La perspectiva rusa sobre una traición interna que facilitó la caída de Nicolás Maduro
La captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 por fuerzas especiales estadounidenses, un acto que refleja la creciente injerencia de Washington en América Latina, está rodeada de sospechas y preguntas no resueltas. Según analistas rusos, la operación no solo fue el resultado de una intervención militar eficaz, sino también de una traición interna que permitió la desactivación de los sistemas de defensa de Venezuela. Este suceso no solo pone en cuestión la seguridad del régimen de Maduro, sino que también crea un precedente que podría incentivar a Rusia a tomar acciones similares contra Ucrania, particularmente contra su presidente Volodímir Zelenski.
LA TRAICIÓN INTERNA: UN GUIÓN REPETIDO
La narrativa de la traición interna toma fuerza cuando los analistas rusos comparan la situación de Maduro con eventos históricos como la captura de Saddam Hussein en 2003, cuando altos oficiales iraquíes supuestamente traicionaron a su líder. Alexei Leonkov, un destacado analista militar ruso, sugiere que miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas, posiblemente reclutados por la CIA, facilitaron la captura del presidente. La rapidez de la operación, que duró apenas 30 minutos, y la falta de resistencia de los sistemas de defensa aérea, apuntan a una infiltración en el entorno cercano de Maduro, que, irónicamente, estaba compuesto en gran parte por agentes cubanos.
Gevorg Mirzayan, profesor asociado en la Universidad Financiera de Rusia, califica la operación como un acto “demostrativo y ejemplar”, subrayando la disposición de Estados Unidos para eliminar a cualquier líder que considere un obstáculo a sus intereses. A su vez, Alexander Stepanov, del Instituto de América Latina, destaca los métodos establecidos de Washington para comprar lealtades dentro de las élites militares y políticas de países de la región. El hecho de que el Ministro de Defensa venezolano se comunicara desde un búnker refuerza la sospecha de que algo más que una simple derrota militar estuvo en juego.
LA INACTIVIDAD DE LA DEFENSA AÉREA: UN POSIBLE SABOTAJE INTERNO
Uno de los puntos más desconcertantes del análisis es la inactividad de los sistemas de defensa aérea venezolanos, en particular los S-300 y Buk-M2E, suministrados por Rusia. Estos sistemas, que en otros contextos han demostrado su efectividad, no respondieron cuando Estados Unidos lanzó ataques aéreos.
Según el analista militar proruso "Fedefede" (seudónimo en X), la falta de respuesta durante los vuelos de reconocimiento previos y la posterior destrucción de los sistemas de misiles en el Aeropuerto de Higuerote y en la costa de Venezuela apunta a un sabotaje interno.
Expertos coinciden en que la desactivación deliberada de estos sistemas no solo fue un error técnico, sino un acto de deslealtad. La impunidad con la que se llevaron a cabo los ataques estadounidenses, sin que Venezuela pudiera defenderse eficazmente, refuerza la idea de que hubo una traición a nivel de las fuerzas de seguridad o de la inteligencia. Incluso en foros militares rusos, se ha cuestionado por qué no se derribó ningún helicóptero estadounidense, lo que solo puede explicarse por una falla de la defensa, probablemente inducida desde adentro.
LA IMPUNIDAD ESTADOUNIDENSE Y SU IMPACTO EN LA GEOPOLÍTICA GLOBAL
Para los analistas rusos, la operación estadounidense no solo fue una victoria estratégica, sino también un acto de “terrorismo de Estado”, que infringe las normas internacionales sin consecuencias. La falta de repercusiones inmediatas para Washington marca un punto de inflexión en la política exterior estadounidense y podría crear un peligroso precedente. Según Evgeni Semibratov, especialista en seguridad, esta impunidad podría inspirar a otros países, como Rusia, a llevar a cabo operaciones similares contra regímenes hostiles sin temor a enfrentar sanciones internacionales.
Este precedente podría abrir la puerta a acciones asimétricas en otros conflictos, especialmente en Ucrania. Aunque las fuerzas especiales rusas fracasaron al intentar capturar a Zelenskyy al principio de la invasión en 2022, el éxito de la operación contra Maduro podría llevar a Moscú a reconsiderar sus opciones. Con avances en inteligencia y en el uso de drones, Rusia podría sentirse incentivada a intentar de nuevo una acción similar contra el presidente ucraniano, que, al igual que Maduro, se ha convertido en un blanco simbólico del adversario.
EL REGRESO DE LA GUERRA HIBRIDA: LA LECCIÓN RUSA DE VENEZUELA
La captura de Maduro tiene implicaciones para la estrategia rusa en Ucrania. Como se mencionó, los intentos iniciales de neutralizar a Zelenskyy fracasaron debido a la fuerte resistencia ucraniana. Sin embargo, con la lección aprendida en Venezuela, Rusia podría intentar reeditar sus esfuerzos, posiblemente utilizando métodos más sofisticados, como el uso de inteligencia avanzada y operaciones especiales con drones. La percepción de que este tipo de intervenciones ya no está prohibida por el derecho internacional, dada la impunidad demostrada por Estados Unidos, podría empujar a Moscú a emprender nuevas iniciativas en Ucrania.
Además, la falta de una condena internacional significativa a la operación estadounidense podría erosionar las barreras diplomáticas que hasta ahora limitaban las intervenciones militares directas contra líderes políticos. La posibilidad de que actores como Rusia puedan replicar este tipo de acciones podría alterar aún más el equilibrio de poder en regiones en conflicto.
UN FUTURO PELIGROSO PARA LA LEGALIDAD INTERNACIONAL Y LA SOBERANÍA DE LOS PAÍSES
La captura de Nicolás Maduro no solo fue un golpe para Venezuela, sino también un indicio de cómo las intervenciones extranjeras pueden seguir caminos oscuros y peligrosos. La ley de la selva. Para los analistas rusos, esta operación no fue simplemente una victoria estratégica, sino un precedente que podría cambiar las reglas del juego geopolítico. En este contexto, la impunidad con la que Estados Unidos actuó podría inspirar a Rusia a tomar decisiones igualmente audaces en su confrontación con Ucrania, y quizá con otros actores.
La lealtad humana, el sabotaje interno y la vulnerabilidad de los sistemas de defensa son factores clave que han permitido esta intervención, pero también podrían ser replicados en otros lugares, lo que podría redefinir las relaciones internacionales en el futuro cercano.
El mundo se enfrenta a un nuevo paradigma de guerra, donde las intervenciones militares ya no se limitan a las fronteras de los conflictos tradicionales. La lección de Venezuela es clara: la soberanía de los países podría volverse cada vez más relativa frente a la lógica pragmática de potencias extranjeras dispuestas a todo para mantener su influencia global. @mundiario