La ultraderecha alemana, al borde de la victoria en las elecciones de Turingia y Sajonia

Björn Höcke, líder de la AfD en Turingia. / Alternativa para Alemania
Björn Höcke, el líder del ala más radical de Alternativa para Alemania, está a las puertas del primer triunfo de su partido en unos comicios regionales y de abrir una fisura en Berlín.

Los temores sobre una posible victoria de la extrema derecha en las próximas elecciones en los estados federados del este de Alemania están en aumento, según revelan recientes encuestas y reacciones de diversas figuras públicas y organizaciones. En particular, los estados de Turingia, Sajonia y Brandeburgo, que tienen previsto elegir nuevos parlamentos en este primer domingo de septiembre y a finales del mes respectivamente, han visto un fuerte ascenso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que actualmente lidera las encuestas y podría acercarse a su primer gobierno regional.

En Turingia, un estado con una población de 2.1 millon de habitantes y que alberga el histórico monumento conmemorativo del campo de concentración de Buchenwald, la AfD encabeza las encuestas con alrededor del 30 % de intención de voto. Este porcentaje coloca al partido significativamente por delante de los demócratas cristianos de centroderecha (CDU), que serían la segunda fuerza situándose en un 21 %. Esta situación ha encendido alarmas sobre un posible cambio radical en la política regional, con posibles repercusiones a nivel nacional.

La preocupación por el ascenso de la extrema derecha no se limita a los resultados electorales. El Servicio de Seguridad de Alemania ha clasificado a la rama de la AfD en Turingia como un grupo extremista de derecha, un hecho que ha suscitado serias preocupaciones entre los defensores de la democracia y la memoria histórica. Björn Höcke, líder de la AfD en este estado federado oriental, ha sido condenado en dos ocasiones por utilizar lemas nazis prohibidos, como “Alles für Deutschland” (Todo para Alemania), lo que refuerza la percepción de que el partido busca relativizar o trivializar el pasado nazi de Alemania.

El director del Memorial de Buchenwald, Jens-Christian Wagner, ha expresado su temor de que una victoria de la AfD podría poner en riesgo la labor de preservación de la memoria histórica que se realiza en lugares de recuerdo del Holocausto. Wagner señala que el lema “Alles für Thüringen” (Todo para Turingia), presente en el manifiesto electoral de la AfD, es una señal de que podría llevar a una intervención del partido en la gestión del memorial si llega al poder.

La memoria histórica en riesgo

Este contexto ha generado un ambiente de tensión en la región, especialmente entre aquellos que ven en la AfD una amenaza directa a los valores democráticos y a la convivencia pacífica y manifiesta una visión revisionista de la historia alemana. En un mitin reciente en Neustadt an der Orla, Höcke argumentó que Alemania necesita recuperar un “patriotismo normal, un patriotismo vivo”. “Durante ochenta años hemos sido retratados como una especie de parias en la historia. Esto no puede continuar. Los alemanes deben aprender a ser amigos de nosotros mismos nuevamente. Y esa también es la misión de la AfD”, dijo el líder del partido en Turingia.

El impacto de la creciente influencia de la AfD se extiende más allá de la política. La ONG Ezra, que apoya a las víctimas de la violencia de extrema derecha, registró 85 ataques racistas en 2023, un ligero descenso respecto a 2022, pero aún un indicativo preocupante de la creciente radicalización en la región.

En los otros estados del este, la situación es igualmente preocupante. En Sajonia, la CDU y la AfD están empatadas en las encuestas con aproximadamente un 30 % de apoyo cada una. Esta pugna refleja las disparidades políticas en la región, donde los partidos de extrema derecha e izquierda han ganado terreno en medio de la creciente insatisfacción con el Gobierno central. A medida que se acercan las elecciones, donde la inmigración ha opacado el protagonismo a raíz del atentado yihadista de Solingen, la posibilidad de una victoria de los ultras plantea serios desafíos para la cohesión social y la estabilidad política en Alemania.

