El bien general en una legítima España tuerta
¿Donde hay que firmar para que en España impere El Bien General, o sea, eso que tantas voces, de tantas ministras y ministros que observan la vida, las vidas, deprisa y corriendo y a través de cristales tintados de coches oficiales, repiten como un slogan ante avisperos de chicas y chicos de la prensa con micrófonos en ristre? Partiendo de las buenas vibraciones que le produce a un servidor la cabeza bien amueblada, por ejemplo, del ministro Bustinduy, que a mis escasas luces es el que más suma en ese espacio de Sumar, amenazado curiosamente por las restas, se le cae a uno el alma a los pies cuando incide en un bien general sin tener en cuenta la media aritmética, entre 48 millones de ciudadanos, que permite a un gobernante con solidez intelectual no caer en la tentación de utilizar esa utopía en vano.
El bien general es un concepto tan extenso, tan complejo, requiere tanta capacidad de cesión, de negociación y de empatías ideológicas con las diversas formas de contemplar la vida de la gente corriente, the ordinary people, que no sé yo si este pueblo español, con antecedentes penales fratricidas, es terreno abonado para que un señor, establecido en el lado izquierdo del MURO, predique la buena nueva del bien general con intención de hacerlo extensible al heterogéneo puzzle humano establecido en el lado derecho. Porque sonar, lo que se dice sonar, suena de p. madre, oye, pero no es casualidad que prevalezca la idea de que lo que es bueno para la coalición de gobierno es bueno para los españoles, en un flagrante plagio político/comercial de aquel slogan que invadió las carreteras de los EE UU de chevrolets y cadillacs: lo que es bueno para la General Motors es bueno para América.
Hombre, no, señor Bustinduy. Espera uno ya tan poco saliendo por las bocas de políticos progresistas, conservadores, independentistas y ultras a derecha e izquierda de este carajal sociológico oficial y civil llamado España, que esperaba de usted que se pensase un poco mas lo que le han dicho que tiene que decir los miembros del club al que pertenece, y dijese lo que usted piensa en realidad respecto a lo que ha querido decir en lo que concierne a la palabra bien y su parcial relación con la palabra general. Porque, no nos engañemos, asuntos como la amnistía, la financiación singular, la Agencia Tributaria made in Cataluña, los decretos ad hoc de motel engendrados en Suiza y así, tienen de bien general lo que las ocurrencia de Trump de bien universal.
Mismamente, el proyecto de ley antiapagón que acaban de devolver a corrales en el ahora llamado Congreso a secas, es posible que lo consideren algunos un bien general, pero es seguro que en Galicia, mi tierra, y en otros pedazos de España susceptibles de ser sacrificados al dios Eolo, al que se encomiendan las energías renovables, tengan que reproducir una versión actualizada de célebre alegato de Camilo José Cela: No es lo mismo estar hodido que estar hodiendo, dicho sea con una furtiva hache para evitar herir susceptibilidades.
No es bien general todo lo que reluce en esa legítima pero tuerta España aritmética. @mundiario