Plato del día

Los cantos ultras de sirena eclipsan nuestra odisea democrática

Cantos de sirenas. / RR SS.
Carlos V adoptó como lema el “Plus Ultra” (más allá) Pero, chico, en este convulso reino de Felipe VI, sería terapéutico adoptar como lema “Plus Hic”, (más acá), dicho sea como aviso a navegantes progresistas y conservadores hechizados, a babor y estribor, por cantos de sirena ultras.

La ultraderecha se le antoja a uno un contenedor de residuos sólidos, líquidos y gaseosos de seres humanos. Okupa de vez en cuando tramos de calles en ciudades de Europa y, a falta de armas dialécticas de construcción masiva del futuro, se aferra a ese comodín del patriotismo como arma de destrucción masiva del pasado, el de sus antecesores, que ha ido pasando a la historia como el refugio de los canallas: de los Fürers, de los Duces, de los Caudillos. 

La ultraizquierda, por su parte, lleva siglos intentando aprobar su asignatura pendiente de la revolución. La intenta una y otra vez, a veces incluso ha conseguido imponerla en extensos territorios del planeta pero, francamente, señoras y señores del jurado, a golpe de hoces y martillos, de Libros Rojos, de Purgas masivas en modo Lenin, Mao, Stalin, es inútil aspirar a un pueblo (lo que pueda quedar de él, claro), disfrutando de la vida. Como mucho, tras intensas y extensas depuraciones de ovejas descarriadas, emerge Un Mundo Feliz a lo Aldous Huxley que, en en vez del Sama, la literaria droga de la felicidad artificial, utiliza el miedo como incentivo para que las sonrisas eclipsen a las lágrimas.

Nos queda pues, el resto. Esa zona del campo de juego de la sociedad en la que, partidos políticos que han aceptado las normas de la democracia, deberían admitir la sana alternancia en el poder, aceptar con deportividad las derrotas y asumir con humildad las victorias, respetar a los jueces como árbitros ( en absoluto infalibles) para dirimir los asuntos borrascosos susceptibles de tarjeta roja, o amarilla o, simplemente, como lances del juego.

Nos quedan, también, los tifosi, el respetable público, el pueblo y la gente, en todo su derecho de ir por la vida con camisetas progres o conservadoras, pero sin energúmenos en las gradas, hombre, practicando el racismo ideológico, la xeonofobia lingüística o el vandalismo territorial. Luego, los días siguientes, la España mediática provoca avalanchas de críticas aduladoras o demoledoras, según los colores con los que cada medio y, sus mujeres y hombres en plantilla, contemplan la existencia humana. Y a esos precisamente apelo, como profesionales de mirones del paisaje humano, político, económico, social, para que no caigan en la tentación de ver siempre la paja en el ojo ajeno y no darse cuenta de que tienen una viga en sus propios ojos.

La democracia es mucho más fácil de lo que parece, oye. Solo se trata de recordar la definición de Winston Churchill: “Es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado” Yo añadiría, también (con la que está cayendo estos días), que a excepción de los que da la sensación que pretenden inventar. @mundiario