¡El Messías se corona en Qatar!
Justicia divina en un deporte en el que regularmente no hay merecimientos. Messi, con 35 años, levanta la Copa del Mundo en Qatar, el único trofeo que le faltaba en su carrera.
Messi, Lio, la pulga, genio eterno, velocidad y regate, cerebro y zurda, capitán, brújula, guía, director de orquesta, control y definición. Inspirador, poeta del fútbol, acelerador de latidos, compañero. Llámenlo como quieran, el mejor de la historia encuentra su corona en el desierto de Qatar a los 35 años, con una banda de pibes que soñaron con jugar con él. Te amamos enano de mí vida, gracias, por tanto, y perdón por tan poco.
Nació en Rosario, a 300 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina. Se fue a Barcelona a los 13 años y debutó en la primera división de España un 16 de octubre de 2004 a los 18 años. Fue tentado para jugar con la selección ibérica, pero decidió por la albiceleste.
1.74 metros de estatura luego de un intenso tratamiento para contrarrestar un déficit de la hormona de crecimiento. Nada lo detuvo. Ni siquiera las críticas en su propio país por los fracasos repetidos con la selección de su alma. Lo tildaron “pecho frío”, lo crucificaron por su personalidad de bajo perfil, dijeron que no tenía discurso, que no era líder, que no pedía la pelota como lo hacía Diego Armando Maradona y que no corría la cancha.
Messi querido, gracias por resistir. Que linda historia de perseverancia, entrega y pundonor le estás dando al mundo. Que gran mensaje para todos. Sea cual sea la batalla que estás dando, sea cual sea el Mundial que estás jugando, no importa si es la salud; una depresión, no importa si es personal, una desilusión; no importa si el diagnóstico es el peor de todos; una batalla contra el cáncer.
¡No te rindas! Agacha la cabeza y seguí trabajando, disfruta el proceso y ve por más. Mira la foto de Messi levantando la Copa del Mundo, la tercera en toda la historia para el país suramericano y sueña por levantar la tuya. ¡Si se puede!
Este Messi es muy nosotros. Tiene 22 años en Europa y en una molestia le sale del alma un; “Qué miras bobo… anda pa’ allá”. Como si algo te faltaba, nos saliste con esa muestra de pueblo, de patria y populismo. Más suramericano que esto no existe. Fuiste el faro en una noche escura y el pincel que dibujó la obra. Por fin un equipo que, en lugar de jugar para ti, jugó contigo, y se potenció con tu presencia en lugar de exigirte.
Han sido 695 goles en 831 partidos con el FC Barcelona y el París Saint Germine, y 26 más en 61 partidos a nivel de Selección. Ganó todo lo que se puede ganar en el fútbol iniciando con un Mundial sub-20 (2005) y una medalla de oro olímpica (2008), hasta pasar por cuatro Liga de Campeones y tres Mundiales de Clubes.
Faltaba la cereza del pastel, la j0ya de la corona. En un deporte en el que los méritos no existen, en el que solo valen los goles, se hace justicia y Messi sube a la cima. Pero se tenía que sufrir, digno de una final del mundo entre las dos mejores selecciones del momento.
Messi anotó dos goles en el tiempo reglamentario. Un penalti al minuto 23’ que se tradujo en el 1-0 y luego de un rebote al minuto 108’ para el 3-2 transitorio que era, hasta ese momento el título mundial. Francia empató y forzó los penaltis, y Messi volvió a decir presente al cobrar el primer penalti con naturalidad y sangre fría. Se la colocó suave al lado contrario donde se lanzó el portero Lloris.
La foto de Messi besando la copa es el mejor cierre de una novela romántica, un final feliz, una justicia divina. Con 35 años, un pibe argentino pone al mundo a sus pies y rompe con todas las comparaciones. El Messias se corona en Qatar. @mundial