Un análisis religioso de los bloques geopolíticos de la II Guerra Fría
El 24 de febrero de 2022 se inició la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Con ello se inició oficialmente la II Guerra Fría, caracterizada por la inexistencia de un conflicto directo entre EE.UU. y Rusia-China, pero con la presencia de áreas de conflicto militar localizado. A la Guerra de Ucrania —la cual persiste actualmente— le ha seguido el genocidio cometido por el Gobierno de Netanyahu sobre Gaza más los ataques israelíes a Líbano, Siria y, más recientemente, a Persia. Más allá de interpretaciones económicas y geopolíticas, en este artículo nos vamos a centrar en la dimensión religiosa de los países protagonistas en la Guerra de Irán, tanto en el bloque anglosionista como en el crítico con esta contienda.
BLOQUE ANGLOSIONISTA:
Los países protagonistas son Estados Unidos, Israel y las monarquías árabes suníes, que prestan bases militares a los norteamericanos. Conviene aclarar que, si bien estas últimas son formalmente propalestinas y la mayoría no reconoce al Estado hebreo, su política exterior es funcional a los intereses de Donald Trump.
Las religiones dominantes en todos estos países son: el protestantismo anglosajón, el judaísmo sionista y el islamismo suní, respectivamente. ¿Qué tienen en común todas ellas?
- Ausencia de una autoridad espiritual central única.
- Interpretación textual con cierto grado de flexibilidad.
- Orientación hacia la comunidad, menor que en religiones más jerárquicas.
Estos indicadores explican: el rechazo a Irán, el desprecio estadounidense-israelí hacia la ONU y hacia el derecho internacional, el occidentalismo pragmático de las monarquías árabes suníes, las violaciones de Derechos Humanos que todos estos países cometen o la falta de empatía social, visible en buena parte de la sociedad estadounidense (competitividad tóxico-capitalista) e israelí (deshumanización de los palestinos). Así, el voto a fuerzas a la derecha de los conservadores europeos (republicanos, demócratas, libertarios y Kennedy) es del 99,03 % (presidenciales de EE UU, 2024), por un lado; y del 81,23 % a nueve partidos de la derecha sionista (Knesset de Israel, 2022), por otro lado. Dichos partidos hebreos son: Likud, Yesh Atid, Sionistas Religiosos, HaMajané HaMamlajti, Shas, Yahadut HaTorah, Yisrael Beitenu, HaBait HaYehudí y Libertad Económica.
BLOQUE CRÍTICO CON LA GUERRA DE IRÁN
En la actual Guerra de Irán apreciamos como protagonistas directos a los actores chiíes de Asia occidental: el propio Irán, Hezbollah, las milicias iraquíes y los hutíes. Estos últimos aún no han entrado oficialmente en la contienda.
Por otro lado, aquellos sujetos cuya importancia en el conflicto es mediana son Rusia y China.
Aunque no son entes relacionados con el conflicto —y residen en países formalmente aliados de EE UU—, sí tienen una importancia simbólica los católicos no influenciados por el sionismo. Con ello me refiero a la mayor parte de la opinión pública latina (de Europa y de América), así como al Vaticano y a los gobiernos de Cuba, Brasil, Colombia, España, Italia, Irlanda, Bélgica, Eslovaquia o Eslovenia. Todos estos ejecutivos lideran sociedades donde ha predominado una cosmovisión comunitaria, internacionalista y solidaria del catolicismo. Este rechazo del imperialismo anglosajón también es característico de las sociedades nórdicas y de gobiernos como el de Noruega.
¿Qué tienen en común el catolicismo antisionista (espacio latino), el cristianismo ortodoxo (Rusia), el protestantismo nórdico, el chiísmo y las religiones orientales (China)?
- El comunitarismo.
- La solidaridad.
- La existencia de potentes jerarquías religiosas (excepto en el caso de las creencias orientales y del protestantismo nórdico).
- Mayor peso de la tradición y de la autoridad.
- Mayor importancia de lo ritual y de lo simbólico.
- Énfasis en los valores éticos y morales. El rechazo a esta guerra imperialista, el mayor respeto hacia la ONU y hacia la legalidad internacional (junto al sunismo geopolítico), la existencia de sólidos Estados de Bienestar en muchos de esos países y el compromiso con la paz y el multilateralismo de esos países son consecuencia, en parte, de los citados valores.
Aunque no debemos olvidar que los gobernantes iraníes, chinos y rusos (los cuales lideran estas sociedades, marcada por esta cultura político-religiosa) han cometido también violaciones de DD.HH..
En conclusión, los diferentes frentes de conflicto en Oriente Próximo tienen como causas principales las económicas y las geopolíticas. Pero no nos debemos olvidar del elemento religioso, el cual juega un papel significativo en la concepción del orden nacional e internacional, así como del apoyo o rechazo a la contienda en territorios como Persia.
En todo caso, más allá de bloques geopolíticos, la Guerra de Irán es también el reflejo de un choque entre religiones cuya concepción es más internacionalista y comunitaria frente a otras que son más individualistas y a la vez más reacias a concepciones jerárquicas del orden global.
En el caso español, el catolicismo episcopal y tradicional ha postulado una cosmovisión internacionalista, antiimperialista y solidaria del mundo y de nuestro país. Ello no lo han sabido apreciar ni la derecha oficial, con formas católicas, pero con un claro trasfondo antirredistributivista y funcional al angloprotestantismo (PP y Vox); ni la izquierda oficial, la cual —desde un liberalismo secular— ha mostrado siempre desconfianza (y rechazo, en muchos casos) a uno de los pilares de la identidad de España —y con el que comparte en el fondo bastantes valores—. Ello posiblemente le llevó, en parte, a perder la Guerra Civil. @mundiario