Abascal no desbanca a Feijóo porque Vox sigue lejos del PP

Alberto Núñez Feijóo, líder del PP comparece en el Congreso. / Partido Popular
Hay medios que desean presentar a Santiago Abascal como un político capaz de desbordar a Feijóo, por su liderazgo dentro de la derecha española, pero lo tienen difícil: algo así es poco menos que una ensoñación.

Dos años después de las elecciones generales de julio de 2023, el Partido Popular continúa siendo el partido con mayor intención de voto en España. Sin embargo, esa posición no se traduce en una hegemonía clara, ni en una capacidad suficiente para gobernar. El panorama político sigue dominado por una profunda fragmentación, pero lo más significativo es la transformación interna de la derecha, donde Santiago Abascal se ha convertido en una amenaza para Alberto Núñez Feijóo. Hay medios que desean presentar incluso a Abascal como un político capaz de desbordar a Feijóo, por su liderazgo dentro de la derecha española, pero lo tienen difícil: algo así es poco menos que una ensoñación en estos momentos.

El último barómetro de 40dB., publicado este lunes por la cadena Ser y El País, ofrece una radiografía reveladora: aunque el PP se mantiene en cabeza, no consigue distanciarse significativamente del PSOE. La distancia entre ambos partidos ronda los tres puntos y se mantiene estable desde hace meses. El PSOE, pese al desgaste acumulado por el Gobierno, la ley de amnistía, casos de corrupción o la crisis de vivienda, apenas pierde intención de voto. Una caída de menos de dos puntos en dos años puede ser, en este contexto, más una señal de resistencia que de hundimiento.

Donde sí se observan movimientos de calado es en el seno del bloque conservador. Vox consolida su posición como tercera fuerza política, mantiene una base fiel y crece ligeramente. No es ya una escisión anecdótica del PP, sino un actor con discurso propio. Lo más revelador de este barómetro es que, cuando se pregunta por quién sería el mejor presidente del Gobierno, Abascal supera a Feijóo, se supone que con datos directos. Pedro Sánchez lidera la preferencia ciudadana con un 24,6%, seguido no por el líder del PP, sino por el dirigente de Vox. Feijóo queda relegado al tercer lugar, a ocho puntos del presidente del Gobierno y medio punto por detrás del líder ultra. Pero ese detalle, siendo significativo, no tiene traducción política: el PP está a años luz de Vox y, por tanto, Feijóo también lo está de Abascal. Si hubiera alternancia, el presidente sería Feijóo.

Para algunos sectores críticos con el político gallego, este dato interpela directamente al liderazgo de Feijóo, que se aproxima a un congreso clave para su ratificación. No solo inspira menos confianza que Abascal entre la ciudadanía en general, sino también entre su propio electorado. Solo un 70% de los votantes del PP respaldan a su líder como el mejor candidato a la presidencia, frente al 83% de fidelidad que obtiene Abascal entre los de Vox. Seguramente, el congreso del PP ayudará a poner las cosas en su sitio.

“Decir lo que la gente de la calle piensa”

La derecha española parece estar girando el eje de su representación hacia posiciones más duras. Abascal se impone en cualidades como “decir lo que la gente de la calle piensa”, un terreno donde el discurso frontal, simplista y emocional se impone al tono más calculado y tecnocrático de Feijóo. Esa diferencia de estilo parece tener un peso decisivo entre los votantes de derechas. De momento, pero ya veremos a la hora de la verdad.

Con todo, este desplazamiento interno no es irrelevante. Abascal se consolida no como una figura marginal, sino como alternativa más al liderazgo del centro-derecha. El PP, mientras tanto, parece atrapado en una posición incómoda: incapaz de capitalizar el desgaste del Gobierno y con un perfil de liderazgo que no entusiasma todo lo necesario. En un contexto de crispación permanente, donde el relato apocalíptico ha sido moneda común, el PP no ha logrado presentarse como opción creíble de gestión ni como dique frente al extremismo. Vox, en cambio, sí ha aprovechado esa tensión para ampliar su espacio político. Pero ¿es la extrema derecha una solución? Visto con una mirada democrática, no lo parece.

La conclusión es clara: el PP sigue siendo el partido más votado y, en buena lógica, el liderazgo moral y simbólico de la derecha corresponde a Alberto Núñez Feijóo, que debe saber reaccionar y afianzar su posición como candidato alternativo a Sánchez. @mundiario