La guerra en Ucrania ha influido significativamente en el debate político previo a estas elecciones, con la AfD y otros partidos extremos, como el de la izquierda radical y populista de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) exigiendo negociaciones con Rusia y un cese en el envío de armas a Ucrania. Esta postura ha generado preocupación sobre el posible impacto en la política exterior de Alemania, especialmente si la AfD gana más poder en los gobiernos regionales. Además, la influencia de la ultraderecha también podría tener consecuencias económicas, ya que algunas empresas en el este de Alemania han reportado dificultades para atraer a trabajadores extranjeros cualificados debido al clima político cada vez más hostil.

El carismático Höcke

Aunque son tres estados donde los ultras podrían ganar por primera vez unas elecciones, es Turingia la que se encuentra en el centro de una contienda política que podría tener repercusiones significativas en el Gobierno de Berlín. Este domingo, podría ser escenario de un cambio político radical, impulsado por Höcke, un político carismático de 52 años y antiguo profesor de instituto, quien se ha convertido en la figura más temida del país. Höcke es el líder de la rama más radical de Alternativa para Alemania, y busca convertirse en el próximo ministro-presidente de Turingia.

Las encuestas sugieren que Höcke podría ser el candidato más votado en estas elecciones, con un 30 % de intención de voto. AfD, bajo el liderazgo de Höcke en Turingia, ha sido clasificado oficialmente como “extremista de derechas” por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interno de Alemania, lo que subraya la preocupación que genera su ascenso en la política regional.

Höcke es una figura conocida y popular en Turingia, donde es recibido por sus simpatizantes con entusiasmo, similar al de una estrella de rock. A pesar de que no ocupa cargos destacados dentro del partido a nivel nacional, su figura es ampliamente reconocida. En sus discursos, Höcke arremete contra “los partidos del establishment” y denuncia que una “élite” está “destrozando a Alemania”. Sus mensajes se centran en la protección de la “patria” y el “pueblo alemán”, y promueve políticas de deportación de inmigrantes ilegales y la eliminación de la enseñanza de la igualdad y diversidad sexual en las escuelas.

AfD quizás no pueda formar gobierno

A pesar de su popularidad, Höcke mantiene un perfil bajo en Berlín y rara vez participa en debates o concede entrevistas. Esta semana, canceló su participación en un debate programado, alegando razones de salud, lo que generó dudas en los medios alemanes. Sin embargo, más tarde anunció en redes sociales que participará en un evento público el viernes, mostrando su capacidad para mantener la atención mediática y el control sobre su imagen pública.

Durante sus mítines, Höcke ha utilizado eventos como el atentado de Solingen para reforzar su retórica antiinmigración y atraer votos. Sus apariciones públicas suelen estar acompañadas de manifestaciones en su contra, donde se le tacha de “nazi”. Carteles en Erfurt, la capital de Turingia, compararon a Höcke con Adolf Hitler. Medios alemanes como Der Spiegel y Stern han dedicado portadas a analizar el impacto de Höcke y su potencial ascenso al poder, cuestionando la peligrosidad de su ideología revisionista.

Se sabe que Höcke es el líder del ala más extrema y ultranacionalista de AfD, una facción que ha ido ganando terreno dentro del partido y ha marginado a los miembros más moderados. Con el tiempo, Höcke ha consolidado su poder, defendiendo posturas xenófobas y desafiando las políticas de memoria histórica de Alemania. A pesar de sus polémicas declaraciones, el candidato ha logrado evitar cruzar los límites de la legalidad, aunque ha enfrentado juicios por el uso de eslóganes nazis en sus discursos.

El resultado de las elecciones en Turingia podría ser un punto de inflexión para AfD, ya que convertirse en la fuerza más votada representaría un avance significativo para el partido. Sin embargo, a pesar de su posible victoria, es improbable que Höcke logre formar gobierno, ya que ningún otro partido está dispuesto a colaborar con AfD. Incluso la Alianza Sahra Wagenknecht, la fracción populista de izquierdas escindida de Die Linke que comparte algunas posturas extremas con los ultraderechistas, ha descartado cualquier colaboración. La candidata de BSW en Turingia, Katja Wolf, fue clara al afirmar que “no habrá ninguna colaboración con AfD”.

Si las encuestas se confirman, el lunes comenzará un período de incertidumbre en Turingia, con negociaciones para formar un gobierno viable sin la participación de Höcke. Este proceso será crucial para determinar el futuro político del estado y el impacto que tendrá en el panorama nacional alemán. @mundiario