Pedro Sánchez gana tiempo: resiste bajo la tormenta

Pedro Sánchez. / Mundiario
El temor al “efecto contagio” de la crisis interna del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas es real, especialmente con cinco ministros ya posicionados como candidatos para 2027.

Pedro Sánchez ha optado por la estrategia de la resistencia. En medio de un vendaval político, con un contexto más adverso que nunca para el PSOE, el presidente del Gobierno se atrinchera con un mensaje claro: no cederá a la presión del adelanto electoral. Lo dijo con firmeza este lunes: “No vamos a permitir que la posible corrupción de unos pocos tumbe el mayor gobierno progresista de la UE”. La consigna en Ferraz es inequívoca: aguantar, reorganizarse y mantener el timón de la legislatura hasta 2027.

La cúpula socialista ha cerrado filas sin fisuras. “Hablar de elecciones es hacerle el juego a la derecha”, sentencian desde la dirección del partido, conscientes de que un adelanto en las urnas podría suponer no solo el desgaste del Gobierno, sino también una fractura interna difícil de suturar. Pero los problemas no se desvanecen por decreto. El informe Cerdán, hasta hace poco el brazo derecho de Sánchez, desvela un intento de la trama investigada por alterar el sistema de licitaciones para tener mayor control sobre los contratos públicos. Una bomba de relojería que afecta directamente a la credibilidad del Ejecutivo.

El Ministerio de Transportes, ahora bajo escrutinio, revisa siete contratos de carreteras en los que las adjudicatarias fueron sistemáticamente las mejor valoradas en la fase técnica. A ello se suma el escándalo de los audios entre Ábalos y Koldo, que ha levantado una ola de indignación entre las feministas del PSOE. Las alusiones a la prostitución no solo son un escándalo ético: erosionan el prestigio de un partido que se ha reivindicado como defensor de los derechos de las mujeres.

Pese al deterioro del entorno político, la dirección socialista no contempla un adelanto electoral. La Ejecutiva del PSOE de este lunes, tras cinco horas de reunión, avaló la hoja de ruta de Sánchez sin alzar una sola voz que propusiera abiertamente disolver las Cortes. No es que no existan esos temores –varios barones los comparten en privado–, pero se asume que el adelanto solo aceleraría el desgaste. El temor al “efecto contagio” de la crisis interna del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas es real, especialmente con cinco ministros ya posicionados como candidatos para 2027 en comunidades clave como Andalucía, Madrid o la Comunidad Valenciana.

No hay alternativa a Sánchez

El PSOE, federal en su letra pero cada vez más centralista en sus dinámicas, parece atrapado en una lógica que identifica las siglas con la figura de Pedro Sánchez de forma total. Y hasta hace apenas unos días, esa misma identificación se extendía a Santos Cerdán. Ahora, el presidente marca distancias. “Hemos actuado con contundencia”, escribió a la militancia. La caída de Cerdán no es solo la depuración de responsabilidades, sino también una maniobra para preservar el liderazgo presidencial.

Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo carga con dureza: “Si hubiera un mínimo de dignidad, cualquiera de los socios del PSOE le diría al señor Sánchez que dimita”. Pero el PP, pese al contexto favorable, descarta una moción de censura. “Somos incapaces de convencer a cuatro diputados porque tenemos principios”, dice su portavoz, Borja Sémper. Es una forma elegante de admitir que, a día de hoy, no hay alternativa viable al actual Gobierno.

Mientras tanto, Yolanda Díaz presiona desde la izquierda. Reclama al PSOE que deje de bloquear las medidas de Sumar y le recuerda a Sánchez que esta debe ser “una legislatura limpia y social”. Es un recordatorio de que los apoyos parlamentarios, tan necesarios como frágiles, requieren gestos que vayan más allá del discurso de resistencia.

Pedro Sánchez apuesta por ganar tiempo para rearmar su mayoría. Sabe que la estabilidad es precaria, que la tormenta aún no amaina, pero confía en que el desgaste se disipe y el Gobierno sobreviva. Por ahora, el PSOE le da manos libres. El dilema de fondo sigue intacto: resistir o caer. Y Sánchez, una vez más, ha elegido resistir. @mundiario