La publicidad provocadora y engañosa

Cartel difundido en El Ejido difundido por Vox como parte de una manipulación ideológica. / Vox.
La publicidad ya no solo vende productos: moldea percepciones, alimenta miedos y condiciona decisiones.

Hace ya bastantes años, mientras estudiaba psicología, había una asignatura de Psicología Social donde se abordaba el tema de la publicidad. Nos divertía mucho cuando el profesor hablaba de las técnicas publicitarias, enseñándonos a estar atentos a sus efectos en el futuro.

En una ocasión se habló de la percepción subliminal, es decir, información que está por debajo del umbral consciente de percepción, que recibimos y procesamos a nivel subconsciente. Por ejemplo, había una bebida que no tenía mucho éxito hasta que decidieron usar esta técnica subliminal. Proyectaban su marca y envase junto con la imagen "bebe…", durante medio minuto, unos 30 destellos en la pantalla del cine. Luego, controladores visitaban los restaurantes y bares cercanos preguntando si ahora se consumía más o menos esa marca. Los camareros, sorprendidos, respondían que se les agotaba rápidamente y tenían que pedir más a la fábrica.

Desde entonces, estas técnicas han evolucionado mucho. Los Simpson, por ejemplo, emplean un lenguaje misterioso: Yvan eht nioj. Un caso curioso es esa imagen que, al darle la vuelta, se lee "Join The Navy" (Únete a la Marina).

También, algunas marcas incluyen mensajes en sus logos: como la flecha en las primeras cuatro letras del nombre de una compañía que indica que ofrecen productos de la A la Z, una manera de decir que podemos encontrar toda clase de productos desde la A a la Z.

El logo de NBC es un pavo real con la silueta blanca y la cola de colores. A veces, los mensajes alcanzan niveles de verdadera sublimidad. No ocurre así con el de El Ejido: es basto y directo. Son dos mujeres, una con hiyab a la izquierda, y otra a la derecha, con los hombros descubiertos. No se olvidan de señalar los logos del PSOE-PP y el de Vox con una pregunta que invita a la dicotomía y a la confrontación social: "¿Qué Almería quieres?". Esto se plantea a personas occidentales, mostrando a una y ocultando a la otra, para que podamos identificar enseguida el mensaje.

Se trata de una publicidad que manipula, oculta o distorsiona la información para inducirnos a tomar decisiones que deberíamos basar en datos veraces. Una mujer no es solo una silueta. Presentándola así, no se nos permite saber cómo es, ni física ni psicológica ni humanamente.

Otra vez Vox, autor del cartel, llama al enfrentamiento, al odio y a los desencuentros. Esto nos recuerda el conflicto planteado hace 25 años, algo a lo que no se puede volver otra vez.

Se trata de una publicidad que manipula, oculta o distorsiona la información para inducir a tomar decisiones, que no tomaríamos con datos veraces.

Además, este año viene cargado de debates sociales y culturales. Hay que echar pólvora de nuevo para alimentar el fuego. Esto es claramente una provocación.

Tales campañas muestran cómo la publicidad puede convertirse en un campo minado, donde la creatividad, si no se maneja con cuidado, puede hacerse controversia.

Pensemos lo que busca esta campaña y otras similares. Antes que nada, una polarización ideológica. La dicotomía que presenta es simplista: solo hay una  ‘Almería islamizada’ y otra ‘Almería occidental’. Una medieval y otra moderna y actual.

Realmente, la imagen genera miedo, rechazo e indignación. Los emigrantes vienen del islam y, lógicamente, quieren islamizar Almería. Frente a este deseo hay que proclamar una reafirmación identitaria, rechazando prácticas culturales que denigran a la mujer. En esto parece que no somos feministas. El Ayuntamiento no lo puede tolerar.

Esto no busca informar sobre un producto, lo que desea es agitar emociones, marcar territorio ideológico y provocar reacciones, que puedan mantener los medios de comunicación. Esto ha sido concebido por un partido político de extrema derecha para hacer estallar la violencia en su momento adecuado.

Todos tenemos la obligación de no permitir que esto se produzca, empleando las previsiones adecuadas. El Ejido no puede creer en tal provocación. Este proceder resulta peligroso. Basta llevar al sitio 200 personas exaltadas y se enciende la mecha.

Es la enésima provocación al PP, que todavía no ha respondido, puede que porque están de vacaciones. No haber rendido cuentas dialécticas con Vox no ha sido una buena decisión. Tendría que establecer líneas de separación para que todo se aclarara. Feijóo es una persona muy lenta. Ya lo sabemos.

Lo que no va nada lenta es la transmisión de estos mensajes adversos. Lo hacen a gran velocidad, desgraciadamente. O los paramos o nos invaden con toda su potencia. Está llegando el día en que ya no podremos hacer nada, porque se habrán metido en nuestras entrañas. @mundiario