El reto imposible de redactar una nueva Constitución en Chile

Portada de la Constitución de Chile. / RR SS.
No es que Boric haya frenado la Constitución redactada por la extrema derecha chilena, es que los chilenos tienen otras preocupaciones que las divisiones políticas no han entendido cómo cubrir.

Con un escrutinio del 98%, la opción 'en contra' ha prevalecido con un 55%, superando la opción 'a favor' que obtuvo un 44%. Este resultado, con una participación del 83%, señala la decisión de Chile de rechazar la propuesta de una nueva Constitución, redactada por un Consejo Constitucional dominado por las derechas.

El país sudamericano registra así un récord mundial al rechazar dos propuestas de Constitución en un lapso de dos años. Aunque la propuesta anterior, rechazada hace un año, fue redactada principalmente por una convención de izquierda, este plebiscito confirma la persistencia de la actual Constitución, redactada en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet y sometida a cerca de 70 reformas desde la transición.

Chile cierra así un ciclo de cuatro años de proceso constituyente que se inició en noviembre de 2019 como respuesta al estallido social. Sin embargo, el país vuelve al punto de partida, manteniendo la misma carta fundamental. Este resultado, aunque esperado según encuestas previas, mantenía un grado de incertidumbre debido a la obligatoriedad del voto y a una tendencia al alza de la opción 'a favor' en los sondeos.

La jornada electoral transcurrió con civismo, marcada por la instalación puntual de mesas de votación, millones de ciudadanos esperando pacientemente su turno y resultados rápidos proporcionados por el Servicio Electoral. En las papeletas, los chilenos tuvieron que elegir entre la opción 'a favor' y 'en contra' de un texto redactado por un Consejo Constitucional liderado por las derechas, especialmente la conservadora del Partido Republicano, afín a Vox.

Este resultado no constituye una victoria para el Gobierno de Gabriel Boric, de izquierdas, que también abogaba por rechazar la propuesta. La opción 'en contra' contó con el respaldo del oficialismo, pero también de sectores de centroizquierda no afiliados al Gobierno y agrupaciones de extrema derecha que superan por la derecha al Partido Republicano. Aunque no es motivo de celebración, el Ejecutivo se reconoce aliviado ante un resultado contrario que habría representado una debacle.

El foco de atención recae en las derechas, especialmente en el Partido Republicano liderado por José Antonio Kast, que encabezó el proceso constitucional. Tras la diferencia de más de 10 puntos entre ambas opciones, la derecha tradicional reclamará el cambio de hegemonía y buscará recuperar su espacio. José Antonio Kast reconoció la derrota con claridad y humildad. Aunque, siendo sinceros, a la derecha no le ha preocupado nunca cambiar la Constitución redactada en a época de Pinochet.

Para la izquierda, la propuesta radicalizaba el proyecto neoliberal de 1980 y alejaba los valores de la sociedad chilena actual. 

Este plebiscito marca el fin de los intentos de Chile por cambiar la Constitución. "Sea cual sea el resultado, el proceso constituyente se cierra acá", afirmó la portavoz del Gobierno, Camila Vallejo. La fatiga constitucional se evidenció en la indiferencia de los electores en este segundo intento. La participación masiva se explica por la obligatoriedad del voto reinstaurada el año pasado.

Chile enfrenta desafíos significativos, como una crisis de seguridad que afecta a los más pobres, un estancamiento económico de más de una década, la crisis persistente en la educación escolar pública y problemas en el sistema de salud. El presidente Boric, al votar, afirmó que independientemente del resultado, el Gobierno se enfocará en las prioridades de la gente.

En este plebiscito polarizado, las posiciones de los expresidentes reflejaron la diversidad de opiniones. Mientras Michelle Bachelet y Ricardo Lagos estuvieron en contra, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Sebastián Piñera votaron a favor. Piñera expresó la esperanza de aprovechar la oportunidad para aprobar una Constitución en democracia. Aunque no se jugaba la estabilidad de Chile ni la solidez de su democracia, el país enfrenta desafíos como la desafección ciudadana hacia la política y las instituciones. @mundiario