Desde hace unos días está disponible en Netflix Alejandro Magno: la creación de un dios, y no necesitó más de unas horas para que se adentrara al top 5 de las series más vistas, aunque recén ha despertado la polémica entre los internautas debido a que Alejandro es visto en una relación romántico/sexual con otro hombre.
Una serie única en su tipo
Vaya sorpresa que me llevé al ver Alejandro Magno: la creación de un dios, porque arrancó con la marca de Netflix de una docuserie, pero en realidad es un híbrido que a partir de los testimonios de las y los historiadores se recrean los acontecimientos y se muestra la historia a modo de serie con personajes y escenarios bien definidos.
Con eso aclarado, hay que señalar que las actuaciones son aceptables, pero destacan tanto el vestuario y la ambientación, como el guión en sí mismo, que expone una serie de juegos mentales y guerras por el poder, aunado al tema de la esclavitud, o la libertad sexual, que ya empezó a generar polémica por las escenas sexuales con Efestión, pero bien lo explican en el documental, los griegos no definían la homosexualidad, solo decían ser sexuales, y esto no es nuevo porque se ha documentado por siglos.
Pese a estos aciertos, creo que Netflix perdió un poco el rumbo, ya que nos tiene acostumbrados a extraordinarios reportajes, y aquí prioriza un poco más el drama para construir una serie legítima, y por ratos se siente superficial el retrato de Alejandro.
Un reportaje vanguardista
Eso sí, el poder ver tan de cerca la tumba de Alejandro es un regalo único, y aquí se explora la gran incógnita de qué fue del sarcófago y cuerpo de este histórico personaje, a la vez de que nos recuerdan que pese a su muerte y la caída de su imperio, su impacto cultural dieron paso a un mundo griego más amplio.
De verdad, aún si no eres fan de la historia, Alejandro Magno: la creación de un Dios es LA recomendación de la semana. @mundiario
