El PSOE de Santiago, entre la fractura interna y la erosión de la confianza ciudadana

Emilio Pérez Touriño. / Ateneo de Santiago
Emilio Pérez Touriño y medio centenar de compostelanos firman una carta de apoyo a los concejales expulsados del PSOE. En el escrito recuerdan que "los concejales fueron elegidos democráticamente".

El socialismo compostelano vive su momento más convulso en décadas. La expulsión de cuatro concejales del PSOE por su enfrentamiento con la dirección local ha provocado una tormenta política que trasciende las fronteras de la ciudad y golpea directamente a la cúpula del partido en Galicia. Pero lo más llamativo no es solo la crisis en sí, sino la reacción de figuras destacadas del socialismo y de la sociedad compostelana, que han salido en defensa de los ediles apartados.

Encabezados por el expresidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y junto a otros representantes de la academia, la comunicación y la empresa, más de cincuenta personalidades han firmado una carta en la que expresan su apoyo a los concejales expulsados, defendiendo su honradez y lealtad a lo largo de su trayectoria política. Además, critican duramente la decisión de Ferraz, al considerar que “este tipo de medidas erosionan y debilitan la democracia”. El texto pone el foco en un aspecto clave: las divergencias políticas no pueden resolverse con expulsiones que dañan la representación municipal y el propio ejercicio democrático en Santiago, una ciudad que, según los firmantes, necesita la colaboración de todos y todas.

La fractura socialista ha dejado al PSOE compostelano en una situación de debilidad extrema. Con solo dos concejales en un pleno de 25 ediles, los socialistas ostentan ahora la representación municipal más exigua de toda España. Este hecho, lejos de ser una simple crisis interna, amenaza con hipotecar el futuro electoral del partido en Compostela, que ve cómo su capacidad de influencia se diluye ante la falta de cohesión.

La reacción de la dirección del partido, liderada en Galicia por José Ramón Gómez Besteiro y en Santiago por Aitor Bouza, ha generado perplejidad en distintas sensibilidades socialistas. No solo los firmantes de la carta cuestionan la decisión de Ferraz; también en redes sociales referentes como el exsecretario general del PSdeG Gonzalo Caballero o el exalcalde compostelano Xosé Sánchez Bugallo han mostrado su disconformidad con la expulsión de los cuatro ediles. Incluso un exdiputado socialista ha afirmado que la dirección “se ha pegado un tiro en el pie”, ya que esta crisis se prolongará durante toda la legislatura con la paradoja de que habrá dos grupos socialistas en el pleno municipal.

Golpe para la estrategia del oficialismo de Aitor Bouza

El último episodio de esta crisis lo protagonizó el secretario del Ayuntamiento de Santiago, quien ha determinado que los cuatro concejales expulsados seguirán en el grupo socialista hasta que la sanción sea firme. Esto ha supuesto un golpe para la estrategia del oficialismo de Aitor Bouza, que había transmitido a la prensa que los ediles ya estaban fuera de la formación. En la práctica, Gonzalo Muíños sigue ejerciendo de portavoz del grupo socialista, en contra de la apuesta de la dirección local por Sindo Guinarte.

La crisis ha afectado también a la relación del PSOE con el gobierno municipal de la nacionalista Goretti Sanmartín. Tras días de incertidumbre y movimientos contradictorios, los dos concejales oficialistas han terminado votando a favor de los presupuestos junto a los cuatro ediles expulsados, lo que desmonta el relato de enfrentamiento absoluto entre ambos sectores. Sin embargo, los concejales apartados han calificado toda la maniobra como un “teatrillo” impulsado por el oficialismo, asegurando que los argumentos utilizados por Bouza para justificar el cambio de postura son meras excusas para maquillar una estrategia errática.

Más allá de la crisis interna del PSOE, lo que se percibe en la ciudadanía es un deterioro de la confianza en los partidos políticos. La carta firmada por figuras relevantes de la sociedad compostelana advierte de los peligros de este tipo de estrategias de expulsión y deslegitimación, que no solo dañan a los afectados sino que erosionan la credibilidad del propio partido ante la opinión pública.

En un contexto de creciente desafección política, el PSOE de Santiago parece haber elegido el peor de los caminos. Lejos de cerrar filas y reforzar su papel en el gobierno municipal, ha abierto una crisis que lo deja en una posición de debilidad extrema y que, a largo plazo, puede pasarle factura en las urnas. Si algo demuestra esta situación es que la política no solo se trata de estrategias internas y equilibrios de poder, sino también de la percepción ciudadana. Y en este caso, la imagen que proyecta el socialismo compostelano es la de un partido roto, alejado de las demandas reales de la ciudadanía y atrapado en una espiral de autodestrucción. Definitivamente, el PSOE ha perdido los papeles en Santiago de Compostela. Pedro Sánchez debería saberlo. @mundiario