La sonrisa de Otegi

Arnaldo Otegi, de EH Bildu.
El mundo de la imagen, el mundo virtual, es hoy el mundo real, y lo verdaderamente real ha pasado a la categoría de virtual, que en realidad no existe, no hace daño, no perdura.

Hay muchas maneras de sonreír y muchas maneras de interpretar una sonrisa. Sonreír parece ser que es saludable porque genera endorfinas, que es bueno para el corazón y para la piel, y que según la definición de la RAE es “ofrecer un aspecto alegre y gozoso”. 

Ver a Otegi sonriendo en las fotografías que recogen la celebración de reuniones políticas de las que sale, siempre sonriendo, una vez ha extorsionado y conseguido del Gobierno las concesiones que su banda va demandando, gota a gota para que duren mucho tiempo, me produce un profundo malestar.

Puede que sonreír sea saludable, alegre y gozoso para él, pero desde luego no lo es para cualquier persona a la que le quede un resquicio de memoria y de decencia.

Él sabe que todos lo vemos sonreír y pienso que fuerza el gesto, aunque creo que no es una sonrisa lo que aparece en su cara, no puede ser algo tan positivo, es una risa cutre y cínica lo que nos dedica satisfecho.

El mundo real y el virtual

Lo malo es que nos estamos acostumbrando. Vemos esa imagen y seguimos con nuestras vidas, con su apremiante continuidad, y esa imagen repugnante la olvidamos. 

Quizás sea una muestra más de que el mundo de la imagen, el mundo virtual, es hoy el mundo real, y lo verdaderamente real ha pasado a la categoría de virtual, que en realidad no existe, no hace daño, no perdura. Pero en este caso me temo que no es así: perdura y lo pagaremos, mejor dicho, lo estamos pagando. @mundiario