¿Aprendizaje por repetición o por emoción?

Mujer / RR SS.
La plasticidad neuronal es un magnífico recurso que trabaja para el aprendizaje, pero tiene un pequeño inconveniente: no posee una evolución y progresión concéntrica o radial.

La plasticidad neuronal es un magnífico recurso que trabaja para el aprendizaje, pero tiene un pequeño inconveniente: no posee una evolución y progresión concéntrica o radial, sino amorfa, descompensada y caprichosa en su direccionalidad.

Por ello, no aprendemos lo que queremos aprender sino lo que podemos aprender.

Dicha plasticidad genera modelos excluyentes en el aprendizaje al ir procesándose con una descendente intensidad a medida que vamos envejeciendo.

Es más visible en la infancia y en la adolescencia, pero su alocada actividad no asegura que lo aprendido sea correcto o incorrecto. Aún más, enlazamos tantas redes neuronales que con el paso del tiempo recurrimos a la poda sináptica, o lo que bien podríamos denominar “borrado selectivo”.

Mucha gente aprende con errores. Por ejemplo, a correr, a coger una raqueta, etc… Me refiero a lo que cariñosamente llamamos “vicios”. Le aseguro que tanto la fijación del error como del acierto es igualmente tenaz.

En cuestiones mayores, también tenemos personas que aprenden de la maldad y no de la bondad.

Estos procesos “plásticos” son superficiales, ya que no requieren de la convocatoria de nuevas proteínas en el núcleo de las neuronas como es el caso de la creación de la memoria a largo plazo o de la manifestación del recuerdo. Asimismo, necesariamente se da un baile de células gliales que modifican su comportamiento para nutrir y prestar atención a la nueva asociación neuronal.

No debe olvidar que las neuronas no "se relacionan" por cercanía o vecindad, sino por la señalización previamente escrita. De ahí, que la consecución de dichas redes sea sencilla.

APRENDEMOS AQUELLO QUE REPETIMOS PERO NO LO COMPRENDEMOS

La repetición es un importante elemento precursor del aprendizaje. Antiguamente, dicha repetición se basaba en el registro cognitivo o memorización. Ya sabe, España, capital Madrid o incluso las tablas de multiplicar.

Dicha repetición busca una automatización de la respuesta eliminando, en gran parte, el proceso de comprensión de lo aprendido.

En la actualidad, existe la tendencia de sustituir la parte emocional por la cognitiva con la intención de alcanzar un aprendizaje de mayor tenacidad y solidez. La verdad es que este intercambio es peligroso, además de incorrecto.

De hecho, aquellas personas que poseen el factor dominante cognitivo en el aprendizaje, corren el riesgo de verse cruelmente relegadas.

A menudo la opción de aprender por emoción se denomina “Aprendizaje por impacto”. En ambos casos (Repetición e Impacto emocional) la comprensión pasa a un segundo plano. Por ello, la comprensión de lo aprendido, así como su aplicación, obedece a procesos cognitivos.

Así, podemos decir que el aprendizaje emocional deja un gran espacio para el desarrollo de la Inteligencia Artificial, mientras que el aprendizaje cognitivo nos garantizaría un uso adecuada de la misma.

Como ejemplo le comento que se han realizado miles de pruebas del sencillo Test 100, el cual utiliza un cuadro que contiene los números del 1 al 100 aparentemente desordenados. Digo aparentemente porque nuestro aprendizaje ya adquirido nos ha enseñado que los números poseen un orden lineal y no espacial.

Bien... dichos números deben ser tachados correlativamente, midiéndose el tiempo utilizado para dicha tarea. Personas similares en edad, cuestiones laborales, académicas, relacionales y sociales, alcanzan resultados entre 3' 30" y 2 minutos. Estas "pequeñas" diferencias nos permiten contemplar diferentes habilidades y niveles de concentración en diversas personas consideradas inteligentes.

Los más "listos" perciben que el truco (ordenación espacial) se encuentra en que los números están posicionados en clave de "Z" y estructurados en 4 cuadrantes simétricos. ¡Pura papiroflexia! Una vez descubierto el "pastel", los mismos individuos deben repetir el ejercicio. En esta segunda ocasión, los resultados se sitúan entre... ¡2 minutos y 1' 20"!

Del orden de un 70% inferior a los tiempos conseguidos unos minutos antes.

Llamo su atención sobre lo siguiente: Aquellos que tardaron 3 minutos y medio, en esta segunda ocasión utilizaron 2 minutos, mientras que aquellas personas que tardaron 2 minutos en el primer intento, en esta segunda ocasión utilizaron 1 minuto y 20 segundos.

Para que vea cómo es esto del aprendizaje por repetición, le diré que si además les enseñamos a tachar los números con una raya y no con una "X" (aprendizaje adquirido desde la infancia... "tachar" con una X y "subrayar", con una línea), conseguimos tiempos cercanos a 1 minuto.

¿Se imagina usted una fábrica que consiga reducir sus tiempos de ejecución en más de un 70%? ¿Se imagina a una persona que alcance el mismo resultado en una tarea utilizando únicamente un 30% del tiempo?

APRENDIZAJE, MEMORIA Y RECUERDO

Con esto le quiero decir que el aprendizaje es, en cierta manera, disyuntivo y selectivo hasta que lo modificamos por otro aprendizaje a través de un método cognitivo que genera nuevas conexiones neuronales que desabastecen de forma paulatina a las anteriormente creadas, hasta su desaparición.

Por ello, es importante diferenciar entre "Aprendizaje", "Memoria" y "Recuerdo" (recuperación de memoria), ya que su manifestación requiere de diferenciados procesos neurobiológicos.

Debe saber que la creación de la memoria es un proceso diferenciado al de su posterior recuperación. Así, otra cuestión bien distinta es la conexión sináptica soldada, la cual se percibe como algo reactivo e inconsciente, precisamente por su rapidez en la ejecución.

En fases infantiles (desde el nacimiento) se va conformando y ajustando nuestro metabolismo. Nuestro organismo crece y evoluciona bajo el dictado proteico con alteraciones ambientales (epigenética) que únicamente en casos excepcionales transforman dicho crecimiento.

Aproximadamente, a partir de la pubertad las órdenes ya se encuentran establecidas dejando una pequeña porción de adaptabilidad.

En la madurez ya no podemos generar nuevos potenciales de acción y lo único que podemos desarrollar es una plasticidad endógena que nos invita a combinar aquello que ya poseemos, ganando en flexibilidad y capacidad de reacción, relación y control (gestión) de nuestras emociones.

Al envejecer, al igual que el resto de células de nuestro organismo, las neuronas van reduciendo su "fuerza" y los canales iónicos responsables de la liberación de un buen número de neurotransmisores van perdiendo intensidad en su carga, generando una selección en el mantenimiento de las redes más acomodadas.

Digamos que de pequeños lo aprendemos casi todo, en la madurez lo fijamos y en la vejez lo olvidamos. @mundiario