Memorias de una Geisha: Una joya brillante al igual que el libro que la inspiró

Póster promocional de Memorias de una Geisha. / Netflix
Póster promocional de Memorias de una Geisha. / Netflix
El bestseller escrito por Arthur Golden se ha transformado en una de las adaptaciones mejor realizadas de las últimas décadas.  
Memorias de una Geisha: Una joya brillante al igual que el libro que la inspiró

Han pasado unos cuantos días desde que Netflix volvió a añadir a su catálogo Memorias de una Geisha, cinta que narra la historia de Chiyo, una niña vendida por su padre, y que por azares del destino termina llegando a una Okya, lugar donde se convierte en una de las geishas más famosas de todo Japón. 

Esta enigmática y maravillosa historia se encuentra de momento solo disponible en algunas regiones, pero se espera que Netflix decida darle mayor difusión a nivel mundial, más aún tomando en cuenta el rotundo éxito que ha significado para la plataforma, puesto que tan solo en México ya se encuentra en la segunda posición de las películas más vistas; pero ¿a qué se debe su éxito?

Una historia fiel

Memorias de una Geisha se basa en una exitosa novela de mismo nombre escrita por Arthur Golden en 1997, y por supuesto, al igual que otras cintas basadas en libros, existen incontables recortes de trama para poder hacer un filme menos costoso y más apto para exhibirse en cines, sin embargo eso no hace que la película dirigida por Rob Marshall pierda las esencia de la historia original, pues retrata de manera perfecta muchos de los momentos más interesantes del libro.

Si bien no te podemos mentir que la aventura literaria es mucho más enriquecedora que la de vista pantalla, el hecho de que no se tomaran tantas libertades creativas en cuanto a la apariencia de los personajes, así como de las locaciones y eventos, hace que la experiencia mantenga esa magia que te hace querer leer el libro en una sola tarde. 

Hay detalles que se pierden, así como motivaciones y emociones, pero de alguna manera todo está ahí, y cada personaje tiene una verdadera relevancia para la historia, con actores y actrices completamente comprometidos con sus personajes, entre quienes se encuentra Michelle Yeo, a quien vimos recientemente en Shang Chi y la leyenda de los Diez Anillos; y que claro, no podemos obviar la maravillosa interpretación que Zhang Ziyi hace como Sayuri.

El arte de las geishas que enamoró al mundo

La película no sólo ha sido un fenómeno desde su adición a Netflix, pues en 2005 se llevó el premio Oscar por Mejor Diseño de Producción, lo que es más que bien merecido. A final de cuentas, Memorias de una Geisha llegó para demostrar el drama que conlleva la profesión, pues Sayuri y Mameha eran artistas de pies a cabeza, pero más allá de saber cómo acompañar a un hombre, también reflejaban el sufrimiento por el que habían pasado durante años, con la fiel idea de tener que renunciar al amor desde el momento en que el maquillaje y los kimonos se hacen parte de ellas.

Está de más decir que esta es una de las mejores cintas que se produjeron en el primer lustro de los 2000, y que es más que un acierto el hecho de que Netflix haya decidido darle una nueva oportunidad de demostrar su potencial ante las nuevas generaciones. @mundiario 

Memorias de una Geisha: Una joya brillante al igual que el libro que la inspiró
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