierno y cuyo gestor fue nombrado también por el Consejo de Ministros.
“La situación de Correos es crítica. Conozco la situación de muchas empresas públicas tras mi paso por el Ministerio de Fomento y no he visto ninguna empresa pública viva que tenga estas cifras". Son afirmaciones de Saura en una reunión con los sindicatos de la empresa.
Es lo más fuerte que puede decir un responsable de Correos sobre la gestión del presidente anterior. Es de una gravedad que quizás el propio Saura no era consciente de la trascendencia del diagnóstico. Es cierto que hacía esta fotografía económica para preparar a los trabajadores de las vacas flacas que se aproximaban y que las tendrían que lidiar entre todos. Lógicamente, ellos ya dicen que asuman la ruina aquellos que la crearon.
Pero lo dramático es que está denunciando una gestión de su antecesor, José Manuel Serrano, que podrían considerarse casi delictiva o, por lo menos, irresponsable. En ambos, casos debería ser objeto de una investigación profunda. Se habla de muchos millones de euros que causan un detrimento muy importante a las arcas públicas.
Lo más sorprendente es que Serrano ha sido nombrado por el Gobierno nuevo director general de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre. Tendrá que ir Saura detrás para arreglarlo.
Renfe, otro ejemplo grave
Otro ejemplo grave es el de Renfe, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. En este caso, no ha sido el diagnóstico del responsable directo, Óscar Gómez, sino el propio ministro Óscar Puente:
"Estamos estirando el material ferroviario todo lo que podemos y eso tiene sus consecuencias. Hay incidencias normales. El material rodante ferroviario de nuestro país no se renueva desde el año 2008 en el caso de Cercanías. En el caso de AVE y media distancia, desde el 2010”.
También intentó tranquilizar a los usuarios, o a la opinión pública, con el razonamiento de que “hay que acostumbrarse a las incidencias" porque son "lo normal" y, muchas veces, "inevitables".
Todo esto lo decía con motivo del incendio de una cabeza motora de un tren del que hubo que evacuar a los pasajeros. Como para echarse a temblar.
Junto a esto se añade que la sucesión de dimisiones la dirección del Plan de Recuperación y Resiliencia, responsable de los fondos europeos complica su gestión en plazo. Es decir, no llegar a tiempo para cumplir su función.
Un panorama poco tranquilizador. @mundiario