Maledicencias y chismorreos
Nuestro carismático político y gestor Don Alberto Núñez Feijóo, reconocido por su defensa de los servicios públicos en Galicia, por el buen trato que dispensa a las grandes ciudades, aquí gobernadas por su oposición, admirado en España por su talante moderado y dialogante, es acusado estos días de haber beneficiado a las empresas en las que trabajan su hermana Micaela Núñez Feijóo y su prima Eloina, ambas con empleos muy cualificados, pues una, su hermana, es la actual Directora del Grupo Noroeste de Eulen, y su prima, hasta hace tres meses, la responsable del Área Sanitaria de Compostela.
¿Quiénes lo acusan?
Pues, se lo pueden ustedes imaginar, los perdedores de las últimas elecciones autonómicas y algunos medios de comunicación hostiles y foráneos, como El País, Público o ElDiario.es…
Feijóo, debemos decirlo de forma clara, concedió obviamente de forma legal la gestión de 50 residencias sanitarias públicas a la empresa Eulen, y que según informa la Asociación Gallega para la Defensa de la Sanidad Pública, posteriormente fueron vendidas al fondo francés propietario de DomusVi.
DomusVi, es una empresa con una gestión muy criticada durante la pandemia, por la gestión en sus residencias de la tercera edad gallegas, y ello, por una cuestión harto discutible epidemiológicamente y hasta matemáticamente:
“De los fallecidos en todas las residencias gallegas, casi la mitad (48%) vivían en centros de esta multinacional, mientras únicamente fallecían en las residencias públicas un 2.3%”, asunto este difícil de entender, pues como todos sabemos, se gestiona siempre peor lo público que lo privado y ello es reconocido en Galicia gracias entre otros a nuestros los medios de comunicación independientes, que aquí operan y que están sobrecogidos por esta noticia posiblemente interesada, pues ellos conocen por experiencia propia que es siempre mucho más sencillo criticar a los que gobiernan, asunto este que cuidan con especial cuidado, que gobernar a los que critican.
Del otro asunto, el del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, construido y gestionado por una Unidad Temporal de Empresas (UTE) por decisión de la Xunta del PP, con un sobrecosto de 470 millones según el Consello de Contas, por suerte ya inhabilitado por el Parlamento Gallego para estos menesteres, también la oposición quiso sacarle a ello rendimiento político.
Se comenta poco que es gracias a las 400 camas recortadas del proyecto inicial de aquel hospital, las que han permitido conseguir un “concierto singular” con el hospital privado vigués POVISA, por el que paga el gobierno gallego solo 75 millones/año.
Una operación sin duda exitosa en la que lo público colabora sometiéndose a lo privado.
La gestión hospitalaria viguesa, fue aclarada, por si había dudas, por el actual presidente Rueda con una explicación convincente:
“Esto se debió a un sistema excepcional para un momento excepcional”.
Quedó en consecuencia bien explicado el asunto, por lo menos para aquellos que mantienen su capacidad de critica intacta, que por suerte son los que otorgan mayorías a nuestro gobierno gallego.
La respuesta de nuestra oposición maledicente no se hizo esperar:
“Si esta política tuviera algo de rigor, la “excepción y sistema” serían la prueba de que la regla general del PP sobre las privatizaciones es falsa, y la decisión del gobierno gallego en este asunto equivocada, además de un gran error económico, sanitario y social”.
Termina de equivocarse nuestra oposición, al no parecer interesada en informar con veracidad de estos asuntos, quizá porque saben que siempre habrá un porcentajes de fans radicales propios, que los creerán como ciertos.
Desconocen estos críticos intransigentes, que la buena política que aquí se practica no funciona como ellos desearían, y no suele tener relación únicamente derivada de la razón, las necesidades o de los hechos, ni mucho menos consecuencias electorales, sino de otros factores más profundos.
Como prueba irrebatible de todo lo anterior se puede argumentar como sigue:
El PP ganó sobradamente las elecciones pasadas y las recientes, y ello, por sí solo, ratificaría la bondad, la ética y el acierto de estas decisiones políticas, al igual que ahora también podría justificarse la posible implantación de una empresa de celulosa conocida como ALTRI que traerá riqueza y trabajo a esta tierra y un gran futuro a la Ría de Arosa que llegará, aguas abajo a través del rio Ulla y que además, fue apoyada electoralmente por los vecinos de las localidades y vecinos próximos a la ubicación de esa factoría.
No parece entender nuestra oposición que las elecciones no tratan de lo que pensamos, ni de las necesidades existentes, sino de lo que sentimos, de las emociones del pueblo gallego, que mayoritariamente siente en sus carnes a Feijóo a Rueda y al PP como alguien muy próximo para resolver sus intereses de salud, trabajo, medio ambiente, información veraz y hasta de la educación de sus hijos o nietos, gracias al buen hacer local y general del PP y a su magnífica estructura político-electoral territorial.
Son estas emociones, y no otros provechos más ordinarios y prosaicos los que guían a muchos inteligentes votantes, a los grandes medios de comunicación de la comunidad e incluso a los lideres del PP en nuestra tierra, que es, cada año más explícitamente: “una, grande y libre” gracias a ellos y sus mayorías electorales tan merecidas. @mundiario