Sánchez pasará a la historia como un gran presidente

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España en funciones. / RR SS

Critican a Pedro Sánchez desde casi todos los frentes, como a ningún presidente previo desde la transición. Y, sin embargo, Sánchez no sólo sigue adelante incluso cuando nadie lo espera, sino que gestiona con acierto y realiza avances sociales notorios.

A Sánchez le insultan desde el PP y Vox, desde parte del PSOE, desde Podemos y desde el independentismo. Creo que Sumar le insulta poco porque ven obvio que Sánchez es la única opción de gobierno progresista, actitud que conlleva más insultos de Podemos a Sumar.

Sánchez es un “equilibrista”: diestro en juegos de equilibrio. Se le ha llamado también “funambulista”: 1) acróbata que realiza ejercicios sobre la cuerda floja o el alambre; 2) persona que sabe actuar con habilidad, especialmente en la vida social y política. Hay matices de ligera diferencia, ya que “funambulista” está asociado a un showman, que da espectáculo para un público, mientras que “equilibrista” es más genérico, que domina situaciones en las que varias fuerzas operan en distintas direcciones. Creo que Sánchez es las dos cosas, un equilibrista y un funambulista.

Algo de showman hay, porque en política el mensaje es clave. A veces dice cosas porque tocaba decirlas y luego cambia de opinión porque tocaba decir otra cosa. Por ejemplo, Sánchez tiene que negociar con independentistas catalanes y, al día siguiente, mostrar respeto por el marco actual de monarquía constitucional. Se le ha criticado entonces como persona sin principios. Eso es fácil de decir por políticos y periodistas sin vocación de gobierno, que sacan una biblia de principios inquebrantables y “valientes” que es difícil que prosperen. Sin embargo, Sánchez no solo se ve obligado a negociar, sino que también tiene que gestionar, y luego ganar elecciones.

El Sánchez equilibrista tiene que navegar en distintas borrascas, apaciguando fuerzas de distinta naturaleza y urgencia. Llegó a secretario general del partido oponiéndose al “aparato”, y luego ha contado con muchas críticas internas de la vieja y no tan vieja guardia del PSOE. Ha sabido tener un gobierno con Podemos y ahora lo pretende hacer con Sumar. Ha llegado a presidir la Internacional Socialista. Y esto en pleno auge mundial de la ultraderecha, y oponiéndose a una alianza PP-Ciudadanos-Vox. Con un acoso brutal de las derechas: “que te vote Txapote”, “el sanchismo representa lo peor de la historia de España”, “gobierno bolivariano que rompe España” … Con un acoso mediático permanente y diario en todos los grandes grupos de comunicación de España y en varias televisiones autonómicas. Con un bloqueo institucional en el Consejo General del Poder Judicial, y un acoso judicial con personajes lamentables como el juez García Castellón. Y ha gobernado en plena crisis brutal con el independentismo catalán, generada por el PP al impugnar el Estatut consensuado con Zapatero. Sánchez consiguió también calmar un poco a los independentistas y reducir su apoyo en las encuestas. Y añade a todo esto la pandemia, el volcán en Canarias, la inflación tras la guerra de Ucrania, el rearme del PP tras la defenestración de Casado y la absorción de Ciudadanos, el trumpismo de Ayuso y de Vox...

Y resulta que los logros del gobierno progresista han sido mayúsculos. Económicamente, el país va muy bien, en un contexto internacional muy difícil, tema del que la derecha no quiere hablar, por eso centra todo su discurso en ETA y los nacionalistas periféricos. Gracias a Podemos y al PSOE, el salario mínimo creció como nunca antes. Se han aprobado multitud de leyes que amplían derechos y protegen a distintos sectores sociales y en temas clave: trabajadores, mujeres, diversidad sexual, cambio climático, mercado laboral, educación, revalorización de pensiones, etc. etc. Pese a todas las acusaciones de “dictador”, todo esto se ha hecho negociando con distintos partidos, desde el gobierno con el menor margen de votos de diputados en la historia de la democracia actual. Al tiempo, el gobierno, Yolanda Díaz en particular, conseguía un gran número de acuerdos entre empresarios y sindicatos.

¿Cómo puede parecer malo tener un presidente posibilista en las actuales circunstancias?

Creo que Sánchez pasará a la historia como uno de los grandes presidentes del gobierno que hemos tenido. @mundiario