España supera los 22 millones de trabajadores: un hito laboral que admite pocos matices
El mercado laboral español acaba de romper una barrera simbólica y material: por primera vez se supera la cifra de 22 millones de personas trabajando. No es una casualidad ni una simple estadística estacional. Es la señal inequívoca de un país que, tras años de incertidumbre, reformas y ajustes, está logrando consolidar una trayectoria de creación de empleo robusta, estable y sostenida. El Gobierno es inestable, pero lo cierto es que el país funciona.
Que la tasa de paro haya descendido hasta el 10,29%, su nivel más bajo desde 2008, añade aún más valor a este logro. La comparación histórica es elocuente: hace 17 años, cuando España entraba en la Gran Recesión, comenzaba una era de destrucción de empleo que parecía no tener fin. Desde entonces, se han sucedido crisis económicas, una pandemia y una transformación profunda del tejido productivo, muy dependiente, eso sí, del turismo. Hoy, sin embargo, el país ha recuperado e incluso superado ampliamente sus niveles de ocupación previos a la crisis financiera.
El segundo trimestre suele ser propicio para el empleo, pero este año ha roto récords: 503.300 nuevos puestos de trabajo, un incremento del 2,31%, que supera la media de la última década. Y aunque la hostelería explica más de un tercio de esa creación, también repuntan con fuerza sectores como la industria manufacturera, el comercio o el transporte. Es decir, el crecimiento no está limitado a sectores estacionales o de baja productividad.
Además, se confirma otro dato crucial: el aumento de la estabilidad laboral. Más de 350.000 empleos creados son de carácter indefinido, lo que refleja los efectos de la reforma laboral impulsada en 2021, cuyo objetivo era precisamente reducir la temporalidad crónica del empleo español. Que el peso del empleo privado también crezca demuestra que esta mejora no se debe al empleo público coyuntural, sino a un motor económico en funcionamiento.
Avance social
El buen comportamiento de los hogares también da cuenta del avance social que implica esta recuperación. Más de 12 millones de hogares cuentan con todos sus miembros activos empleados, un dato que no solo refleja bienestar económico, sino que tiene un impacto directo en la cohesión social y la reducción de la desigualdad.
Hay quien atribuirá estos datos al contexto estacional o al efecto rebote tras la pandemia. Pero lo cierto es que este ritmo de creación de empleo se viene manteniendo durante varios trimestres consecutivos. España no solo está creciendo más que sus vecinos europeos, sino que lo hace generando empleo y reduciendo el paro, una combinación que no siempre ha sido posible en la historia reciente.
El país ha tardado casi dos décadas en recuperar un mercado laboral digno de una economía avanzada. Y aunque persisten retos como la mejora de la productividad, el empleo juvenil o el paro de larga duración, sería injusto y miope no reconocer que la superación de los 22 millones de trabajadores marca un antes y un después.
La economía española demuestra así que las políticas centradas en la estabilidad, la inversión y el refuerzo de derechos laborales no solo son posibles, sino eficaces. Como ha señalado la ministra de Trabajo, "la España con la que soñaban algunos ya es una realidad". La clave ahora será mantener este rumbo en un contexto internacional incierto, pero con un mercado laboral que, por fin, empieza a dar certezas. Ojo, por tanto, a lo que pasa en la vecina Francia, para no repetir sus errores. @mundiario